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lunes, 11 de diciembre de 2017

I Love , artículo 155

                                                               

Una pegatina para las carteras ministeriales con el texto “I Love, artículo 155” sería un adorno consecuente para Puigdemont (antaño Carlos) y sus mariachis esperpénticos. Y es que nada moviliza tanto las ideologías, remueve las conciencias (individuales y colectivas) e invita a la reflexión como la perdida de la poltrona. Mano de santo, oigan. La desnuda posibilidad de dejar por el camino las prebendas, canonjías y gangas que conlleva el servicio público, según el pensamiento de estos zascandiles. Una simple mentada de bicha y los revolucionarios de salón, los Robespierres de diseño, humillan la testuz ante el becerro de oro. Corren a salvar las naves en lugar de hundirse con ellas como buenos capitanes. Como aquellos otros mostrencos que juraban “por imperativo legal”, pero se embolsan (sin ningún tipo de imperativo) un salario que ya lo quisiera un padre de familia que no llega a fin de mes, trabajando como un bellaco de sol a sol. En el asunto de la picaresca somos insuperables como raza, pero donde antes había malandrines con cierto sentido del  honor, Rinconetes y Cortadillos con su particular interpretación de la ética, ahora solo quedan truhanes sin honra, gualtrapas y desaliñados morales. Ni siquiera el exilio es ya lo que era. Antaño eran intelectuales, artistas, pensadores los que buscaban el abrigo de naciones que les acogieran. Hogaño exportamos espantapájaros, productos sin control de calidad que proyectan la imagen de un país en el medioevo intelectual o con exceso de plantaciones de cáñamo. Los ilustres exiliados viven en los mundos de Yupi. Continúan dirigiéndose a cámara sin entender que han sido cesados, dan instrucciones, amenazan, como líderes de un patético ejército (cautivo y desarmado) cuyos mandos dan ordenes sobre un tablero imaginario. Gran parte de la culpa la tiene el ejecutivo. Cualquier ciudadano sancionado, imputado y retirado de su puesto, se encontraría sin empleo y sueldo de forma inmisericorde. Pero entre iguales no se lanzan piedras. El cesado Puigdemont vive sus vacaciones, pagadas por nuestros impuestos. Pasea sus gafas de Pitagorín y su flequillo de seminarista renegado a costa de los ciudadanos de su país (a día de hoy, España). Mientras, Arrimadas desenmascaraba en “Sálvados” y ponía contra las cuerdas, una y otra vez, la inconsistencia del discurso nacionalista de Rovira, el sectarismo, el adoctrinamiento y la ignorancia supina a que conducen los totalitarismos. La representante de la “República Independiente de su casa”, se remitía una y otra vez al victimismo palurdo, a la conspiración judeo-masónica (tan sólo le quedó acusar al Doctor Fu manchú o al cinematográfico Doctor NO de todos los males), en lugar de contestar a las inquisiciones certeras que se le planteaban. El discurso radical, la soflama con la vena del cuello a punto de derrame, carecen de cualquier lógica y consistencia. Es difícil contestar cuando no existen respuestas. Solo un gazpacho de banalidades, de adjetivos rancios  y calificaciones mostrencas para los que no piensan como ellos. Este es el “corpus” ideológico que se baraja cualquier radical.  Vergüenza ajena…

martes, 14 de noviembre de 2017

Chiquito, que estas en la Pradera…

                                      


La primera vez que lo vi, me pareció un maikeljakson desvencijado o un paciente aquejado de algún extraño síndrome epiléptico, que necesitaba salir corriendo porque el duodenor se le removía espasmódicamente. Poco a poco, partiendo del escepticismo que me provocó este Nureyev tuneado; que andaba de puntillas por la vida; había pasado a habitar en un mundo poblado de fistros nacidos después de los dolores, por la gloria de su madre. Te ganaba su bonhomía, su transparente humanidad, camuflada detrás de la verborrea surrealista y trasgresora. No era nuevo en el medio televisivo este asimilar frases bobas y musicales. Ya el gran Chicho Ibañez había conseguido con su 1,2,3 colarnos de rondón cada semana un slogan en boca de “La Bombi” o el Dúo Sacapuntas: ¿Por qué seraaa´? ¿Cómo estaba la plaza? Sinsentidos que constituían la cotidianidad del españolito medio, que repetía en bares, tabernas y garitos (territorios venerados por el españolito medio). Lo de Chiquito era otra dimensión. Era el microcosmos del genio que expande sus paranoias personales en un “big bang” lingüístico de coreografía vanguardista. ¿Cuándo habían disfrutado Bretón y compañía, paseando por la calle con este hacedor de sintaxis automática, rompedor de sintagmas y desfacedor de morfologías, que habrá hecho (sin duda), las delicias de Faemino y Cansado. Porque Chiquito era creador de algo distinto. El único revolucionario del lenguaje humorístico junto a la genialidad de José Mota. Pero si  el ex miembro de “Cruz y Raya” utiliza el lenguaje ya creado como arma arrojadiza, plena de ironía e inteligencia, el de la Calzada devino creador de un surrealismo  lingüístico “destroyer” y humanista, que conquisto a su público a golpe de pataditas de karateca casposo al que le ha dado un “paralís” mientras no se daba “cuén”. En su último viaje Chiquito ha conseguido unir las más enfrentadas banderías. Porque el humor no tiene fronteras, ni colores, salvo para sectarios irredentos e irrecuperables. Pero no comparecemos para hablar de política (ese lado oscuro del humor), venimos a congraciarnos de que este antiguo cantaor flamenco, tenía tal talla humana, que era capaz de levantar incluso productos de caspa vocacional en la pantalla con su presencia entrañable. Chiquito le puso música a la intro de “Bonanza”, algo que en otro hubiera sido un anatema, nos recomendaba que tuviéramos “cuidadín, cuidadín”, porque éramos unos torpedos pecadores (en esto llevaba razón, aunque su lenguaje, minimizaba humorísticamente la estulticia de la especie). Don Gregorio no superó la soledad. Cuando llega el verdadero dolor no nos sirven los candemor, los dionenor, ni preguntarse ¿cómor? Después  del último viaje, tan sólo queda la genialidad de los grandes, los bendecidos que manejan la risa como arma arrojadiza frente a tanto fistro como tenemos de soportar a diario en la pantalla, mientras comemos, cenamos  o defecamos y que; maldita sea la gracia que tienen los jambos. Más falsos que el flequillo de Dioni, (en palabras del maestro. A Don Gregorio la vida le ha hecho la caidita de Roma, como nos la hará a todos algún día, Nos ha dejado solos, rodeados de personajes patéticos más peligrosos que Pinocho haciendo el 69 (otra genialidad del malagueño). Se ha marchado un género en si mismo, un creador irrepetible, dominador de la inflexión, del tiempo muerto (el timing, dicen los entendidos). La anécdota elevada a la categoría de interminable. Donde quiera que estés, Chiquito, líbranos de esos fistros pecadores que nos rodean

martes, 31 de octubre de 2017

Tocata y Fuga de Puigdemont

                                             



Puigdemont se ha hecho caquita. Travestido en caganet de pesebre, Puigdemont y sus esperpénticos secuaces han optado por poner tierra por medio y abandonar (de momento) su sueño revolucionario. Esta Corte de los Milagros se ha trasladado a otras latitudes, donde el clima es más satisfactorio y pueden consumir chocolate a tutiplén, que contribuye a segregar endorfinas. Puigdemont el revolucionario de salón,  crucificado por Artur Más para llevar las riendas del experimento; mientras él medraba a la sombra; meditando sobre sus cuentas financieras. Puigdemont, el hombre de paja del nacionalismo rancio y ágrafo. Una ideología bastarda que vive fuera del mundo, constreñida en los límites de sus fronteras, ignorando la aldea global y los diversos mecanismos económicos y sociales que necesitan las naciones para subsistir. Si se visitaran más las bibliotecas, los ciudadanos comprenderían que el único nacionalismo bueno es el inexistente. 
Estas ideologías pasan por el adoctrinamiento más pertinaz, la xenofobia intelectual y la discriminación más radical. Cualquier nacionalismo parte de los conceptos de superioridad, algo difícil de comprender contemplando la catadura de la plana mayor de esta efímera república. y el de exclusión (esto sí se comprende al contemplarlos). El nacionalismo sacó a la calle a sus cachorros para ejercer la violencia y romper el orden constitucional. Puigdemont, el golpista de saldillo, manejaba con soltura su flequillo de niño zangolotino, mientras miraba por encima del hombro a una democracia, que suponía en su delirio, débil y enfermiza. Aunque alguno de sus correligionarios no se conoce exactamente hacia donde miran Los nacionalismos coexisten con una venda permanente en los ojos. Son la cuna de radicalismos, extremistas y sectarios. Aunque en este caso ha sido un pasillo de comedias, valleinclanesco y más propio de una tira de Tex Avery.

Este jugar al ratón y al gato de los sediciosos de guardarropía, ha causado una profunda fractura social y humana. Los únicos responsables son ellos, aunque algunos empiecen a escurrir el bulto con camaleónica habilidad. Ada Colau, se escaqueaba en su última entrevista televisiva para no contestar a la pregunta: ¿ Cataluña es una República y quien es su Presidente? ¡Ay! Poderoso caballero es Don Dinero. Ahora al verle las orejas al lobo, los nuevos Robespierres corren a ocultarse para no perder la poltrona. No nos equivoquemos pensando que esto ha terminado y los responsables de estos delitos serán sancionados. El sistema democrático en que habitan les permitirá presentarse a las próximas elecciones y volver a aforarse. Lo mismo que usted y yo cuando cometemos cualquier felonía. Nos crujen directamente, nos sodomizan muy lindamente y a tomar por el envés. ¡País!

miércoles, 25 de octubre de 2017

Impuesto de sucesiones ¡Menuda chorizada!





Calculen ustedes mismos: Ciudadano que pasa toda una puñetera vida de sufridor; ahorrando unos pocos leuros; agobiado por sangrantes impuestos, aclarando sus deudas con el fisco canalla, y que al final de sus días no debe nada a nadie. Es suyo legalmente lo poco que posee. Ganado con sufrimiento y honradez, aspecto bastante complicado en este país de malandrines, cenutrios y picaresca variada. Continúa la fábula cuando sus herederos  reciben una extraña notificación acerca de un impuesto que deben pagar. Debe tratarse de otra cagada. Estos buitres siempre acechando a los ciudadanos honrados, piensan inocentemente. Niet. Para nada. Este dislate es real. Ahora imaginen ustedes la cara a cuadros, la mandíbula desencajada y el estupor del ciudadano, ante el hecho de que unos fulanos a los cuales ha votado para que defiendan sus derechos, establecen una normativa por la cual te roban parte del patrimonio ganado por el esfuerzo de toda la vida de tus mayores. Y que se lo van a llevar por la patilla. Esta chorizada se denomina: impuesto de sucesiones y aunque es difícil de creer, tan sólo se da en comunidades tercermundistas. Este país, fértil en cantamañanas, ha consentido a las autonomías, la capacidad de decidir sobre la aplicación de unas leyes que han sido extraídas del mismísimo escroto. El ciudadano después de sopesar las posibilidades de adquirir un Kalashnikov y acercarse a visitar a estos gestores de bienes ajenos, templa sus ánimos y piensa que la legalidad le dará la razón. Es el instante en que comienza una enmarañada senda de mareos legales, que le lleva al convencimiento de que está todo controlado para que pague por cojones y no hay nada que hacer. Y además ¡tatachan!, el tiempo que mantenga la reclamación le irán añadiendo intereses.
 Que no falte la guinda del pastel. Imaginen ahora que los fulanos que les desgobiernan, tienen capacidad suficiente para eliminar esta felonía, y no lo hacen porque no les sale del arco del triunfo. Vayan un poco más allá en este cuento de terror,  y descubran que  las grandes fortunas se empadronan en otras comunidades, con la intención de no pagar este impuesto facineroso cuando llegue el triste momento. Descubran también con estupor que es posible pedir una subvención para crear una empresa en esta comunidad y tributar después en Villaprepucio de Arriba. Si esta pensando otra vez en el Kalashnikov o alguna modalidad de bomba casera, modérese. Usted es una persona honrada y su función principal es la de alimentar a políticos corruptos o defraudadores varios. Servir de sustento a toda la peña de mafiosos, chorizacos electos y medradores que le rodean. Es lo que hay. Además su aportación servirá para mejorar las infraestructuras, que no hay más que mirar para ver las instalaciones tan acojonantes que tenemos, y lo bien que funciona todo. Siéntase útil alimentando a la cohorte de sanguijuelas que le corresponde  como cupo de ciudadano y llénese de gozo y albricias con la esperanza de que este tipo de bellaquerías desaparezca. Quizá algún día, podamos evolucionar desde nuestra Atapuerca particular, para entrar en un estado moderno de Derecho. Hasta entonces, es lo que hay. 

viernes, 27 de enero de 2017

Bimba


                                                       
                                      

Bimba se ha ido.  Desde la caverna las bestias han regurgitado su ponzoña con un odio antiguo, con un rencor que ya era viejo cuando ellos nacieron. Porque la intolerancia forma parte de la historia del hombre. Es como una herida abierta en el costado de la humanidad por donde supura toda la maldad de que somos capaces. El límite entre la pura perversidad y la psicopatía es muy delgado en estos verracos, adoctrinados y fanáticos. Urge una legislación para controlar el daño que se puede infligir a las personas, la falta de respeto al dolor ajeno, los insultos. Y hay que hacerlo desde la empatía (algo de lo que carecen los bellacos), desde la razón. La Red es un mundo caótico, una amalgama de ideologías, sectarismos, radicalismos, donde entrar en cualquier conversación en un foro, siempre acaba con algún malnacido tocando los bemoles. Una sociedad madura debe disponer de herramientas legales para evitar este tipo de actitudes. Los cavernarios deben ser relegados a su lugar: el oscuro pozo del analfabetismo y el olvido. A los que ejercen de comunicadores y vomitan su bilis afrentando o mancillando, habría que inhabilitarlos profesionalmente, sin olvidar la responsabilidad del Medio de Comunicación en el que ejercen su bellaquería,  a la hora de sancionar. Pero no nos equivoquemos los tarados se tiñen de todos los colores, habitan en todas las banderas. Sectarios y fanáticos surgen como las setas en cualquier ideología. Lo mismo da que sea un homófobo, revolcándose entre miseria moral, que un radical; cachorro de la intransigencia; que pretende ajusticiar ancianos porque cree que así gobernarán los de su cuerda. Se precisan con urgencia leyes que hagan desaparecer del entorno mediático a tanto depravado, a esa estirpe porcina de psicópatas que se alimentan de violencia. Acabar con la intolerancia es la prioridad de cualquier sociedad. Venga de donde venga. Tenga el color que tenga. Ya estamos tardando.


lunes, 22 de agosto de 2016

Adiós, Capitán Trueno

                                  





Se nos ha ido uno de los grandes. Se ha marchado con ese silencio humilde y sin estridencias, de quienes saben hacer de la vida un arte para compartir con los demás. No le han acompañado ni el postureo analfabeto, ni la fanfarria de que se rodean los mediocres que medran a la sombra de ideologías y sectarismos. No le han escoltado esos palmeros que elevan a altares ídolos coyunturales con pies de barro. Nunca le hizo falta. Este barcelonés era un narrador de pura cepa. Un creador de mundos que llenó de fantasía a toda una generación. Sería difícil reproducir con los parámetros actuales multimedia y de dispersión mental, la ilusión que embargaba a los muchachos, cuando acudían semanalmente al pequeño kiosco de barrio, con la ansiedad de averiguar si el afamado Capitán había salvado a su virginal novia Sigrid de las garras del malvado de turno. Nada entendía la chavalería de virginidades varias, ni de censuras. Tan solo anhelaban que el villano cayera por un barranco, para volver a aparecer semanas después milagrosamente.  La férrea garra de la censura obligaba a golpear de plano con la espada o a que los indecorosos enemigos se desplomaran por si mismos desde amenazadores abismos, o desprotegidas almenas, como castigo a su conducta nefanda y antipatriótica. De los cuadernillos apaisados en blanco y negro (2 pesetas) se pasó al color y el tamaño grande (25 pesetas) pero siempre manteniendo las características de aquel monje-guerrero; de afectos platónicos; que recorría mundos olvidados, selvas inaccesibles y hablaba todos los idiomas, incluso los de civilizaciones desconocidas. En la historias de Víctor Mora, los niños aprendieron que aquellas macizas y desvergonzadas valkirias; que vislumbraban los afortunados que disfrutaban de vacaciones; no venían de Suecia, sino de Thule. Y todas eran princesas de armas tomar. 

Mientras Víctor Mora fabricaba mundos fantásticos, poblados de infames y taimados enemigos, los malos de verdad le encerraban por “masón y comunista” (una extraña hibridación, inventada por el Régimen, que nunca he llegado a entender) en las lóbregas mazmorras del mundo real. El Capitán nació como réplica a los trazos gruesos y personajes casi deformes de las aventuras de piratas de “El Cachorro” de Iranzo. El éxito de la fórmula, hizo que Mora repitiera en posteriores personaje, creando un imaginario que se convertiría en un clásico en el mundo de la viñeta. Por un lado estaba el héroe. Adalid y portador de todos los valores. Liberador de oprimidos. La primera criatura fue El Capitán Trueno. Pero le seguiría El Jabato (luchador contra el Imperio Romano), El Cosaco Verde (que cambió su color debido a la censura) y El Corsario de Hierro. A su lado un compañero de enorme fortaleza y sentido del humor bastante gruñón. Este fue el papel de Goliath, llamado “El Cacanueces”, y su famoso quitapenas llamado “toma-toma”. Un antecesor del bate de béisbol tamaño extra, que utilizaba para cambiar impresiones con los enemigos. El hercúleo compañero de “El Jabato”, con bigote daliniano, se llamaba Taurus. En “El Corsario de Hierro” el papel hercúleo lo representaba un enorme pelirrojo escocés llamado Mac Meck, que se transformaría en las estepas del “cosaco” en un sanchopancesco y mofletudo personaje denominado Sing-Li, que aporta una filosofía leonardesca en sus proverbios. La parte femenina es fuerte y valerosa. Un antecedente de la titubeante liberación social de la mujer. Sigrid es reina de Thule, que gobierna por si misma. Claudia es una patricia romana con pensamiento propio, que sería replicada por Lady Roxana en “El Corsario de Hierro”. Crispín es un jovenzuelo en edad complicada, más interesado por las damiselas que por la aventura. En “El Cosaco Verde” se transforma en el adolescente huérfano Iván. Su reflejo en “El Jabato” es el mediocre poeta “Fideo de Mileto” en quien todas las desgracias se hacen huéspedes. Su sosias en “El Corsario de Hierro” es el burlesco mago Merlín, alquimista de pega y nigromante fracasado. 
Víctor Mora ha sido un creador de prototipos, un hacedor de “imagos”. Junto a los grandes demiurgos de símbolos como E. R. Burroughs (Tarzán), Shuster y Siegle (Superman), Bram Stoke (Drácula), el Capitán Trueno es una marca reconocible e icónica. Su vocación lo llevó a trabajar como traductor, articulista o escritor, destacando su obra en catalán. El iluminó una época en que el acceso al ocio era difícil o reservado a una cierta jerarquía. El “tebeo” se convirtió en vehículo masivo de cultura y evasión de la grisura reinante. Fue el sumo hacedor de universos paralelos que llenaron de ilusión y fantasía los hogares, tiñendo sus viñetas de un tono progresista que los estultos tipos de las tijeras no supieron detectar. No precisa del aplauso oportunista del necio de turno, ni parabienes del gestor pesebrero, sujeto a los cambios ideológicos. Víctor Mora está entre los grandes por elevar el guión del comic a alturas inexploradas. Y por llenar de ilusión a toda una generación. Ven, Capitán Trueno. Haz que gane el bueno. Ojala en la mundo real también ganaran los hombres buenos. Descanse en paz. 

jueves, 23 de junio de 2016

Nunca estamos en casa

                                              


La filosofía oriental; que conoce estos menesteres con detalle; nos señala que nunca estamos en casa. No se refieren al espacio físico que hipoteca nuestra vida y hacienda por unos escasos metros cuadrados. Esa casa de referencia somos nosotros mismos. Es nuestro propio yo adocenado, sepultado con necesidades que no son tales, oprimido por tributos vitales que no son imperiosos. Esa casa representa nuestra esencia, que tan poco cuidamos y; con frecuencia; disfrazamos con peregrinas excusas para dilatar el encuentro. A veces los años nos pesan como un cuerpo deshabitado, como la promesa de un futuro siempre dudoso, de metas inciertas. Nos abandonamos a nosotros mismos por el camino. Olvidamos el instante, la perfección del momento. Vaciamos nuestra casa con promesas lejanas, con precarias ambiciones innecesarias. Carpe Diem. Aprovecha el instante. La perspectiva del tiempo nos va dejando un ramillete de momentos malogrados, bocanadas de existencia o exultantes recuerdos. Pero es con el paso de las Estaciones cuando medimos el valor de nuestra propia existencia. Aprendemos a vivir el momento, a relativizar los conflictos interiores, a disfrutar con una bocanada de aire cada mañana, porque todo día es un regalo infinito. Ente el hedonismo desatado de “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, extraído de la película “Llamad a cualquier puerta” y el ascetismo de renuncia radical a todo estímulo placentero existe una tierra de nadie, donde la armonía nos acerca a nosotros mismos. Los extremos siempre extienden un aroma patológico. A la hora de la verdad; cuando se acaba el sendero; da exactamente igual como te lo hayas planteado: No te vas a llevar ningún equipaje. Tan sólo queda nuestra impregnación en la memoria de aquellos que nos han amado, a los que hemos amado. Únicamente se nos recordará por la luz que hemos repartido (triste, si nos recuerdan por lo contrario), la palabra oportuna que derribó fronteras o la caricia que llenó de calidez un atardecer. Es el momento de sentarse, respirar hondo una bocanada de vida y soltarla mientras repetimos: “Acabo de morir un poco”. Es un ejercicio de humildad, sano, nada morboso. Una aceptación de la realidad que nos habita: Somos pavesas al viento. De esta aceptación aprendemos a medir la intensidad del momento, a degustar a tragos cortos instantes que antes no calibrábamos adecuadamente. Un paseo por la orilla del mar al atardecer, una mirada cómplice, la certeza de que hemos donado felicidad a nuestro paso. Vivir, vivir, vivir y no pensar en nada. Apurar la copa del instante. Pero sin falsos estímulos, evitando los paraísos artificiales, los placeres erróneos. Debemos aprender a estar más tiempo en casa. En esa casa que somos nosotros mismos. Ejercitemos el autoaprecio. La habilidad de valorarnos y a dar valor a esas pequeñas cosas que; con la presteza y la ansiedad; no pudimos apreciar. Quizás así; cuando nos sorprenda el último oleaje; podremos confesar que hemos vivido.











lunes, 8 de febrero de 2016

Bendito botón de “Bloquear”

                   
Frente a quienes sostienen que la fregona, la lavadora o los sanitarios son los mejores inventos para la humanidad, yo mantengo la sospechosa teoría de que el mayor invento que el mundo ha dado es el botón “Bloquear”. Es difícil encontrar un goce mayor al de eliminar a un cantamañanas, dar el finiquito mediático al sectario de turno o al hediondo tendencioso. Pocas experiencias son tan catárticas como bannear a un iluminado. Estos personajes no son otra cosa que la actualización del tradicional “tonto del pueblo”. Aquellos que se llevaban todas las collejas en el colegio por su patetismo, hoy revividos en ponzoña mediática. Te sientas frente al teclado, para tus menesteres cotidianos, y allí está. Date por jodido –te dices- Ya se me ha colado una Gárgola (o un Troll). Tras verificar que no tienes ninguna relación consanguínea con el fulano, deduces que es amigo de un amigo, y ha llegado hasta allí en base a la divina providencia, sin ser invitado. Además lo que te ha colado es una deyección mental, la deposición de un marginado anímico contra la sociedad que le tolera. Tratas de dialogar, pero –craso error- le estás dando cancha a un deficiente que carece de mesura en sus criterios, con las correspondientes consecuencias. El bestiario de inoperantes y abanderados de la mediocridad, que infecta las redes es propio de un catálogo tolkieniano, algo así como la Tierra Media de los menesterosos intelectuales. Encontramos el militante a tiempo parcial; una especie de salvapatrias; que vierte su ponzoña contra sistemas y sociedades. El resto del tiempo vegeta a costa del sistema, arrodillado ante el becerro de oro, explotando los beneficios que le otorga aquello contra lo que lanza sus esputos mentales. En otros páramos, ramonean los espadachines del absurdo, cuyo discurso provoca somnolencia de puro arcaico. Los peores; con mucha diferencia, son los adoctrinados y los sectarios. Patanes con cuatro ideas mal digeridas, obtenidas de textos y doctrinas, que ya eran viejos cuando nacieron, y otras cuatro robadas de algún Reader´s Digest. Con este cóctel de chorradas forman una arquitectura fanática, dispuestos permanentemente al insulto o la amenaza. Éstos se retroalimentan de su propio veneno. Más allá están los talibanes laicos, los iluminados, los poseedores de la verdad a ultranza y los mesías, que vienen a redimir a la sociedad con su cerebro privilegiado. El discurso de la mayoría termina en la ofensa y el disparate. Nada más pueden ofrecer, porque nada más poseen que su propia estulticia. La mayoría de ellos sabe que, de no existir las Redes para vomitar sus indigestiones ideológicas, continuarían siendo el fulano al que la parienta le ordena callar, y el resto del personal ignora o señala con el dedo. En este mundo artificial y anónimo de la Nube, encuentran su perversa victoria. En el distanciamiento adquieren audacia, se atreven, osan lo que no harían en otras circunstancias. El resultado todos lo conocen. Enciendes la pantalla y encuentras un salvapatrias frustrado, un animal de bellota con ínfulas intelectuales, algún revolucionario de mesa-camilla, el pesebrero del gobierno en funciones, defendiendo lo indefendible o tergiversando la realidad, algún estómago agradecido con vocación de lacayo, realizando loas y alabanzas de sus mantenedores, también involucionistas rancios de cáscara amarga y maestros del postureo y la falacia. Tampoco hay que olvidar los corporativistas, aquellos que defienden a capa y espada a los de su cuerda, tengan o no tengan razón, viciando la verdad a su antojo, a los que comen de la mano del odio, del rencor antiguo, de la herida no cerrada. A los maquiavelos que transforman en falso lo verdadero, mediante la alquimia del lenguaje, a los mefistófeles, que ofrecen comprar tu alma y  a toda una patulea de bobos mediáticos, cuyo lugar es la papelera de residuos humanos (no la de reciclaje) Porque es ardua tarea dicho reciclaje. Para ellos se creó ese botón salvador que les condena al ostracismo y al olvido (su mayor castigo), un lugar donde su ponzoña no surte efecto. Ahora, pueden bloquearme, si ello les place…

lunes, 30 de noviembre de 2015

Planeta Calleja

                                                  




Resulta refrescante encontrar en parrilla televisiva opciones que mixturen lo lúdico con el compromiso, el escapismo propio del espectáculo con la aproximación sesuda al personaje y su enjundia. Lo divino y lo humano en formato mediático con el añadido del concepto aventurero. La oferta de Planeta Calleja es cualquier cosa menos aburrida. El espectador puede recorrer una aldea de Nepal, sufrir la ascensión a un glaciar con un cantante, acompañar en un todo terreno a un político,o explorar unas cuevas subterráneas junto al chef de moda. Calleja domina el arte de la proximidad. Maneja el ritmo narrativo y somete al invitado a un aparentemente superficial tercer grado, pero es capaz de extraerle matices humanos y sociales, que otros entrevistadores profesionales no exprimen en sus tertulias. Calleja lo hace desde la cercanía. 

Les habla de tu a tú, mientras obliga al que padece vértigo a ascender una montaña o lleva al límite al invitado sobre un helicóptero. Calleja está rodeado de un equipo excepcional, que consigue que parezcan fáciles algunas de las escenas que conllevan una dificultad técnica alta, y una gran preparación física de los profesionales que sufren con él las incidencias. El formato técnico es impecable, la capacidad de entretener; notable; el acercamiento a los personajes; novedoso. El espectador cansado del habitual “vis a vis”, de las entrevistas al uso y los bustos parlantes, encuentra una dinámica certera, repleta de humor, sin tendenciosidad ni esquinamiento. Algo de agradecer en los tiempos que corren, donde cualquier comentario u opinión es rápidamente víctima de los trolls mediáticos. Tristes entelequias buscando su minuto de gloria. Siempre al acecho para horadar si el entrevistado o el protagonista no son de su palo. Los que anhelan una sociedad unidireccional, teñida de grisura. Dispuestos a politizar todo lo que se respira y verter su venenoso adoctrinamiento en la copa del prójimo. Aquellos, que cuando enseñaron tolerancia y coexistencia en su escuela de fanatismo, faltaron a clase. Parecen habitar otro planeta. Pero no es el Planeta Calleja… 

                    

jueves, 29 de octubre de 2015

Un concejáh de Mijah. El Catetismo Ilustrado

                                               



Este personaje, adscrito a esa nueva hornada de políticos, que considera que presentarse en las instituciones con estética abertzale (léase flequillo cortado a bocado de caballo), escasa higiene y con una camiseta de cuando era adolescente, es una actitud de trasgresión que te rilas. El mozalbete saltó a la palestra con una declaración de principios digna de figurar en aquellas viñetas de “13, Rue del Percebe”, donde el surrealismo campaba a sus anchas, retratándose con un manifiesto ágrafo y contumaz, de una gañanería militante. Durante un pleno del Ayuntamiento de Mijah, se debatía el nombre de una calle que debía llamarse “Del Descubrimiento”, asunto que al homúnculo (el del flequillo cortado a bocados) no debió parecerle de recibo. A continuación comenzó un discurso, antología de la bizarrez y la tontería vocacional, entre titubeos vocales (e intelectuales), con diversos cortes de riego sanguíneo en el ¿cerebro? El botarate; con estética de la película Apocalypto; vomitó un discurso rancio ya en su origen y putrefacto antes de nace, sobre el consabido genocidio de indígenas hace quinientos años. Añadió toda la parafernalia que un sector frenopático de nuestra política abandera como causa, obviando su relatividad histórica, olvidando visitar las bibliotecas en lugar de las escuelas de adoctrinamiento en estupidez. Al parecer a su grupo político no le gusta el nombre por sus resonancias imperialistas y proponen el nombre de “Calle Villa Romana” como alternativa al imperialista y malvado topónimo El personaje es autor del interesante trabajo “Negación punk en la sociedad vasca”. Inapreciable e imprescindible aportación al desarrollo de la cultura occidental. Por que el menda en cuestión es Doctor en Antropología y Profesor Universitario.

Al alcalde se le puede perdonar su gazapo al contestarle que los romanos invadieron España (sic). De su profesión no depende la formación de futuros ciudadanos, aunque merezca un tirón de orejas. Lo que invadieron los romanos se llamaba Península Ibérica (la Iberia de los griegos) y que a manos de aquellos “imperialistas” pasó a denominarse Hispania (vía fenicios). A parte de estos menesteres, el personaje, antiguo jurador de bandera en los cuerpos especiales; dedica sus ocios a la realización de un diccionario andalú, en el cual el se denominaría Huan Porrah en lugar de Juan Porras, aunque las lenguas difamatorias le refieren como “Juan Porro” o “Juan Chorras”. Elaborando unas normas ortográficas lunáticas, donde se aproxima a la jitanjáfora, desarrolla el habla de Andalucía como si se tratase de un idioma. Apoteosis del catetismo ilustrado, este Doctor en Antropología desconoce la diferencia entre dialecto, lengua y habla. Parece ignorar que la idiosincrasia de cada pueblo o ciudad en Andalucía utiliza diferentes fonéticas. Compendiarlas en un habla única, no sería otra cosa que una curiosidad visual, que reproduciría las peculiaridades sonoras de palabras del castellano, pronunciadas en cada zona. Lo shiento, pisha. Va a zé que noh.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Bertín versus Herrera. Televisión de calidad

                                 

Me lo habían recomendado gentes de bien (no de las otras). Ratificado por gente de orden (no de los otros). Conocedores de mi reticencia vocacional ante la tesitura de perder latidos de minutero a golpe de bazofia televisiva, visionando programas con vocación de fango. Pero fue la insistencia de gente de enjundia (no de los otros) la que me llevo a curiosear (vía zapping) el programa conducido por Bertín Osborne llamado “En la tuya o en la mía”. Como presumo de natural desconfiado (cosas de la edad) tiendo a escapar de los personajes poliédricos. Léase: aquellos que desempeñan diversos oficios, teatro, música, presentadores, etc. El motivo es que (incluyendo al mismo Da Vinci) que no terminó de cuajar parte de sus inquietudes, el llamado “Síndrome de Hombre del Renacimiento” esconde con certeza algún gazapo visceral o carencia de los aludidos, dada la imposibilidad estadística de hacerlo todo bien.

Lo que descubrí (Ah, incrédulo de mí) fue un programa de televisión con un alto nivel de realización, capacidad de entretenimiento y capaz de producir adicción durante su desarrollo. Lo que encontré cuando metí la mano (como Santo Tomas, no como los corruptos) fue que el desparpajo que se gasta el Osborne en su cotidianidad, abre camino a entrevistas cercanas, anecdotario atrayente y momentos humorísticos, que se agradecen entre las histerias patológicas de los “gran hermano” o las aberraciones mediáticas de “Salvamé” y demás morralla. En este lance Bertín jugaba; es evidente; con notable ventaja. El invitado era un comunicador de raza, master en escatología mediática y veterano en diversos lances, amén de poseer el gracejo propio de su terruño (esto no es un tópico), y una habilidad para narrar capaz de venderte humo (y que le des las gracias). Un maestro de la socarronería vocacional. Bertín se mueve como pez en el agua. Se ha convertido en la mosca cojonera para determinados poderes debido a su capacidad (y voluntad) de decir lo que piensa. Y de hacerlo con datos en la maleta, y en modo probatorio, asunto bastante molesto para los apoltronados. La espontaneidad del conductor mixturada con la bonhomía sarcástica y riqueza de verbo del entrevistado, capaz de hilvanar una leve anécdota y adornarla hasta el infinito sin causar tedio, ni bostezo. 

Este programa es la prueba fehaciente de que se pueden acometer productos de calidad entre tanta zafiedad, necedades folclóricas o fallidos y anulados intentos de subir el share. Cuando no soflamas o panfletos, pagados por el partido de turno, con presentador chachi-piruli que nos enseña como debemos pensar y quienes son los buenos de la película. “En la tuya o en la mía” entretiene. Posee el ritmo y el montaje apropiados para hacer pasar un rato agradable frente a la pantalla. La entrevista con Herrera ha puesto muy alto el listón. Frente a las ventosidades de Kilo Rivera o los inmundos manejos bajo el edredón que abanderan otras cadenas, Tve responde con un formato de calidad, fluido en sus formas y certero en su contenido, para ofrecer un rato de buena televisión. Sumando lo que ganan a la semana los patéticos bufones de “gran hermano” o los nauseabundos contertulios de “Sálvame” se podrían realizar unos cuantos programas de calidad. Echen las cuentas.

lunes, 19 de octubre de 2015

Willy Toledo, el cantamañanas

                                 


La carrera mediática del ciudadano Toledo ha seguido un sendero inversamente proporcional a su otra querencia (la actoral), hoy en día tan fosilizada que el más experto paleontólogo tendría mucho trabajo para seguir su estela. El ciudadano Toledo ejerce de cantamañanas vocacional para su particular (y escasa) parroquia. Lo hace sin vergüenza (propia, ni ajena) con un discurso mostrenco y zascandil, que desconoce la mesura. Nunca fue precisamente un intérprete del Actor´s Studio. El ciudadano Toledo ha confundido el método Stanislavski con el método Stalinlasvky. Cosas de la fonética (y del analfabetismo), de eso el ciudadano Toledo y su parroquia también poseen en abundancia. El genocidio practicado por los taimados conquistadores, consistió fundamentalmente en sustituir la religión de un pueblo imperialista que masacraba; arrancando el corazón; a los pueblos oprimidos y practicaba el canibalismo ritual, por otra que predicaba el amor al prójimo (que cabronazos, oye). Quizás este sea el problema del ciudadano Toledo, que ha demostrado una inquina selectiva hacia determinadas religiones. Tal vez para evitar encontrarse una gumia en el cuello si extendía su discurso mas allá.. Las razones de espacio obligan a no enumerar la cantidad de verdades a medias que contienen las soflamas de estos pamplinas. Para eso están las bibliotecas. Desear daño o muerte a terceros, es de mal nacido y denota espécimen de baja cuna. Son muchos los habitantes del terruño, que consideran la monarquía un sistema obsoleto y vestigio de la estructura medieval de la sociedad, pero manifiestan sus ideas con respeto democrático y en los cauces apropiados. No en las cloacas esperpénticas de la seudo-intelectualidad y la caspa militante. El ciudadano Toledo gasta aspecto de revolucionario de salón, de gurú menesteroso, con escaso afecto por la ducha o la lavadora. Es el look impostado, que asume parte de la progresía casposa de todo a cien, con trazas de meterse hasta las rayas de los pasos de cebra. En esta piel de toro sobran titiriteros inadaptados, abanderados de la mediocridad, a los que solo le falta el bolso de artesanía indígena para salir en las enciclopedias cuando buscamos: Progre trasnochado. Hay que escapar de la ignorancia contumaz que este “Mester de progresía” derrama a su paso, como juglares hábiles en la mendacidad y lo trivial. En este país sobran los salvadores, los revolucionarios de mesa camilla, los militantes de primera fila que tras la manifestación retornan a su mansión de lujo y nivel de vida capitalista. El postureo de quienes tienen inmobiliarias a golpe de talonario político y desde la pantalla, con instruida villanía,  echan pestes del sistema que están explotando. A estas alturas pensar que durante el 12 de Octubre algún ciudadano está celebrando la colonización es un absurdo histórico. Observar el mundo de hace quinientos años con ojos actuales, otro error garrafal. A nadie se le ocurre que al cantar La Internacional, alguien está celebrando los fusilamientos de las niñas zarinas durante la revolución rusa, las refinadas torturas en las chekas milicianas o el genocidio sistemático de los Gulag. Un dislate enciclopédico. Llama la atención que el ciudadano Toledo y demás cofrades, abanderen esa querencia por la historia pasada, frente a la voluntaria ignorancia respecto a lo que sucede actualmente con los sucesores de aquellos indígenas. Pueblos oprimidos por dictaduras bananeras, encarcelados y tiranizados delante de sus narices. Lo más grave de este personal no es la falta de higiene, el odio; adoctrinado desde la cuna; la malicia integral o su interés en mantener la fractura de las dos Españas de Machado. Desarma esa fascinación por la mediocridad, esa vocación de fango o el analfabetismo asumido como una celebración vital. Esto si es para mear y no echar gota. “Cosas veredes, Sancho amigo. Si han de gobernarnos esta kasta de malandrines, villanos y grande bellaquería”...

viernes, 9 de octubre de 2015

Ana Diosdado. La soledad del cómico

                          

Hay algo de efímero en las andanzas del cómico. Fugacidad que comparten artes como la música, la danza o el teatro. Ese instante mágico que solo es posible atrapar, cuando llega por vía directa al espectador que ocupa la butaca. Ninguna grabación puede reproducir la intensidad del instante, la energía transmitida, inatrapable y única. Ana Diosdado eligió esta profesión; en cierto modo ingrata; llena de luces y sombras. Lo hizo desde una carrera inacabada de Filosofía y Letras, pasando por la literatura como vocación para quedar finalista del premio Planeta con “En cualquier lugar, no importa cuando”, con veinticuatro años. A una edad en que otros andan deambulando sin rumbo por los senderos de la vida, ya había decidido su camino, actuado en la compañía de Margarita Xirgu y escrito otro libro “Campanas que aturden”.  Su mayor éxito quizás fue la obra “Olvida los tambores” (premios Mayte y Foro Teatral) una denuncia de la hipocresía social y la imposición de normas estrictas, que se convierte en espejo de la sociedad de inicios de los setenta, manejando un lenguaje rico y contenido, llegando casi a quinientas representaciones. Le tocó vivir años difíciles en aquella España pacata y garbancera. Un país de doble y triple moral, donde una serie como “Anillos de Oro” levantó ampollas y sirvió para que se rasgara las vestiduras lo más añejo de los sacrosantos valores patrios. Tan solo 13 capítulos para enfrentarse a una nación constreñida por el hisopo y el fajín cuartelero. Por aquella recordada serie desfilaron algunos de los grandes; inmerecidamente olvidados, como José Bódalo o José Mª Rodero. La sintonía de Antón García Abril pasó a formar parte de la historia de nuestra televisión. El éxito se repetiría con “Segunda Enseñanza”. Ana caminó entre los escenarios, la creación teatral, el guión, la faceta literaria o periodística (vocación más fuerte que la interpretación) reinterpretó su entorno y la visión del teatro (su obra El Okapi tenía 19 personajes) e incluso el mismo lenguaje dramático. Obras valientes como “Los Comuneros”, una parábola social estrenada al final de la dictadura, camuflaban bajo el teatro histórico la crítica sociopolítica y el uso despótico del poder. Lúcida metáfora de la voluntad del pueblo contra las imposiciones. El elenco que estrenó la obra en 1970 es una antología de lo más granado de nuestro teatro: María José Alfonso, Juan Diego, Jaime Blanch, Mercedes Sampietro, Emilio Gutiérrez Caba y Pastor Serrador.
Entonces Buero Vallejo era el gurú de la dramaturgia histórica (Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El Concierto de San Ovidio). Se trataba de  un teatro complejo por el número de escenas y elevado número de actores, impensable hoy en día. La Real Academia la honró con el premio Fastnrath por su innovación en el lenguaje de los personajes. En su calidad de dramaturga, fue una rareza en un mundo mayoritariamente masculino. Por su atrevimiento en los temas de sus series televisivas, una pionera que demostró su coraje ante una sociedad que avanzaba lentamente hacia el cambio, lastrada por los fantasmas de la ignorancia. Le sorprendió el final del camino cuando triunfaba dirigiendo su última obra sobre los escenarios. Una imaginativa colisión entre ¿cómo no? dos mujeres fuertes y combativas: Una mundana, escasamente mística, Teresa de Avila (espléndida María José Goyanes) frente al carácter indomable de la Princesa de Éboli. Un texto de tinte clásico, que ha pasado por los mejores festivales (Almagro, Alcalá, Cáceres) La cálida voz, aterciopelada, de Emilio Gutiérrez Caba, otro de los grandes de la edad de oro del teatro en Tv (Estudio 1), representa a San Juan de la Cruz. Su marcha nos ha dejado sobre las tablas, una obra que seguirá recorriendo, sin duda con éxito, los escenarios, aún en ausencia de su autora. Es la grandeza y miseria del cómico. En el escenario de la vida; igual que en el teatro;cuando baja el telón estamos completamente solos.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Políticos (Por la patilla)



                                       


No hay sensación mas indignante para la plebe (el currito de a pie) que coincidir con un contubernio de ágrafos y saltimbanquis políticos en algún acto cultural. En primer lugar por lo molesto de la situación (fulanos con pinganillo, medidas de seguridad, etc.) que lastran, dificultan (y molestan) la trascendencia de la obra, concierto o declamación. En segundo lugar por la certeza (absoluta e indiscutible) de que dichos saltimbanquis y funambulistas se encuentran de facto en dicho evento cultural, por la hispánica patilla (vamos, de gratis total). Añadamos que los connaisseurs y diletantes del arte en cuestión (ya sea teatro, danza o cualesquiera) no recuerdan haber visionado jamás el rostro de los interfectos en otros lugares (cuando hay que apoquinar, vaya) llegan a la conclusión de que los espantapájaros allí expuestos no son excesivamente aficionados a la cultura en general y al arte en particular, salvo cuando hay “de gratis”, o se requiere postureo por la presencia de algún artista de su palo político, que pueda servir de arbotante a sus veleidades mundanas. De ese modo los volatineros de turno no sólo habrán presenciado por el hispánico gañote un espectáculo que al votante le habrá costado rascarse el bolsillo (gracias IVA cultural), también acudirán al ágape Vip a posturear con los artistas (por la patilla) y serán devueltos a alguna de sus (varias) viviendas habituales en coches oficiales (por la patilla). En cifras contundentes: gasto cero patatero. Aportación al mundo de la cultura: cero patatero. Esta nefasta costumbre carpetovetónica, no es endémica de nuestra mezcolanza celtíbera (auque en algunas autonomías con equidad, ya le han cortado el rollete) también la epidemia invade en el vecino país. El sufrido público que acudía recientemente a un concierto donde estaban invitadas altas personalidades lusas, tuvo que esperar alegremente que terminasen el cocktail, y se dignasen acceder a las localidades (en primera fila), ya pasada la hora prevista y con la orquesta sufriendo de hipotermia, debido a la temperatura reinante. Añadan algún anacronismo como acudir a estos actos pertrechado con uniforme oficial (los médicos no acuden con bata, ni los abogados con toga) y comprenderán el abucheo que el respetable les dedico muy lindamente. El aficionado no gusta de tener cerca a personajes que se han triplicado el sueldo, o aseguran que bajándose el suyo no se arregla nada en el país (sic). Pero reconociendo su derecho de asistencia como ciudadanos comunes (que ser, lo son), es justicia que paguen de su bolsillo. Aunque vivamos en el terruño de Rinconete y Cortadillo o Guzmán de Alfarache (al menos estos tenían clase), no somos jilipollas.

martes, 16 de junio de 2015

Leticia se ha agrandado el chichi

                                        



No es el titulo de una película para marranetes. Tampoco del literario Virgo de Visanteta. Se trata de una efeméride imprescindible para el desarrollo de la cultura occidental: Leticia Sabater retorna (cual florecilla primaveral) al estado virginal. La chica peliteñida, la presentadora de ojos disímiles, que traumatizó a toda una generación con el “Okeymakey”, la chica de la neurona “megachachi” (su única neurona), vuelve a ser mozuela y entera. Aquesta mocedad recobrada la ha perpetrado Leticia tras informarse (ignoramos si puerta por puerta) que era de uso común entre las “celebrities”. Acompaña sus apasionantes declaraciones con un exceso de información (que diría el Travolta de Pulp Ficcion) describiendo el armamento excesivo de sus partenarires y las dificultades para el ejercicio satisfactorio de la coyunda; con unos especímenes tan dotados; que parecían pertenecer al mundo equino antes que al humano. La reconstrucción del virgo de Leti-leti ha resultado un arriesgado trabajo donde se combinan la espeleología, la paleoarqueología, y el buen hacer de restauradores de la escuela de Bellas Artes. Con ese prodigioso dominio del lenguaje cervantesco y la clase que la caracteriza, la show woman nos aclara que “tenía que agrandarse un poquitín el chichi”. Ignoramos si bajo cuerda se habrá solicitado una subvención para rehabilitación de estructuras arcaicas, que en los asuntos de verijas, toda precaución es válida y nunca excesiva. Para los bajos, calor y refajo. Leti es una cajita de sorpresas. Sus canciones destilan una poesía a caballo entre un Ruben Dario en ácido y un Bécquer fumeta tras una noche de farra:

                                            
             “Me gustan los latinos, me ponen cachonda,
               Cuerpos musculosos. Me pone su anaconda”


Extraordinario dominio del castellano y exquisita elegancia, se condensan en estos húmedos versos. La misma Leticia tiene el detalle de aclarar que introdujo escenas divertidas en su infumable video IMCA (un atentado integral contra la Teoría de la Evolución), para “que no se fijaran solo en su cuerpo”. Afortunadamente. Un detallazo desviar la mirada hacia otros menesteres. El video está en estudio para ser aprobado por la OMS, una vez que Leticia rinda cuentas con la Seguridad Social por los tratamientos psicológicos a que se ve forzada aquella generación que fue torturada con el “okeymakey” y el “megachachi”. Quizás antes la devore la anaconda. No hay que perder la esperanza.


lunes, 15 de junio de 2015

A Carmena le crecen los enanos (y Colau se ha coláo)

A Carmena le crecen los enanos. Es el paisaje después de la batalla. Tras el buen rollito y el flower power castizo a ritmo de flauta, acechaban los de siempre. Se han colado por la puerta grande. Carmena tiene un concejal al que le divierten los chistes filonazis, filoetarras y necrófilos. Ciertamente es un tema mas adecuado para los especialistas de salud mental, pero el problema es que dicho espantajo esta en nómina con dinero público. La otra joya de la corona es una enchufada de Errejón, que ha sorteado a personas más preparadas, para colocarse en cabeza. Sus méritos: asaltar un lugar de culto protegido por la Constitución, y realizar un casposo striptease que a nadie interesaba. Las Universidades Públicas no deberían acoger lugares de culto de ninguna religión, pero también es axiomático que los modos y maneras de manifestar la disconformidad pasan por la educación, el respeto (y la cultura). Nivelazo de tolerancia. Nivelazo de urbanidad y pudor el de esta prenda. También va a ingresar nómina a costa del bolsillo de todos los ciudadanos. Asunto espinoso si tenemos en cuenta su vocación de resucitar el terrible conflicto que llevó a la destrucción a nuestro país. “Arderéis como en el 36”, amenazaba, en un derroche de democracia, ecuanimidad y pacifismo “buenrollista”. El otro personaje esperpéntico es un fulano que en un prodigio de generosidad y empatía, solicitaba que algún político fuera “empalado”, en el más selecto concepto “gulag” de la política. En la otra punta del terruño, Colau oficiaba su Woodstock particular, su nombramiento de Suma Sacerdotisa de un concilio ecuménico, rodeada de miembros de distintas religiones. ¿Pero no se trataba de separar lo civil de lo confesional? ¿No deseábamos un ejecutivo laico y aconfesional? Mucho más sencillo hubiera sido enviar una carta a los miembros de la confesión católica explicándoles que su presencia (y la de los militares), no era precisa en actos civiles a partir de la fecha. Asunto cerrado. Por otra parte Colau invita a la desobediencia civil ante las leyes que se consideren injustas. Sobre el papel esta seudofilosofía es de una fermosura notable. Vamos, pura poesía. ¿Y si se desobedecen las leyes que su consistorio imponga? ¿Utilizaremos las represoras fuerzas de seguridad? ¿Cada ciudadano será una isla que decidirá que leyes son justas y cuales no los son? ¿Se mantendrá la tendenciosa cabalgata de Reyes Magos? Tomen nota del alcalde de Cádiz que ha prometido no cobrar más que lo que ingresaba antes de entrar en política. Y es que calzarse 2200 euros con la que está cayendo, teniendo como todo mérito hacer promesas, no parece demasiado antisistema. ¿Que los otros cobraban muchísimo más? Por eso eran unos sinvergüenzas. Hay profesionales con años de trabajo a sus espaldas que jamás se acercarán a esas cantidades. Muchos de ellos con titulación universitaria y concurso oposición. Sobre la responsabilidad del cargo, tan cacareada, el listado de profesiones con una competencia mucho mayor; incluso en vidas humanas; seria prolijo. Por otra parte nunca hay que olvidar que se accede a estos cargos de “motu propio”. Nadie les ha obligado. Esta es una de las asignaturas pendientes: Calibrar y definir el sueldo de los políticos. De este modo evitaremos situaciones insolidarias y escasamente escrupulosas. Protagonizadas por políticos que alegan a su bajada de sueldo “que no se va a solucionar nada”. Por supuesto, es más fácil bajárselo a los otros y seguir manteniendo el mismo nivel de vida. Para andar en política es preciso poseer largueza y raza. Y de esto, algunos andan bastante escasos. Esperemos que el Patio de Monipodio de corruptos y delincuentes, no se convierta en una Corte de los Milagros para menesterosos anímicos, cantamañanas diversos y desaforado culto a la personalidad.

martes, 2 de junio de 2015

Una gaviota sin plumas

                                                                                                      
Una gaviota sin plumas, quiso en la niebla navegar. Llegó la noche y no supo regresar. Era los años setenta. El grupo Mocedades interpretaba (vía Juan C. Calderón) esta canción en la controvertida película “Las Adolescentes”. Ahora es otra la gaviota desplumada y escarnecida (aunque el autor del logo aclara que se trata de un charrán). La gaviota pepera quiso en la niebla navegar. Partiendo de un voto mayoritario; tras la debacle zapaterista; el número de dislates y patochadas (con consecuencias funestas) se dibuja en cuarto creciente, hasta conducir al ave a la perdida del plumaje. La emprendieron con los funcionarios (cabeza de turco para todos los ejecutivos) y les sustrajeron paga extraordinaria y los famosos “moscosos”, un timo que el ejecutivo felipista pactó con los funcionarios ante la imposibilidad de subir el sueldo (12%) como correspondía. Al eliminar los “moscosos” y tampoco devolver el dinero (además de cornudo apaleado), el partido en el Gobierno pensó que proyectaba una imagen de “buen rollito” a la ciudadanía. La primera en la frente. Sin reposición de bajas, sin contratación de interinos, pronto se adivinó que la medida populista, era agua de borrajas. Un artificio contable para presentar en Bruselas. 
El sendero del absurdo se abría ante un ejecutivo incapaz de escuchar el clamor popular y de ver los que pasaba delante de sus narices. El autismo mediático del líder, haciendo oídos sordos a las peticiones de los ciudadanos, la reforma laboral más complaciente con los empresarios desde hace décadas, la siniestra e involucionista “Ley Mordaza”, y un largo listado de despropósitos. Pero el escollo más insalvable, ha sido no renovar la plantilla de su parque jurásico. Marianico el corto y sus muchachos, han mantenido en primera línea esperpentos como Esperanza Aguirre, recién escapada de un libreto valleinclaniano y que podía haber protagonizado “Tocatta y Fuga de Esperanzita”. Que falta de visión  mantener en la poltrona a “La Caloret”, convertida en un patético ninot mediático. Añadamos las andanzas del ministro Wertgonzoso. ¿Que cerebro privilegiado le concedió la cartera de Cultura? Con sus chapuzas de la Ley de Propiedad Intelectual, la quimera denominada “Ley de Mecenazgo” o las trabas continúas a la industria cinematográfica. De seguir este personaje gestionando estos menesteres, las carreras universitarias se reducirán a un año lectivo y cuatro o cinco de Masters (está claro que no tiene que pagarlos de su bolsillo). Ha pasado factura esa querencia obsesiva por la privatización y por cargarse un sistema sanitario modélico, en un país donde hasta el sol está privatizado. Un vistazo a los consejos de los grandes lobbys que manipulan esta plutocracia, nos mostrará la lista de ex-políticos (de todas las ideologías) recibiendo el pago a servicios previos. La pérdida del plumaje de esta gaviota se ha gestado en la prepotencia, la falta de empatía con el ciudadano, los trapicheos varios con amiguetes y camarilla empresarial. Pero la gota que colma el vaso de la paciencia del vecino, es ese desprecio soterrado hacia la ley, ese hacerse los locos con los corruptos (eufemismo acuñado para designar al chorizaco patadepalo de toda la vida), que induce a pensar en cuales serán los motivos de tanta protección. En lugar de desligarse de modo radical y tajante de estos delincuentes. De aquellas lluvias, vinieron estos lodos. Y a la gaviota la sorprendió con el plumaje exiguo.

martes, 3 de marzo de 2015

Ídolos (con pies de barro)

                                                

 
Los antiguos romanos (imperialistas ellos) gozaban de un conocimiento notable de la naturaleza humana. En concreto de la naturaleza indolente de aquellos que denominaban plebe, cuya haraganería y molicie les obligaba a la búsqueda de actividades con que entretener sus ocios, para evitar el noble ejercicio del pensamiento individual, con frecuencia origen de ideas peligrosas para el estado y las buenas costumbres. Nace entonces el Panem et Circenses. Lo que viene siendo el “te entretengo pá que no pienses” de toda la vida. Sagazmente manipulaban al personal con combates de gladiadores o alimentando fieras corrupias con filetes de prisionero. No hace demasiadas décadas nuestra excelsa televisión; tan solo dos Cadenas en blanco y negro; anestesiaba al personal con combates de boxeo, tauromaquia o partidos de fútbol en medio de la grisura imperante. Nobles actividades cuando el referente tiene otras opciones y elige de “motu propio”, pero peligrosa arma en manos de un gobierno que oferta los páramos baldíos de la ignorancia como oferta para que deambule alegremente el ciudadano. Los romanos actuales manipulan el opio del pueblo (la caja tonta), para entretener nuestros ocios con inanidades varias. Con la repetición, consiguen que el receptor de sus deyecciones llegue a considerar normal visualizar los escarceos amorosos de unos zascandiles que deambulan en porretas por una isla, o los enfrentamientos verbales de un grupo de cenutrios encerrados en una casa, vomitando insensateces. El “todo vale” cuando se trata de ver las majaderías que surgen de la pantalla, ha embotado la capacidad de criterio, aletargado el espíritu y la opinión, hasta el extremo de asimilar como cotidiano la anormalidad y el desvío. El espectador se zampa, sin especias ni cocción, la charcutería que les ofrece una programación claramente alienante, dónde los valores fundamentales son la falta de ética, de estética y de dignidad. Penetran en nuestras casas personajes patéticos, casposos hasta la médula, frikis desnortados, fulanos que piensan que la moral es una marca farmacéutica. Se fomenta la macarrería de callejón, el higadillo y la casquería, el analfabetismo vocacional, llevado con orgullo. Lo peor es que este mensaje envenenado llega sin filtro a los más jóvenes que reciben estos modos de conducta simiescos como algo cotidiano. Una generación cuyos valores están siendo pervertidos por el triunfo a costa de la propia entidad. Jóvenes que carecen de empatía y cuyo valor de referencia es el triunfo sin esfuerzo, ignorando a las personas o la propia autoestima. Los referentes sociales de los adolescentes son una gavilla de mostrencos, ágrafos por naturaleza, personajes de sainete, esperpénticos, carentes de enjundia, cuya aportación al género humano deja el listón bajo cero. El "Panem et Cirquenses" ha vuelto para quedarse. Nos siguen creando ídolos con pies de barro. ¿Ídolos del pueblo? Va a ser que no. Ídolos de la plebe. Que no es lo mismo

The Extraordinary Tale. 2013

Título original The Extraordinary Tale of the Times Table Año 2013 Duración 79 min. País  España Director José F. Ortuño ,  Lau...