Bimba
se ha ido. Desde la caverna las bestias
han regurgitado su ponzoña con un odio antiguo, con un rencor que ya era viejo
cuando ellos nacieron. Porque la intolerancia forma parte de la historia del
hombre. Es como una herida abierta en el costado de la humanidad por donde
supura toda la maldad de que somos capaces. El límite entre la pura perversidad
y la psicopatía es muy delgado en estos verracos, adoctrinados y fanáticos.
Urge una legislación para controlar el daño que se puede infligir a las
personas, la falta de respeto al dolor ajeno, los insultos. Y hay que hacerlo
desde la empatía (algo de lo que carecen los bellacos), desde la razón. La Red
es un mundo caótico, una amalgama de ideologías, sectarismos, radicalismos,
donde entrar en cualquier conversación en un foro, siempre acaba con algún
malnacido tocando los bemoles. Una sociedad madura debe disponer de
herramientas legales para evitar este tipo de actitudes. Los cavernarios deben
ser relegados a su lugar: el oscuro pozo del analfabetismo y el olvido. A los
que ejercen de comunicadores y vomitan su bilis afrentando o mancillando, habría
que inhabilitarlos profesionalmente, sin olvidar la responsabilidad del Medio
de Comunicación en el que ejercen su bellaquería, a la hora de sancionar. Pero no nos
equivoquemos los tarados se tiñen de todos los colores, habitan en todas las
banderas. Sectarios y fanáticos surgen como las setas en cualquier ideología.
Lo mismo da que sea un homófobo, revolcándose entre miseria moral, que un radical; cachorro de la intransigencia; que pretende ajusticiar ancianos porque cree que así gobernarán los de su cuerda. Se
precisan con urgencia leyes que hagan desaparecer del entorno mediático a tanto
depravado, a esa estirpe porcina de psicópatas que se alimentan de violencia.
Acabar con la intolerancia es la prioridad de cualquier sociedad. Venga de
donde venga. Tenga el color que tenga. Ya estamos tardando.
viernes, 27 de enero de 2017
lunes, 22 de agosto de 2016
Adiós, Capitán Trueno
Se
nos ha ido uno de los grandes. Se ha marchado con ese silencio humilde y sin
estridencias, de quienes saben hacer de la vida un arte para compartir con los
demás. No le han acompañado ni el postureo analfabeto, ni la fanfarria de que
se rodean los mediocres que medran a la sombra de ideologías y sectarismos. No
le han escoltado esos palmeros que elevan a altares ídolos coyunturales con
pies de barro. Nunca le hizo falta. Este barcelonés era un narrador de pura
cepa. Un creador de mundos que llenó de fantasía a toda una generación. Sería
difícil reproducir con los parámetros actuales multimedia y de dispersión
mental, la ilusión que embargaba a los muchachos, cuando acudían semanalmente
al pequeño kiosco de barrio, con la ansiedad de averiguar si el afamado Capitán
había salvado a su virginal novia Sigrid de las garras del malvado de turno.
Nada entendía la chavalería de virginidades varias, ni de censuras. Tan solo
anhelaban que el villano cayera por un barranco, para volver a aparecer semanas
después milagrosamente. La férrea garra
de la censura obligaba a golpear de plano con la espada o a que los indecorosos
enemigos se desplomaran por si mismos desde amenazadores abismos, o
desprotegidas almenas, como castigo a su conducta nefanda y antipatriótica. De
los cuadernillos apaisados en blanco y negro (2 pesetas) se pasó al color y el
tamaño grande (25 pesetas) pero siempre manteniendo las características de
aquel monje-guerrero; de afectos platónicos; que recorría mundos olvidados,
selvas inaccesibles y hablaba todos los idiomas, incluso los de civilizaciones
desconocidas. En la historias de Víctor Mora, los niños aprendieron que
aquellas macizas y desvergonzadas valkirias; que vislumbraban los afortunados
que disfrutaban de vacaciones; no venían de Suecia, sino de Thule. Y todas eran
princesas de armas tomar.
Mientras Víctor Mora fabricaba mundos fantásticos,
poblados de infames y taimados enemigos, los malos de verdad le encerraban por
“masón y comunista” (una extraña hibridación, inventada por el Régimen, que
nunca he llegado a entender) en las lóbregas mazmorras del mundo real. El
Capitán nació como réplica a los trazos gruesos y personajes casi deformes de
las aventuras de piratas de “El Cachorro” de Iranzo. El éxito de la fórmula,
hizo que Mora repitiera en posteriores personaje, creando un imaginario que se
convertiría en un clásico en el mundo de la viñeta. Por un lado estaba el
héroe. Adalid y portador de todos los valores. Liberador de oprimidos. La
primera criatura fue El Capitán Trueno. Pero le seguiría El Jabato (luchador
contra el Imperio Romano), El Cosaco Verde (que cambió su color debido a la
censura) y El Corsario de Hierro. A su lado un compañero de enorme fortaleza y
sentido del humor bastante gruñón. Este fue el papel de Goliath, llamado “El
Cacanueces”, y su famoso quitapenas llamado “toma-toma”. Un antecesor del bate
de béisbol tamaño extra, que utilizaba para cambiar impresiones con los
enemigos. El hercúleo compañero de “El Jabato”, con bigote daliniano, se
llamaba Taurus. En “El Corsario de Hierro” el papel hercúleo lo representaba un
enorme pelirrojo escocés llamado Mac Meck, que se transformaría en las estepas
del “cosaco” en un sanchopancesco y mofletudo personaje denominado Sing-Li, que
aporta una filosofía leonardesca en sus proverbios. La parte femenina es fuerte
y valerosa. Un antecedente de la titubeante liberación social de la mujer.
Sigrid es reina de Thule, que gobierna por si misma. Claudia es una patricia
romana con pensamiento propio, que sería replicada por Lady Roxana en “El
Corsario de Hierro”. Crispín es un jovenzuelo en edad complicada, más
interesado por las damiselas que por la aventura. En “El Cosaco Verde” se
transforma en el adolescente huérfano Iván. Su reflejo en “El Jabato” es el
mediocre poeta “Fideo de Mileto” en quien todas las desgracias se hacen
huéspedes. Su sosias en “El Corsario de Hierro” es el burlesco mago Merlín,
alquimista de pega y nigromante fracasado.
Víctor Mora ha sido un creador de
prototipos, un hacedor de “imagos”. Junto a los grandes demiurgos de símbolos
como E. R. Burroughs (Tarzán), Shuster y Siegle (Superman), Bram Stoke
(Drácula), el Capitán Trueno es una marca reconocible e icónica. Su vocación lo
llevó a trabajar como traductor, articulista o escritor, destacando su obra en
catalán. El iluminó una época en que el acceso al ocio era difícil o reservado
a una cierta jerarquía. El “tebeo” se convirtió en vehículo masivo de cultura y
evasión de la grisura reinante. Fue el sumo hacedor de universos paralelos que
llenaron de ilusión y fantasía los hogares, tiñendo sus viñetas de un tono
progresista que los estultos tipos de las tijeras no supieron detectar. No
precisa del aplauso oportunista del necio de turno, ni parabienes del gestor
pesebrero, sujeto a los cambios ideológicos. Víctor Mora está entre los grandes
por elevar el guión del comic a alturas inexploradas. Y por llenar de ilusión a
toda una generación. Ven, Capitán Trueno. Haz que gane el bueno. Ojala en la
mundo real también ganaran los hombres buenos. Descanse en paz.
jueves, 23 de junio de 2016
Nunca estamos en casa
La filosofía oriental; que conoce estos menesteres con detalle; nos señala que
nunca estamos en casa. No se refieren al espacio físico que hipoteca nuestra
vida y hacienda por unos escasos metros cuadrados. Esa casa de referencia somos
nosotros mismos. Es nuestro propio yo adocenado, sepultado con necesidades que
no son tales, oprimido por tributos vitales que no son imperiosos. Esa casa
representa nuestra esencia, que tan poco cuidamos y; con frecuencia;
disfrazamos con peregrinas excusas para dilatar el encuentro. A veces los años
nos pesan como un cuerpo deshabitado, como la promesa de un futuro siempre
dudoso, de metas inciertas. Nos abandonamos a nosotros mismos por el camino.
Olvidamos el instante, la perfección del momento. Vaciamos nuestra casa con
promesas lejanas, con precarias ambiciones innecesarias. Carpe Diem. Aprovecha
el instante. La perspectiva del tiempo nos va dejando un ramillete de momentos
malogrados, bocanadas de existencia o exultantes recuerdos. Pero es con el paso
de las Estaciones cuando medimos el valor de nuestra propia existencia.
Aprendemos a vivir el momento, a relativizar los conflictos interiores, a
disfrutar con una bocanada de aire cada mañana, porque todo día es un regalo
infinito. Ente el hedonismo desatado de “Vive rápido, muere joven y deja un
bonito cadáver”, extraído de la película “Llamad a cualquier puerta” y el
ascetismo de renuncia radical a todo estímulo placentero existe una tierra de
nadie, donde la armonía nos acerca a nosotros mismos. Los extremos siempre
extienden un aroma patológico. A la hora de la verdad; cuando se acaba el
sendero; da exactamente igual como te lo hayas planteado: No te vas a llevar
ningún equipaje. Tan sólo queda nuestra impregnación en la memoria de aquellos
que nos han amado, a los que hemos amado. Únicamente se nos recordará por la
luz que hemos repartido (triste, si nos recuerdan por lo contrario), la palabra
oportuna que derribó fronteras o la caricia que llenó de calidez un atardecer.
Es el momento de sentarse, respirar hondo una bocanada de vida y soltarla
mientras repetimos: “Acabo de morir un poco”. Es un ejercicio de humildad, sano,
nada morboso. Una aceptación de la realidad que nos habita: Somos pavesas al
viento. De esta aceptación aprendemos a medir la intensidad del momento, a
degustar a tragos cortos instantes que antes no calibrábamos adecuadamente. Un
paseo por la orilla del mar al atardecer, una mirada cómplice, la certeza de
que hemos donado felicidad a nuestro paso. Vivir, vivir, vivir y no pensar en
nada. Apurar la copa del instante. Pero sin falsos estímulos, evitando los paraísos
artificiales, los placeres erróneos. Debemos aprender a estar más tiempo en
casa. En esa casa que somos nosotros mismos. Ejercitemos el autoaprecio. La
habilidad de valorarnos y a dar valor a esas pequeñas cosas que; con la
presteza y la ansiedad; no pudimos apreciar. Quizás así; cuando nos sorprenda
el último oleaje; podremos confesar que hemos vivido.
lunes, 8 de febrero de 2016
Bendito botón de “Bloquear”
Frente
a quienes sostienen que la fregona, la lavadora o los sanitarios son los
mejores inventos para la humanidad, yo mantengo la sospechosa teoría de que el
mayor invento que el mundo ha dado es el botón “Bloquear”. Es difícil encontrar
un goce mayor al de eliminar a un cantamañanas, dar el finiquito mediático al
sectario de turno o al hediondo tendencioso. Pocas experiencias son tan catárticas
como bannear a un iluminado. Estos
personajes no son otra cosa que la actualización del tradicional “tonto del
pueblo”. Aquellos que se llevaban todas las collejas en el colegio por su
patetismo, hoy revividos en ponzoña mediática. Te sientas frente al teclado,
para tus menesteres cotidianos, y allí está. Date por jodido –te dices- Ya se
me ha colado una Gárgola (o un Troll). Tras verificar que no tienes ninguna
relación consanguínea con el fulano, deduces que es amigo de un amigo, y ha
llegado hasta allí en base a la divina providencia, sin ser invitado. Además lo
que te ha colado es una deyección mental, la deposición de un marginado anímico
contra la sociedad que le tolera. Tratas de dialogar, pero –craso error- le
estás dando cancha a un deficiente que carece de mesura en sus criterios, con
las correspondientes consecuencias. El bestiario de inoperantes y abanderados
de la mediocridad, que infecta las redes es propio de un catálogo tolkieniano, algo así como lunes, 30 de noviembre de 2015
Planeta Calleja
Resulta refrescante encontrar en
parrilla televisiva opciones que mixturen lo lúdico con el compromiso, el
escapismo propio del espectáculo con la aproximación sesuda al personaje y su
enjundia. Lo divino y lo humano en formato mediático con el añadido del
concepto aventurero. La oferta de Planeta Calleja es cualquier cosa menos
aburrida. El espectador puede recorrer una aldea de Nepal, sufrir la ascensión
a un glaciar con un cantante, acompañar en un todo terreno a un político,o
explorar unas cuevas subterráneas junto al chef de moda. Calleja domina el arte
de la proximidad. Maneja el ritmo narrativo y somete al invitado a un
aparentemente superficial tercer grado, pero es capaz de extraerle matices
humanos y sociales, que otros entrevistadores profesionales no exprimen en sus
tertulias. Calleja lo hace desde la cercanía.
Les habla de tu a tú, mientras
obliga al que padece vértigo a ascender una montaña o lleva al límite al
invitado sobre un helicóptero. Calleja está rodeado de un equipo excepcional,
que consigue que parezcan fáciles algunas de las escenas que conllevan una
dificultad técnica alta, y una gran preparación física de los profesionales que
sufren con él las incidencias. El formato técnico es impecable, la capacidad de
entretener; notable; el acercamiento a los personajes; novedoso. El espectador
cansado del habitual “vis a vis”, de las entrevistas al uso y los bustos
parlantes, encuentra una dinámica certera, repleta de humor, sin tendenciosidad
ni esquinamiento. Algo de agradecer en los tiempos que corren, donde cualquier
comentario u opinión es rápidamente víctima de los trolls mediáticos. Tristes
entelequias buscando su minuto de gloria. Siempre al acecho para horadar si el entrevistado
o el protagonista no son de su palo. Los que anhelan una sociedad
unidireccional, teñida de grisura. Dispuestos
a politizar todo lo que se respira y verter su venenoso adoctrinamiento en la
copa del prójimo. Aquellos, que cuando enseñaron tolerancia y coexistencia en
su escuela de fanatismo, faltaron a clase. Parecen habitar otro planeta. Pero
no es el Planeta Calleja…
jueves, 29 de octubre de 2015
Un concejáh de Mijah. El Catetismo Ilustrado
Este personaje, adscrito a esa
nueva hornada de políticos, que considera que presentarse en las instituciones
con estética abertzale (léase flequillo cortado a bocado de caballo), escasa
higiene y con una camiseta de cuando era adolescente, es una actitud de trasgresión que te rilas. El mozalbete saltó a la palestra con una declaración de
principios digna de figurar en aquellas viñetas de “13, Rue del Percebe”, donde el surrealismo campaba a sus anchas, retratándose
con un manifiesto ágrafo y contumaz, de una gañanería militante. Durante un
pleno del Ayuntamiento de Mijah, se debatía el nombre de una calle que debía
llamarse “Del Descubrimiento”, asunto que al homúnculo (el del flequillo
cortado a bocados) no debió parecerle de recibo. A continuación comenzó un
discurso, antología de la bizarrez y la tontería vocacional, entre titubeos
vocales (e intelectuales), con diversos cortes de riego sanguíneo en el
¿cerebro? El botarate; con estética de la película Apocalypto; vomitó un
discurso rancio ya en su origen y putrefacto antes de nace, sobre el
consabido genocidio de indígenas hace quinientos años. Añadió toda la
parafernalia que un sector frenopático de nuestra política abandera como causa,
obviando su relatividad histórica, olvidando visitar las bibliotecas en lugar
de las escuelas de adoctrinamiento en estupidez. Al parecer a su grupo político
no le gusta el nombre por sus resonancias imperialistas y proponen el nombre de
“Calle Villa Romana” como alternativa al imperialista y malvado topónimo El
personaje es autor del interesante trabajo “Negación punk en la sociedad
vasca”. Inapreciable e imprescindible aportación al desarrollo de la cultura
occidental. Por que el menda en cuestión es Doctor en Antropología y Profesor
Universitario.
Al alcalde se le puede perdonar su gazapo al contestarle que los
romanos invadieron España (sic). De su profesión no depende la formación de
futuros ciudadanos, aunque merezca un tirón de orejas. Lo que invadieron los
romanos se llamaba Península Ibérica (la Iberia de los griegos) y que a manos de aquellos
“imperialistas” pasó a denominarse Hispania (vía fenicios). A parte de estos
menesteres, el personaje, antiguo jurador de bandera en los cuerpos especiales;
dedica sus ocios a la realización de un diccionario andalú, en el cual el se
denominaría Huan Porrah en lugar de Juan Porras, aunque las lenguas
difamatorias le refieren como “Juan Porro” o “Juan Chorras”. Elaborando unas
normas ortográficas lunáticas, donde se aproxima a la jitanjáfora, desarrolla el habla de Andalucía como si se
tratase de un idioma. Apoteosis del catetismo ilustrado, este Doctor en Antropología desconoce la diferencia entre
dialecto, lengua y habla. Parece ignorar que la idiosincrasia de cada pueblo o
ciudad en Andalucía utiliza diferentes fonéticas. Compendiarlas en un habla única,
no sería otra cosa que una curiosidad visual, que reproduciría las peculiaridades
sonoras de palabras del castellano, pronunciadas en cada zona. Lo shiento,
pisha. Va a zé que noh.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Bertín versus Herrera. Televisión de calidad
Me lo habían recomendado gentes
de bien (no de las otras). Ratificado por gente de orden (no de los otros).
Conocedores de mi reticencia vocacional ante la tesitura de perder latidos de minutero a golpe
de bazofia televisiva, visionando programas con vocación de fango. Pero fue la
insistencia de gente de enjundia (no de los otros) la que me llevo a curiosear (vía zapping) el programa conducido por Bertín Osborne llamado “En la tuya o en
la mía”. Como presumo de natural desconfiado (cosas de la edad) tiendo a
escapar de los personajes poliédricos. Léase: aquellos que desempeñan diversos
oficios, teatro, música, presentadores, etc. El motivo es que (incluyendo al
mismo Da Vinci) que no terminó de cuajar parte de sus inquietudes, el llamado
“Síndrome de Hombre del Renacimiento” esconde con certeza algún gazapo visceral
o carencia de los aludidos, dada la imposibilidad estadística de hacerlo todo
bien.
Lo que descubrí (Ah, incrédulo de mí) fue un programa de televisión con un alto
nivel de realización, capacidad de entretenimiento y capaz de producir adicción durante su desarrollo. Lo que encontré cuando metí la mano (como Santo Tomas, no como
los corruptos) fue que el desparpajo que se gasta el Osborne en su cotidianidad, abre camino a entrevistas cercanas, anecdotario atrayente y momentos
humorísticos, que se agradecen entre las histerias patológicas de los “gran
hermano” o las aberraciones mediáticas de “Salvamé” y demás morralla. En este
lance Bertín jugaba; es evidente; con notable ventaja. El invitado era un
comunicador de raza, master en escatología mediática y veterano en diversos
lances, amén de poseer el gracejo propio de su terruño (esto no es un tópico), y
una habilidad para narrar capaz de venderte humo (y que le des las gracias). Un
maestro de la socarronería vocacional. Bertín se mueve como pez en el agua. Se
ha convertido en la mosca cojonera para determinados poderes debido a su
capacidad (y voluntad) de decir lo que piensa. Y de hacerlo con datos en la maleta,
y en modo probatorio, asunto bastante molesto para los apoltronados. La
espontaneidad del conductor mixturada con la bonhomía sarcástica y riqueza de
verbo del entrevistado, capaz de hilvanar una leve anécdota y adornarla hasta
el infinito sin causar tedio, ni bostezo.
Este programa es la prueba fehaciente de que se pueden acometer productos de calidad entre tanta zafiedad,
necedades folclóricas o fallidos y anulados intentos de subir el share. Cuando
no soflamas o panfletos, pagados por el partido de turno, con presentador
chachi-piruli que nos enseña como debemos pensar y quienes son los buenos de la
película. “En la tuya o en la mía” entretiene. Posee el ritmo y el montaje
apropiados para hacer pasar un rato agradable frente a la pantalla. La entrevista
con Herrera ha puesto muy alto el listón. Frente a las ventosidades de Kilo Rivera
o los inmundos manejos bajo el edredón que abanderan otras cadenas, Tve
responde con un formato de calidad, fluido en sus formas y certero en su
contenido, para ofrecer un rato de buena televisión. Sumando lo que ganan a la
semana los patéticos bufones de “gran hermano” o los nauseabundos contertulios
de “Sálvame” se podrían realizar unos cuantos programas de calidad. Echen las
cuentas.
lunes, 19 de octubre de 2015
Willy Toledo, el cantamañanas
La carrera mediática del
ciudadano Toledo ha seguido un sendero inversamente proporcional a su otra querencia (la
actoral), hoy en día tan fosilizada que el más experto paleontólogo tendría
mucho trabajo para seguir su estela. El ciudadano Toledo ejerce de cantamañanas
vocacional para su particular (y escasa) parroquia. Lo hace sin vergüenza
(propia, ni ajena) con un discurso mostrenco y zascandil, que desconoce la
mesura. Nunca fue precisamente un intérprete del Actor´s Studio. El ciudadano
Toledo ha confundido el método Stanislavski con el método Stalinlasvky. Cosas
de la fonética (y del analfabetismo), de eso el ciudadano Toledo y su
parroquia también poseen en abundancia. El genocidio practicado por los
taimados conquistadores, consistió fundamentalmente en sustituir la religión de
un pueblo imperialista que masacraba; arrancando el corazón; a los pueblos
oprimidos y practicaba el canibalismo ritual, por otra que predicaba el amor al
prójimo (que cabronazos, oye). Quizás este sea el problema del ciudadano
Toledo, que ha demostrado una inquina selectiva hacia determinadas religiones.
Tal vez para evitar encontrarse una gumia en el cuello si extendía su discurso mas allá..
Las razones de espacio obligan a no enumerar la cantidad de verdades a medias que contienen las soflamas de estos pamplinas. Para eso están las bibliotecas. Desear daño o muerte a
terceros, es de mal nacido y denota espécimen de baja cuna. Son muchos los
habitantes del terruño, que consideran la monarquía un sistema obsoleto y
vestigio de la estructura medieval de la sociedad, pero manifiestan sus ideas
con respeto democrático y en los cauces apropiados. No en las cloacas esperpénticas de la
seudo-intelectualidad y la caspa militante. El ciudadano Toledo gasta aspecto
de revolucionario de salón, de gurú menesteroso, con escaso afecto por la ducha o
la lavadora. Es el look impostado, que asume parte de la progresía casposa de
todo a cien, con trazas de meterse hasta las rayas de los pasos de cebra. En
esta piel de toro sobran titiriteros inadaptados, abanderados de la
mediocridad, a los que solo le falta el bolso de artesanía indígena para salir
en las enciclopedias cuando buscamos: Progre trasnochado. Hay que escapar de la
ignorancia contumaz que este “Mester de progresía” derrama a su paso, como
juglares hábiles en la mendacidad y lo trivial. En este país sobran los
salvadores, los revolucionarios de mesa camilla, los militantes de primera fila
que tras la manifestación retornan a su mansión de lujo y nivel de vida
capitalista. El postureo de quienes tienen inmobiliarias a golpe de talonario
político y desde la pantalla, con instruida villanía, echan pestes del sistema que están explotando.
A estas alturas pensar que durante el 12 de Octubre algún ciudadano está
celebrando la colonización es un absurdo histórico. Observar el mundo de hace
quinientos años con ojos actuales, otro error garrafal. A nadie se le ocurre
que al cantar “viernes, 9 de octubre de 2015
Ana Diosdado. La soledad del cómico
Hay
algo de efímero en las andanzas del cómico. Fugacidad que comparten artes como
la música, la danza o el teatro. Ese instante mágico que solo es posible
atrapar, cuando llega por vía directa al espectador que ocupa la butaca.
Ninguna grabación puede reproducir la intensidad del instante, la energía
transmitida, inatrapable y única. Ana Diosdado eligió esta profesión; en cierto
modo ingrata; llena de luces y sombras. Lo hizo desde una carrera inacabada de
Filosofía y Letras, pasando por la literatura como vocación para quedar
finalista del premio Planeta con “En cualquier lugar, no importa cuando”, con
veinticuatro años. A una edad en que otros andan deambulando sin rumbo por los
senderos de la vida, ya había decidido su camino, actuado en la compañía de
Margarita Xirgu y escrito otro libro “Campanas que aturden”. Su mayor éxito quizás fue la obra “Olvida los
tambores” (premios Mayte y Foro Teatral) una denuncia de la hipocresía social y
la imposición de normas estrictas, que se convierte en espejo de la sociedad de
inicios de los setenta, manejando un lenguaje rico y contenido, llegando casi
a quinientas representaciones. Le tocó vivir años difíciles en aquella España
pacata y garbancera. Un país de doble y triple moral, donde una serie como
“Anillos de Oro” levantó ampollas y sirvió para que se rasgara las vestiduras
lo más añejo de los sacrosantos valores patrios. Tan solo 13 capítulos para
enfrentarse a una nación constreñida por el hisopo y el fajín cuartelero. Por
aquella recordada serie desfilaron algunos de los grandes; inmerecidamente
olvidados, como José Bódalo o José Mª Rodero. La sintonía de Antón García Abril
pasó a formar parte de la historia de nuestra televisión. El éxito se repetiría
con “Segunda Enseñanza”. Ana caminó entre los escenarios, la creación teatral,
el guión, la faceta literaria o periodística (vocación más fuerte que la
interpretación) reinterpretó su entorno y la visión del teatro (su obra El
Okapi tenía 19 personajes) e incluso el mismo lenguaje dramático. Obras
valientes como “Los Comuneros”, una parábola social estrenada al final de la
dictadura, camuflaban bajo el teatro histórico la crítica sociopolítica y el
uso despótico del poder. Lúcida metáfora de la voluntad del pueblo contra
las imposiciones. El elenco que estrenó la obra en 1970 es una antología de lo
más granado de nuestro teatro: María José Alfonso, Juan Diego, Jaime Blanch,
Mercedes Sampietro, Emilio Gutiérrez Caba y Pastor Serrador.
Entonces
Buero Vallejo era el gurú de la dramaturgia histórica (Un soñador para un
pueblo, Las Meninas, El Concierto de San Ovidio). Se trataba de un teatro complejo por el número de escenas y
elevado número de actores, impensable hoy en día. La Real Academia la
honró con el premio Fastnrath por su innovación en el lenguaje de los
personajes. En su calidad de dramaturga, fue una rareza en un mundo mayoritariamente masculino. Por su atrevimiento en los temas de sus series televisivas, una
pionera que demostró su coraje ante una sociedad que avanzaba lentamente hacia
el cambio, lastrada por los fantasmas de la ignorancia. Le sorprendió el final
del camino cuando triunfaba dirigiendo su última obra sobre los escenarios. Una
imaginativa colisión entre ¿cómo no? dos mujeres fuertes y combativas: Una
mundana, escasamente mística, Teresa de Avila (espléndida María José Goyanes)
frente al carácter indomable de la
Princesa de Éboli. Un texto de tinte clásico, que ha pasado
por los mejores festivales (Almagro, Alcalá, Cáceres) La cálida voz,
aterciopelada, de Emilio Gutiérrez Caba, otro de los grandes de la edad de oro
del teatro en Tv (Estudio 1), representa a San Juan de la Cruz. Su marcha nos ha
dejado sobre las tablas, una obra que seguirá recorriendo, sin duda con éxito,
los escenarios, aún en ausencia de su autora. Es la grandeza y miseria del
cómico. En el escenario de la vida; igual que en el teatro;cuando baja el telón
estamos completamente solos.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Políticos (Por la patilla)
No hay sensación mas indignante
para la plebe (el currito de a pie) que coincidir con un contubernio de ágrafos
y saltimbanquis políticos en algún acto cultural. En primer lugar por lo
molesto de la situación (fulanos con pinganillo, medidas de seguridad, etc.)
que lastran, dificultan (y molestan) la trascendencia de la obra, concierto o
declamación. En segundo lugar por la certeza (absoluta e indiscutible) de que dichos
saltimbanquis y funambulistas se encuentran de facto en dicho evento cultural,
por la hispánica patilla (vamos, de gratis total). Añadamos que los connaisseurs y diletantes del arte en
cuestión (ya sea teatro, danza o cualesquiera) no recuerdan haber visionado
jamás el rostro de los interfectos en otros lugares (cuando hay que apoquinar,
vaya) llegan a la conclusión de que los espantapájaros allí expuestos no son
excesivamente aficionados a la cultura en general y al arte en particular,
salvo cuando hay “de gratis”, o se requiere postureo
por la presencia de algún artista de su palo político, que pueda servir de
arbotante a sus veleidades mundanas. De ese modo los volatineros de turno no
sólo habrán presenciado por el hispánico gañote un espectáculo que al votante
le habrá costado rascarse el bolsillo (gracias IVA cultural), también acudirán
al ágape Vip a posturear con los artistas (por la patilla) y serán devueltos a
alguna de sus (varias) viviendas habituales en coches oficiales (por la
patilla). En cifras contundentes: gasto cero patatero. Aportación al mundo de
la cultura: cero patatero. Esta nefasta costumbre carpetovetónica, no es
endémica de nuestra mezcolanza celtíbera (auque en algunas autonomías con
equidad, ya le han cortado el rollete) también la epidemia invade en el vecino
país. El sufrido público que acudía recientemente a un concierto donde estaban
invitadas altas personalidades lusas, tuvo que esperar alegremente que
terminasen el cocktail, y se dignasen acceder a las localidades (en primera
fila), ya pasada la hora prevista y con la orquesta sufriendo de hipotermia,
debido a la temperatura reinante. Añadan algún anacronismo como acudir a estos
actos pertrechado con uniforme oficial (los médicos no acuden con bata, ni los
abogados con toga) y comprenderán el abucheo que el respetable les dedico muy
lindamente. El aficionado no gusta de tener cerca a personajes que se han
triplicado el sueldo, o aseguran que bajándose el suyo no se arregla nada en el
país (sic). Pero reconociendo su derecho de asistencia como ciudadanos comunes
(que ser, lo son), es justicia que paguen de su bolsillo. Aunque vivamos en el
terruño de Rinconete y Cortadillo o Guzmán de Alfarache (al menos estos tenían
clase), no somos jilipollas.
martes, 16 de junio de 2015
Leticia se ha agrandado el chichi
No es el titulo de una película
para marranetes. Tampoco del literario Virgo de Visanteta. Se trata de
una efeméride imprescindible para el desarrollo de la cultura occidental:
Leticia Sabater retorna (cual florecilla primaveral) al estado virginal. La
chica peliteñida, la presentadora de ojos disímiles, que traumatizó a toda una
generación con el “Okeymakey”, la chica de la neurona “megachachi” (su única
neurona), vuelve a ser mozuela y entera. Aquesta mocedad recobrada la ha
perpetrado Leticia tras informarse (ignoramos si puerta por puerta) que era de
uso común entre las “celebrities”. Acompaña sus apasionantes declaraciones con
un exceso de información (que diría el Travolta de Pulp Ficcion) describiendo
el armamento excesivo de sus partenarires y las dificultades para el ejercicio
satisfactorio de la coyunda; con unos especímenes tan dotados; que parecían
pertenecer al mundo equino antes que al humano. La reconstrucción del virgo de
Leti-leti ha resultado un arriesgado trabajo donde se combinan la espeleología,
la paleoarqueología, y el buen hacer de restauradores de la escuela de Bellas
Artes. Con ese prodigioso dominio del lenguaje cervantesco y la clase que la
caracteriza, la show woman nos aclara que “tenía que agrandarse un poquitín el
chichi”. Ignoramos si bajo cuerda se habrá solicitado una subvención para
rehabilitación de estructuras arcaicas, que en los asuntos de verijas, toda
precaución es válida y nunca excesiva. Para los bajos, calor y refajo. Leti es
una cajita de sorpresas. Sus canciones destilan una poesía a caballo entre un
Ruben Dario en ácido y un Bécquer fumeta tras una noche de farra:
“Me gustan los
latinos, me ponen cachonda,
Cuerpos musculosos. Me pone su anaconda”
Extraordinario dominio del
castellano y exquisita elegancia, se condensan en estos húmedos versos. La misma
Leticia tiene el detalle de aclarar que introdujo escenas divertidas en su
infumable video IMCA (un atentado integral contra la Teoría de la Evolución ), para “que no
se fijaran solo en su cuerpo”. Afortunadamente. Un detallazo desviar la mirada
hacia otros menesteres. El video está en estudio para ser aprobado por la OMS , una vez que Leticia rinda
cuentas con la
Seguridad Social por los tratamientos psicológicos a que se
ve forzada aquella generación que fue torturada con el “okeymakey” y el “megachachi”.
Quizás antes la devore la anaconda. No hay que perder la esperanza.
lunes, 15 de junio de 2015
A Carmena le crecen los enanos (y Colau se ha coláo)
A Carmena le crecen los enanos.
Es el paisaje después de la batalla. Tras el buen rollito y el flower power castizo a ritmo de flauta,
acechaban los de siempre. Se han colado por la puerta grande. Carmena tiene un
concejal al que le divierten los chistes filonazis, filoetarras y necrófilos.
Ciertamente es un tema mas adecuado para los especialistas de salud mental,
pero el problema es que dicho espantajo esta en nómina con dinero público. La
otra joya de la corona es una enchufada de Errejón, que ha sorteado a personas
más preparadas, para colocarse en cabeza. Sus méritos: asaltar un lugar de
culto protegido por martes, 2 de junio de 2015
Una gaviota sin plumas
Una gaviota sin plumas, quiso en la niebla navegar. Llegó la noche y no
supo regresar. Era los años setenta. El grupo Mocedades interpretaba (vía
Juan C. Calderón) esta canción en la controvertida película “Las Adolescentes”.
Ahora es otra la gaviota desplumada y escarnecida (aunque el autor del logo
aclara que se trata de un charrán). La gaviota pepera quiso en la niebla
navegar. Partiendo de un voto mayoritario; tras la debacle zapaterista; el
número de dislates y patochadas (con consecuencias funestas) se dibuja en cuarto
creciente, hasta conducir al ave a la perdida del plumaje. La emprendieron con
los funcionarios (cabeza de turco para todos los ejecutivos) y les sustrajeron
paga extraordinaria y los famosos “moscosos”, un timo que el ejecutivo
felipista pactó con los funcionarios ante la imposibilidad de subir el sueldo (12%)
como correspondía. Al eliminar los “moscosos” y tampoco devolver el dinero
(además de cornudo apaleado), el partido en el Gobierno pensó que proyectaba
una imagen de “buen rollito” a la ciudadanía. La primera en la frente. Sin
reposición de bajas, sin contratación de interinos, pronto se adivinó que la
medida populista, era agua de borrajas. Un artificio contable para presentar en
Bruselas.
El sendero del absurdo se abría ante un ejecutivo incapaz de escuchar
el clamor popular y de ver los que pasaba delante de sus narices. El autismo
mediático del líder, haciendo oídos sordos a las peticiones de los ciudadanos, la
reforma laboral más complaciente con los empresarios desde hace décadas, la
siniestra e involucionista “Ley Mordaza”, y un largo listado de despropósitos.
Pero el escollo más insalvable, ha sido no renovar la plantilla de su parque
jurásico. Marianico el corto y sus
muchachos, han mantenido en primera línea esperpentos como Esperanza Aguirre,
recién escapada de un libreto valleinclaniano y que podía haber protagonizado
“Tocatta y Fuga de Esperanzita”. Que falta de visión mantener en la poltrona
a “martes, 3 de marzo de 2015
Ídolos (con pies de barro)
Los antiguos romanos
(imperialistas ellos) gozaban de un conocimiento notable de la naturaleza
humana. En concreto de la naturaleza indolente de aquellos que denominaban
plebe, cuya haraganería y molicie les obligaba a la búsqueda de actividades con
que entretener sus ocios, para evitar el noble ejercicio del pensamiento
individual, con frecuencia origen de ideas peligrosas para el estado y las
buenas costumbres. Nace entonces el Panem et Circenses. Lo que viene siendo el “te entretengo pá que
no pienses” de toda la vida. Sagazmente manipulaban al personal con combates de gladiadores o alimentando fieras
corrupias con filetes de prisionero. No hace demasiadas décadas nuestra excelsa televisión; tan solo dos Cadenas en blanco y negro; anestesiaba al personal con combates de
boxeo, tauromaquia o partidos de fútbol en medio de la grisura imperante.
Nobles actividades cuando el referente tiene otras opciones y elige de “motu
propio”, pero peligrosa arma en manos de un gobierno que oferta los páramos
baldíos de la ignorancia como oferta para que deambule alegremente el ciudadano. Los
romanos actuales manipulan el opio del pueblo (la caja tonta), para entretener nuestros ocios con inanidades varias. Con la repetición, consiguen que el receptor de sus
deyecciones llegue a considerar normal visualizar los escarceos amorosos de
unos zascandiles que deambulan en porretas por una isla, o los enfrentamientos
verbales de un grupo de cenutrios encerrados en una casa, vomitando insensateces.
El “todo vale” cuando se trata de ver las majaderías que surgen de la pantalla,
ha embotado la capacidad de criterio, aletargado el espíritu y la opinión,
hasta el extremo de asimilar como cotidiano la anormalidad y el desvío. El
espectador se zampa, sin especias ni cocción, la charcutería que les ofrece una
programación claramente alienante, dónde los valores fundamentales son la falta
de ética, de estética y de dignidad. Penetran en nuestras casas personajes
patéticos, casposos hasta la médula, frikis desnortados, fulanos que piensan
que la moral es una marca farmacéutica. Se fomenta la macarrería de callejón,
el higadillo y la casquería, el analfabetismo vocacional, llevado con orgullo.
Lo peor es que este mensaje envenenado llega sin filtro a los más jóvenes que
reciben estos modos de conducta simiescos como algo cotidiano. Una generación
cuyos valores están siendo pervertidos por el triunfo a costa de la propia
entidad. Jóvenes que carecen de empatía y cuyo valor de referencia es el
triunfo sin esfuerzo, ignorando a las personas o la propia autoestima. Los
referentes sociales de los adolescentes son una gavilla de mostrencos, ágrafos por naturaleza,
personajes de sainete, esperpénticos, carentes de enjundia, cuya aportación al
género humano deja el listón bajo cero. El "Panem et Cirquenses" ha vuelto para quedarse. Nos
siguen creando ídolos con pies de barro. ¿Ídolos del pueblo? Va a ser que no.
Ídolos de la plebe. Que no es lo mismojueves, 26 de febrero de 2015
Estamos todos locos
Un leve vistazo a cualquier
periódico o noticiario televisivo, plantea serias dudas sobre nuestra evolución
desde aquellos tiempos en que perseguíamos mamuts para obtener alimentos. Los avances parecen
haberse quedado en la epidermis. Hemos mejorado comodidades y servicios. La
tecnología nos facilita agotar lentamente los recursos del planeta. Los adelantos médicos nos facilitan castigar durante más años a la naturaleza. Pero sin duda hemos
involucionado en cuanto a estupidez y maldad. Nos hemos vuelto desalmados a
nivel colectivo. Y lo que es peor, queremos compartir nuestra degradación con
el resto de la humanidad, vía medios de comunicación o redes asociales. Un grupo
de tarados representando una ejecución del estado islámico. Debióan encontrar graciosa la temática carnavalesca. Imposible imaginar mayor falta de
sensibilidad. Otra noticia muestra unos canis dedicándose a lo suyo, violencia
de macho alfa. El público que asiste a la pelea de estos jóvenes no se inmuta,
se dedica a grabar con los móviles. Nadie interviene hasta que uno de ellos lleva
un rato inconsciente de una terrible patada. Los comentarios: Te están dando la
del pulpo, por parte de un espectador, denotan la catadura moral del cenutrio. Un
inocente (e indefenso) perro es apaleado salvajemente por varios psicópatas que graban; entre risas; para colgarlo y compartir su valiente “hazaña” con el
mundo. Adolescentes criados entre algodones y con todas las opciones de información
a su alcance, se marchan de casa voluntariamente, para integrar grupos asesinos
fanáticos. Al menos Hasan-i Sabbah (El Viejo de la Montaña ) drogaba antes a
sus "asesinos” para llevarlos a la fortaleza de Alamut y comerles el tarro con
promesas de Paraíso. Estos jóvenes se marchan por su libre albedrío. En la libérrima
Venezuela; paradigma de democracia y ejemplo a seguir; un chico de catorce años
es asesinado en una manifestación. Un delincuente disfruta de vacaciones en la
nieve a destajo, con un dinero que se supone no debería tener, mientras desahucian
a familias y las dejan en la calle, con el beneplácito de la justicia. Una
cadena televisiva dedica uno de sus programas-detritus a un caso de importancia
mundial: el estreñimiento de Belén Esteban. Las sesudas meditaciones de los
parroquianos acerca de la necesidad de un supositorio laxante que ayude a
hacer su caquita, consiguen agotar el tiempo del filosófico programa. De las reticentes
heces de la “princesa de la plebe” a la jugosa oferta que el marranete Larry
Flynt le hace a Pippa Middleton, por un despelote de nada en su escatológica
publicación. Lo grave de todo este asunto es que el avispado editor de
basurillas, ha realizado correctamente sus cálculos. Una ingente cantidad de presuntos
lectores, que pagaría por visionar el aristocráticorabel de la Middleton. Los mismos
que tal vez no hayan dado una moneda para ayudar al prójimo en toda su vida.
Estamos todos locos.
lunes, 23 de febrero de 2015
50 Bodrios de Grey
Lo confieso (mea culpa). No he ido
a ver 50 Sombras de Grey. No pienso hacerlo (ni de gratis). Ya tuve bastante
ración de inanidad y vacío con su referente narrativo. Literatura para gañanes de
líbido efervescente y/o féminas de vida sexual menesterosa. No hay otro modo
de acercarse a semejante banalidad conceptual. Con frecuencia bajo la etiqueta
de Best Seller se agazapa una suerte de producto alimenticio. Literatura fast
food, digestión rápida para vacaciones a la sombra de los pinos (como en la
canción). Esta narrativa de cordel, ligera de cascos (y de léxico) puede resultar gratificante cuando el autor consigue hilvanar argumentos leves, pero
adictivos. Inanes a la par que sugerentes. Sucedió así con dislates como El
Código Da Vinci, basado en las profundas“investigaciones “ del libro: El Enigma Sagrado,
y que fue el origen del fenómeno literario de “los hijos pródigos”. Novelas
nacidas a la sombra de grandes éxitos editoriales, que imitan preferentemente
los defectos de aquellas. El orbe narrativo se inundó de teorías disparatadas y
Da Vinci fue masacrado y diseccionado in vitro, en productos
cada vez más casposos. Surgieron códigos secretos a porfía, secretos
templarios hasta en el papel higiénico, estirpes perdidas, reliquias ocultas y
secretos arcanos que harían tambalearse el orden establecido. Este fenómeno no
era novedoso en los foros culturetas.
Tras el éxito de la excelente propuesta de El Nombre de la Rosa, señero compendio de erudición y subyugante thriller, surgieron a su
sombra, un racimo de detectives históricos. Monasterios, abadías donde la
oración era sustituida por otros menesteres más mundanos y menos píos. Solo
faltó un detective cañí; moreno de verde luna; que realizase sus pesquisas en
el Sacromonte a golpe de bulería, exhibiendo tatuado “amor de madre” en el
antebrazo. La saga del mago juvenil Harry Potter también sufrió de este tipo de sucedáneos, que crecen como setas, alimentándose del éxito ajeno. El inesperado
ascenso al Olimpo de las superventas de un texto como 50 Sombras de Grey, pone
sobre el tapete la coartada de un extraño híbrido que algún iluminado bautizó
como “literatura erótica para mujeres”. Nada más lejano de la realidad. El
texto infumable es intensamente antierótico y vocacionalmente falocrático. La
definición que hace de si misma esta protagonista desnortada, para definirse en
el epílogo de un escarceo amoroso nos da una idea del pelaje de la novela.
Rememoren la canción La Bien
Pagá y cambien en participio verbal por otro mas descriptivo.
Esta trilogía de Gray; de escritura farragosa, carece de verdadera relación
afectiva y humana entre los protagonistas,que poseen todo el tiempo de mundo
para dedicarlo a sus perfomances. No hay nada inédito en estas páginas. Ningún
descubrimiento del Nuevo Mundo en las escenas -presuntamente de alto voltaje-
lo que hace más difícil comprender que adultos con relaciones equilibradas y
satisfactorias puedan bucear en estas
páginas a la búsqueda de acrobacias impensables o técnicas amatorias secretas.
Estos libros son un tostón de qualité. Forman parte de esa literatura que el
lector agota por darle una oportunidad de redención al resto de las páginas,
por mas harto que se encuentre de “la diosa que hay en mí”. Si eliminamos la
morbosa atracción por descubrir escenas de dominación y sumisión al macho; de
improbable atractivo para un lector equilibrado; nos queda un bodriete un poco
meapilas. Bien analizado ni penetra (si se me permite el juego de palabras) en
el lado oscuro, y además naufraga como literatura de alto voltaje. A su sombra
han empezado a nacer productos, donde priman las cadenas, esposas de diseño y
demás parafernalia, junto a iconos de mujer sumisa o títulos que evocan
esclavitud femenina. Una gozada. Si a esto le añadimos que quienes no se
acerquen a esta lectura asepticamente (desde una perspectiva unicamente
literaria) deberían meditarlo detenidamente. Para aquellos a quienes les pone este tipo de argumentos, simplemente
aclararles que se están deleitando con una parafilia. Es decir con algo
enfermizo, patológico, con diagnostico psiquiátrico, en el extrarradio de los parámetros de
normalidad. Por si no se habían percatado.
martes, 20 de enero de 2015
Mesías
Te
hacen ver la luz donde reina la tiniebla. Viven para ofrecer fuentes
inagotables donde sólo hay páramos desiertos. Aprovechan la desesperación y el
cansancio humanos para ofrecer plazas seguras en un futuro optimista, pleno de
felicidad que ellos nos van a construir.
Pero no pueden explicar los medios con que cuentan para crear ese paraíso en la
tierra. El potencial cliente debe alimentarse de la fe, ya que la lógica le
lleva a sospechar que estos ídolos caminan con pies de barro. Narran lo que los
desesperados quieren oír, ofrecen aquello que los abatidos desean escuchar. Sus
promesas para calmar la sed, carecen de pozos, sus ofertas de calmar el hambre
se gestaron en graneros vacíos. Son viejos conocidos por la historia. El mundo
clásico; que ya sabía mucho de éstos pájaros; tuvo a bien mentarlos en La
Eneida, ese prodigioso culebrón nacido de la pasión amorosa de una hermosa espartana llamada Helena. Timeo Danaos et dora
ferentes (decía Virgilio, que ya los había detectado). O lo que es lo
mismo: Temo a los Danaos, aunque vengan llenos de regalos (o
sobre todo por esto). Los habitantes de
Troya no se enteraron de la movida y dejaron entrar el regalo envenenado (el
caballo de Troya). Y se armó la de ídem. Pues eso.
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The Extraordinary Tale. 2013
Título original The Extraordinary Tale of the Times Table Año 2013 Duración 79 min. País España Director José F. Ortuño , Lau...
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