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lunes, 19 de octubre de 2015

Willy Toledo, el cantamañanas

                                 


La carrera mediática del ciudadano Toledo ha seguido un sendero inversamente proporcional a su otra querencia (la actoral), hoy en día tan fosilizada que el más experto paleontólogo tendría mucho trabajo para seguir su estela. El ciudadano Toledo ejerce de cantamañanas vocacional para su particular (y escasa) parroquia. Lo hace sin vergüenza (propia, ni ajena) con un discurso mostrenco y zascandil, que desconoce la mesura. Nunca fue precisamente un intérprete del Actor´s Studio. El ciudadano Toledo ha confundido el método Stanislavski con el método Stalinlasvky. Cosas de la fonética (y del analfabetismo), de eso el ciudadano Toledo y su parroquia también poseen en abundancia. El genocidio practicado por los taimados conquistadores, consistió fundamentalmente en sustituir la religión de un pueblo imperialista que masacraba; arrancando el corazón; a los pueblos oprimidos y practicaba el canibalismo ritual, por otra que predicaba el amor al prójimo (que cabronazos, oye). Quizás este sea el problema del ciudadano Toledo, que ha demostrado una inquina selectiva hacia determinadas religiones. Tal vez para evitar encontrarse una gumia en el cuello si extendía su discurso mas allá.. Las razones de espacio obligan a no enumerar la cantidad de verdades a medias que contienen las soflamas de estos pamplinas. Para eso están las bibliotecas. Desear daño o muerte a terceros, es de mal nacido y denota espécimen de baja cuna. Son muchos los habitantes del terruño, que consideran la monarquía un sistema obsoleto y vestigio de la estructura medieval de la sociedad, pero manifiestan sus ideas con respeto democrático y en los cauces apropiados. No en las cloacas esperpénticas de la seudo-intelectualidad y la caspa militante. El ciudadano Toledo gasta aspecto de revolucionario de salón, de gurú menesteroso, con escaso afecto por la ducha o la lavadora. Es el look impostado, que asume parte de la progresía casposa de todo a cien, con trazas de meterse hasta las rayas de los pasos de cebra. En esta piel de toro sobran titiriteros inadaptados, abanderados de la mediocridad, a los que solo le falta el bolso de artesanía indígena para salir en las enciclopedias cuando buscamos: Progre trasnochado. Hay que escapar de la ignorancia contumaz que este “Mester de progresía” derrama a su paso, como juglares hábiles en la mendacidad y lo trivial. En este país sobran los salvadores, los revolucionarios de mesa camilla, los militantes de primera fila que tras la manifestación retornan a su mansión de lujo y nivel de vida capitalista. El postureo de quienes tienen inmobiliarias a golpe de talonario político y desde la pantalla, con instruida villanía,  echan pestes del sistema que están explotando. A estas alturas pensar que durante el 12 de Octubre algún ciudadano está celebrando la colonización es un absurdo histórico. Observar el mundo de hace quinientos años con ojos actuales, otro error garrafal. A nadie se le ocurre que al cantar La Internacional, alguien está celebrando los fusilamientos de las niñas zarinas durante la revolución rusa, las refinadas torturas en las chekas milicianas o el genocidio sistemático de los Gulag. Un dislate enciclopédico. Llama la atención que el ciudadano Toledo y demás cofrades, abanderen esa querencia por la historia pasada, frente a la voluntaria ignorancia respecto a lo que sucede actualmente con los sucesores de aquellos indígenas. Pueblos oprimidos por dictaduras bananeras, encarcelados y tiranizados delante de sus narices. Lo más grave de este personal no es la falta de higiene, el odio; adoctrinado desde la cuna; la malicia integral o su interés en mantener la fractura de las dos Españas de Machado. Desarma esa fascinación por la mediocridad, esa vocación de fango o el analfabetismo asumido como una celebración vital. Esto si es para mear y no echar gota. “Cosas veredes, Sancho amigo. Si han de gobernarnos esta kasta de malandrines, villanos y grande bellaquería”...

viernes, 9 de octubre de 2015

Ana Diosdado. La soledad del cómico

                          

Hay algo de efímero en las andanzas del cómico. Fugacidad que comparten artes como la música, la danza o el teatro. Ese instante mágico que solo es posible atrapar, cuando llega por vía directa al espectador que ocupa la butaca. Ninguna grabación puede reproducir la intensidad del instante, la energía transmitida, inatrapable y única. Ana Diosdado eligió esta profesión; en cierto modo ingrata; llena de luces y sombras. Lo hizo desde una carrera inacabada de Filosofía y Letras, pasando por la literatura como vocación para quedar finalista del premio Planeta con “En cualquier lugar, no importa cuando”, con veinticuatro años. A una edad en que otros andan deambulando sin rumbo por los senderos de la vida, ya había decidido su camino, actuado en la compañía de Margarita Xirgu y escrito otro libro “Campanas que aturden”.  Su mayor éxito quizás fue la obra “Olvida los tambores” (premios Mayte y Foro Teatral) una denuncia de la hipocresía social y la imposición de normas estrictas, que se convierte en espejo de la sociedad de inicios de los setenta, manejando un lenguaje rico y contenido, llegando casi a quinientas representaciones. Le tocó vivir años difíciles en aquella España pacata y garbancera. Un país de doble y triple moral, donde una serie como “Anillos de Oro” levantó ampollas y sirvió para que se rasgara las vestiduras lo más añejo de los sacrosantos valores patrios. Tan solo 13 capítulos para enfrentarse a una nación constreñida por el hisopo y el fajín cuartelero. Por aquella recordada serie desfilaron algunos de los grandes; inmerecidamente olvidados, como José Bódalo o José Mª Rodero. La sintonía de Antón García Abril pasó a formar parte de la historia de nuestra televisión. El éxito se repetiría con “Segunda Enseñanza”. Ana caminó entre los escenarios, la creación teatral, el guión, la faceta literaria o periodística (vocación más fuerte que la interpretación) reinterpretó su entorno y la visión del teatro (su obra El Okapi tenía 19 personajes) e incluso el mismo lenguaje dramático. Obras valientes como “Los Comuneros”, una parábola social estrenada al final de la dictadura, camuflaban bajo el teatro histórico la crítica sociopolítica y el uso despótico del poder. Lúcida metáfora de la voluntad del pueblo contra las imposiciones. El elenco que estrenó la obra en 1970 es una antología de lo más granado de nuestro teatro: María José Alfonso, Juan Diego, Jaime Blanch, Mercedes Sampietro, Emilio Gutiérrez Caba y Pastor Serrador.
Entonces Buero Vallejo era el gurú de la dramaturgia histórica (Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El Concierto de San Ovidio). Se trataba de  un teatro complejo por el número de escenas y elevado número de actores, impensable hoy en día. La Real Academia la honró con el premio Fastnrath por su innovación en el lenguaje de los personajes. En su calidad de dramaturga, fue una rareza en un mundo mayoritariamente masculino. Por su atrevimiento en los temas de sus series televisivas, una pionera que demostró su coraje ante una sociedad que avanzaba lentamente hacia el cambio, lastrada por los fantasmas de la ignorancia. Le sorprendió el final del camino cuando triunfaba dirigiendo su última obra sobre los escenarios. Una imaginativa colisión entre ¿cómo no? dos mujeres fuertes y combativas: Una mundana, escasamente mística, Teresa de Avila (espléndida María José Goyanes) frente al carácter indomable de la Princesa de Éboli. Un texto de tinte clásico, que ha pasado por los mejores festivales (Almagro, Alcalá, Cáceres) La cálida voz, aterciopelada, de Emilio Gutiérrez Caba, otro de los grandes de la edad de oro del teatro en Tv (Estudio 1), representa a San Juan de la Cruz. Su marcha nos ha dejado sobre las tablas, una obra que seguirá recorriendo, sin duda con éxito, los escenarios, aún en ausencia de su autora. Es la grandeza y miseria del cómico. En el escenario de la vida; igual que en el teatro;cuando baja el telón estamos completamente solos.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Políticos (Por la patilla)



                                       


No hay sensación mas indignante para la plebe (el currito de a pie) que coincidir con un contubernio de ágrafos y saltimbanquis políticos en algún acto cultural. En primer lugar por lo molesto de la situación (fulanos con pinganillo, medidas de seguridad, etc.) que lastran, dificultan (y molestan) la trascendencia de la obra, concierto o declamación. En segundo lugar por la certeza (absoluta e indiscutible) de que dichos saltimbanquis y funambulistas se encuentran de facto en dicho evento cultural, por la hispánica patilla (vamos, de gratis total). Añadamos que los connaisseurs y diletantes del arte en cuestión (ya sea teatro, danza o cualesquiera) no recuerdan haber visionado jamás el rostro de los interfectos en otros lugares (cuando hay que apoquinar, vaya) llegan a la conclusión de que los espantapájaros allí expuestos no son excesivamente aficionados a la cultura en general y al arte en particular, salvo cuando hay “de gratis”, o se requiere postureo por la presencia de algún artista de su palo político, que pueda servir de arbotante a sus veleidades mundanas. De ese modo los volatineros de turno no sólo habrán presenciado por el hispánico gañote un espectáculo que al votante le habrá costado rascarse el bolsillo (gracias IVA cultural), también acudirán al ágape Vip a posturear con los artistas (por la patilla) y serán devueltos a alguna de sus (varias) viviendas habituales en coches oficiales (por la patilla). En cifras contundentes: gasto cero patatero. Aportación al mundo de la cultura: cero patatero. Esta nefasta costumbre carpetovetónica, no es endémica de nuestra mezcolanza celtíbera (auque en algunas autonomías con equidad, ya le han cortado el rollete) también la epidemia invade en el vecino país. El sufrido público que acudía recientemente a un concierto donde estaban invitadas altas personalidades lusas, tuvo que esperar alegremente que terminasen el cocktail, y se dignasen acceder a las localidades (en primera fila), ya pasada la hora prevista y con la orquesta sufriendo de hipotermia, debido a la temperatura reinante. Añadan algún anacronismo como acudir a estos actos pertrechado con uniforme oficial (los médicos no acuden con bata, ni los abogados con toga) y comprenderán el abucheo que el respetable les dedico muy lindamente. El aficionado no gusta de tener cerca a personajes que se han triplicado el sueldo, o aseguran que bajándose el suyo no se arregla nada en el país (sic). Pero reconociendo su derecho de asistencia como ciudadanos comunes (que ser, lo son), es justicia que paguen de su bolsillo. Aunque vivamos en el terruño de Rinconete y Cortadillo o Guzmán de Alfarache (al menos estos tenían clase), no somos jilipollas.

martes, 16 de junio de 2015

Leticia se ha agrandado el chichi

                                        



No es el titulo de una película para marranetes. Tampoco del literario Virgo de Visanteta. Se trata de una efeméride imprescindible para el desarrollo de la cultura occidental: Leticia Sabater retorna (cual florecilla primaveral) al estado virginal. La chica peliteñida, la presentadora de ojos disímiles, que traumatizó a toda una generación con el “Okeymakey”, la chica de la neurona “megachachi” (su única neurona), vuelve a ser mozuela y entera. Aquesta mocedad recobrada la ha perpetrado Leticia tras informarse (ignoramos si puerta por puerta) que era de uso común entre las “celebrities”. Acompaña sus apasionantes declaraciones con un exceso de información (que diría el Travolta de Pulp Ficcion) describiendo el armamento excesivo de sus partenarires y las dificultades para el ejercicio satisfactorio de la coyunda; con unos especímenes tan dotados; que parecían pertenecer al mundo equino antes que al humano. La reconstrucción del virgo de Leti-leti ha resultado un arriesgado trabajo donde se combinan la espeleología, la paleoarqueología, y el buen hacer de restauradores de la escuela de Bellas Artes. Con ese prodigioso dominio del lenguaje cervantesco y la clase que la caracteriza, la show woman nos aclara que “tenía que agrandarse un poquitín el chichi”. Ignoramos si bajo cuerda se habrá solicitado una subvención para rehabilitación de estructuras arcaicas, que en los asuntos de verijas, toda precaución es válida y nunca excesiva. Para los bajos, calor y refajo. Leti es una cajita de sorpresas. Sus canciones destilan una poesía a caballo entre un Ruben Dario en ácido y un Bécquer fumeta tras una noche de farra:

                                            
             “Me gustan los latinos, me ponen cachonda,
               Cuerpos musculosos. Me pone su anaconda”


Extraordinario dominio del castellano y exquisita elegancia, se condensan en estos húmedos versos. La misma Leticia tiene el detalle de aclarar que introdujo escenas divertidas en su infumable video IMCA (un atentado integral contra la Teoría de la Evolución), para “que no se fijaran solo en su cuerpo”. Afortunadamente. Un detallazo desviar la mirada hacia otros menesteres. El video está en estudio para ser aprobado por la OMS, una vez que Leticia rinda cuentas con la Seguridad Social por los tratamientos psicológicos a que se ve forzada aquella generación que fue torturada con el “okeymakey” y el “megachachi”. Quizás antes la devore la anaconda. No hay que perder la esperanza.


lunes, 15 de junio de 2015

A Carmena le crecen los enanos (y Colau se ha coláo)

A Carmena le crecen los enanos. Es el paisaje después de la batalla. Tras el buen rollito y el flower power castizo a ritmo de flauta, acechaban los de siempre. Se han colado por la puerta grande. Carmena tiene un concejal al que le divierten los chistes filonazis, filoetarras y necrófilos. Ciertamente es un tema mas adecuado para los especialistas de salud mental, pero el problema es que dicho espantajo esta en nómina con dinero público. La otra joya de la corona es una enchufada de Errejón, que ha sorteado a personas más preparadas, para colocarse en cabeza. Sus méritos: asaltar un lugar de culto protegido por la Constitución, y realizar un casposo striptease que a nadie interesaba. Las Universidades Públicas no deberían acoger lugares de culto de ninguna religión, pero también es axiomático que los modos y maneras de manifestar la disconformidad pasan por la educación, el respeto (y la cultura). Nivelazo de tolerancia. Nivelazo de urbanidad y pudor el de esta prenda. También va a ingresar nómina a costa del bolsillo de todos los ciudadanos. Asunto espinoso si tenemos en cuenta su vocación de resucitar el terrible conflicto que llevó a la destrucción a nuestro país. “Arderéis como en el 36”, amenazaba, en un derroche de democracia, ecuanimidad y pacifismo “buenrollista”. El otro personaje esperpéntico es un fulano que en un prodigio de generosidad y empatía, solicitaba que algún político fuera “empalado”, en el más selecto concepto “gulag” de la política. En la otra punta del terruño, Colau oficiaba su Woodstock particular, su nombramiento de Suma Sacerdotisa de un concilio ecuménico, rodeada de miembros de distintas religiones. ¿Pero no se trataba de separar lo civil de lo confesional? ¿No deseábamos un ejecutivo laico y aconfesional? Mucho más sencillo hubiera sido enviar una carta a los miembros de la confesión católica explicándoles que su presencia (y la de los militares), no era precisa en actos civiles a partir de la fecha. Asunto cerrado. Por otra parte Colau invita a la desobediencia civil ante las leyes que se consideren injustas. Sobre el papel esta seudofilosofía es de una fermosura notable. Vamos, pura poesía. ¿Y si se desobedecen las leyes que su consistorio imponga? ¿Utilizaremos las represoras fuerzas de seguridad? ¿Cada ciudadano será una isla que decidirá que leyes son justas y cuales no los son? ¿Se mantendrá la tendenciosa cabalgata de Reyes Magos? Tomen nota del alcalde de Cádiz que ha prometido no cobrar más que lo que ingresaba antes de entrar en política. Y es que calzarse 2200 euros con la que está cayendo, teniendo como todo mérito hacer promesas, no parece demasiado antisistema. ¿Que los otros cobraban muchísimo más? Por eso eran unos sinvergüenzas. Hay profesionales con años de trabajo a sus espaldas que jamás se acercarán a esas cantidades. Muchos de ellos con titulación universitaria y concurso oposición. Sobre la responsabilidad del cargo, tan cacareada, el listado de profesiones con una competencia mucho mayor; incluso en vidas humanas; seria prolijo. Por otra parte nunca hay que olvidar que se accede a estos cargos de “motu propio”. Nadie les ha obligado. Esta es una de las asignaturas pendientes: Calibrar y definir el sueldo de los políticos. De este modo evitaremos situaciones insolidarias y escasamente escrupulosas. Protagonizadas por políticos que alegan a su bajada de sueldo “que no se va a solucionar nada”. Por supuesto, es más fácil bajárselo a los otros y seguir manteniendo el mismo nivel de vida. Para andar en política es preciso poseer largueza y raza. Y de esto, algunos andan bastante escasos. Esperemos que el Patio de Monipodio de corruptos y delincuentes, no se convierta en una Corte de los Milagros para menesterosos anímicos, cantamañanas diversos y desaforado culto a la personalidad.

martes, 2 de junio de 2015

Una gaviota sin plumas

                                                                                                      
Una gaviota sin plumas, quiso en la niebla navegar. Llegó la noche y no supo regresar. Era los años setenta. El grupo Mocedades interpretaba (vía Juan C. Calderón) esta canción en la controvertida película “Las Adolescentes”. Ahora es otra la gaviota desplumada y escarnecida (aunque el autor del logo aclara que se trata de un charrán). La gaviota pepera quiso en la niebla navegar. Partiendo de un voto mayoritario; tras la debacle zapaterista; el número de dislates y patochadas (con consecuencias funestas) se dibuja en cuarto creciente, hasta conducir al ave a la perdida del plumaje. La emprendieron con los funcionarios (cabeza de turco para todos los ejecutivos) y les sustrajeron paga extraordinaria y los famosos “moscosos”, un timo que el ejecutivo felipista pactó con los funcionarios ante la imposibilidad de subir el sueldo (12%) como correspondía. Al eliminar los “moscosos” y tampoco devolver el dinero (además de cornudo apaleado), el partido en el Gobierno pensó que proyectaba una imagen de “buen rollito” a la ciudadanía. La primera en la frente. Sin reposición de bajas, sin contratación de interinos, pronto se adivinó que la medida populista, era agua de borrajas. Un artificio contable para presentar en Bruselas. 
El sendero del absurdo se abría ante un ejecutivo incapaz de escuchar el clamor popular y de ver los que pasaba delante de sus narices. El autismo mediático del líder, haciendo oídos sordos a las peticiones de los ciudadanos, la reforma laboral más complaciente con los empresarios desde hace décadas, la siniestra e involucionista “Ley Mordaza”, y un largo listado de despropósitos. Pero el escollo más insalvable, ha sido no renovar la plantilla de su parque jurásico. Marianico el corto y sus muchachos, han mantenido en primera línea esperpentos como Esperanza Aguirre, recién escapada de un libreto valleinclaniano y que podía haber protagonizado “Tocatta y Fuga de Esperanzita”. Que falta de visión  mantener en la poltrona a “La Caloret”, convertida en un patético ninot mediático. Añadamos las andanzas del ministro Wertgonzoso. ¿Que cerebro privilegiado le concedió la cartera de Cultura? Con sus chapuzas de la Ley de Propiedad Intelectual, la quimera denominada “Ley de Mecenazgo” o las trabas continúas a la industria cinematográfica. De seguir este personaje gestionando estos menesteres, las carreras universitarias se reducirán a un año lectivo y cuatro o cinco de Masters (está claro que no tiene que pagarlos de su bolsillo). Ha pasado factura esa querencia obsesiva por la privatización y por cargarse un sistema sanitario modélico, en un país donde hasta el sol está privatizado. Un vistazo a los consejos de los grandes lobbys que manipulan esta plutocracia, nos mostrará la lista de ex-políticos (de todas las ideologías) recibiendo el pago a servicios previos. La pérdida del plumaje de esta gaviota se ha gestado en la prepotencia, la falta de empatía con el ciudadano, los trapicheos varios con amiguetes y camarilla empresarial. Pero la gota que colma el vaso de la paciencia del vecino, es ese desprecio soterrado hacia la ley, ese hacerse los locos con los corruptos (eufemismo acuñado para designar al chorizaco patadepalo de toda la vida), que induce a pensar en cuales serán los motivos de tanta protección. En lugar de desligarse de modo radical y tajante de estos delincuentes. De aquellas lluvias, vinieron estos lodos. Y a la gaviota la sorprendió con el plumaje exiguo.

martes, 3 de marzo de 2015

Ídolos (con pies de barro)

                                                

 
Los antiguos romanos (imperialistas ellos) gozaban de un conocimiento notable de la naturaleza humana. En concreto de la naturaleza indolente de aquellos que denominaban plebe, cuya haraganería y molicie les obligaba a la búsqueda de actividades con que entretener sus ocios, para evitar el noble ejercicio del pensamiento individual, con frecuencia origen de ideas peligrosas para el estado y las buenas costumbres. Nace entonces el Panem et Circenses. Lo que viene siendo el “te entretengo pá que no pienses” de toda la vida. Sagazmente manipulaban al personal con combates de gladiadores o alimentando fieras corrupias con filetes de prisionero. No hace demasiadas décadas nuestra excelsa televisión; tan solo dos Cadenas en blanco y negro; anestesiaba al personal con combates de boxeo, tauromaquia o partidos de fútbol en medio de la grisura imperante. Nobles actividades cuando el referente tiene otras opciones y elige de “motu propio”, pero peligrosa arma en manos de un gobierno que oferta los páramos baldíos de la ignorancia como oferta para que deambule alegremente el ciudadano. Los romanos actuales manipulan el opio del pueblo (la caja tonta), para entretener nuestros ocios con inanidades varias. Con la repetición, consiguen que el receptor de sus deyecciones llegue a considerar normal visualizar los escarceos amorosos de unos zascandiles que deambulan en porretas por una isla, o los enfrentamientos verbales de un grupo de cenutrios encerrados en una casa, vomitando insensateces. El “todo vale” cuando se trata de ver las majaderías que surgen de la pantalla, ha embotado la capacidad de criterio, aletargado el espíritu y la opinión, hasta el extremo de asimilar como cotidiano la anormalidad y el desvío. El espectador se zampa, sin especias ni cocción, la charcutería que les ofrece una programación claramente alienante, dónde los valores fundamentales son la falta de ética, de estética y de dignidad. Penetran en nuestras casas personajes patéticos, casposos hasta la médula, frikis desnortados, fulanos que piensan que la moral es una marca farmacéutica. Se fomenta la macarrería de callejón, el higadillo y la casquería, el analfabetismo vocacional, llevado con orgullo. Lo peor es que este mensaje envenenado llega sin filtro a los más jóvenes que reciben estos modos de conducta simiescos como algo cotidiano. Una generación cuyos valores están siendo pervertidos por el triunfo a costa de la propia entidad. Jóvenes que carecen de empatía y cuyo valor de referencia es el triunfo sin esfuerzo, ignorando a las personas o la propia autoestima. Los referentes sociales de los adolescentes son una gavilla de mostrencos, ágrafos por naturaleza, personajes de sainete, esperpénticos, carentes de enjundia, cuya aportación al género humano deja el listón bajo cero. El "Panem et Cirquenses" ha vuelto para quedarse. Nos siguen creando ídolos con pies de barro. ¿Ídolos del pueblo? Va a ser que no. Ídolos de la plebe. Que no es lo mismo

jueves, 26 de febrero de 2015

Estamos todos locos

                                             
 









Un leve vistazo a cualquier periódico o noticiario televisivo, plantea serias dudas sobre nuestra evolución desde aquellos tiempos en que perseguíamos mamuts para obtener alimentos. Los avances parecen haberse quedado en la epidermis. Hemos mejorado comodidades y servicios. La tecnología nos facilita agotar lentamente los recursos del planeta. Los adelantos médicos nos facilitan castigar durante más años a la naturaleza. Pero sin duda hemos involucionado en cuanto a estupidez y maldad. Nos hemos vuelto desalmados a nivel colectivo. Y lo que es peor, queremos compartir nuestra degradación con el resto de la humanidad, vía medios de comunicación o redes asociales. Un grupo de tarados representando una ejecución del estado islámico. Debióan encontrar graciosa la temática carnavalesca. Imposible imaginar mayor falta de sensibilidad. Otra noticia muestra unos canis dedicándose a lo suyo, violencia de macho alfa. El público que asiste a la pelea de estos jóvenes no se inmuta, se dedica a grabar con los móviles. Nadie interviene hasta que uno de ellos lleva un rato inconsciente de una terrible patada. Los comentarios: Te están dando la del pulpo, por parte de un espectador, denotan la catadura moral del cenutrio. Un inocente (e indefenso) perro es apaleado salvajemente por varios psicópatas que graban; entre risas; para colgarlo y compartir su valiente “hazaña” con el mundo. Adolescentes criados entre algodones y con todas las opciones de información a su alcance, se marchan de casa voluntariamente, para integrar grupos asesinos fanáticos. Al menos Hasan-i Sabbah (El Viejo de la Montaña) drogaba antes a sus "asesinos” para llevarlos a la fortaleza de Alamut y comerles el tarro con promesas de Paraíso. Estos jóvenes se marchan por su libre albedrío. En la libérrima Venezuela; paradigma de democracia y ejemplo a seguir; un chico de catorce años es asesinado en una manifestación. Un delincuente disfruta de vacaciones en la nieve a destajo, con un dinero que se supone no debería tener, mientras desahucian a familias y las dejan en la calle, con el beneplácito de la justicia. Una cadena televisiva dedica uno de sus programas-detritus a un caso de importancia mundial: el estreñimiento de Belén Esteban. Las sesudas meditaciones de los parroquianos acerca de la necesidad de un supositorio laxante que ayude a hacer su caquita, consiguen agotar el tiempo del filosófico programa. De las reticentes heces de la “princesa de la plebe” a la jugosa oferta que el marranete Larry Flynt le hace a Pippa Middleton, por un despelote de nada en su escatológica publicación. Lo grave de todo este asunto es que el avispado editor de basurillas, ha realizado correctamente sus cálculos. Una ingente cantidad de presuntos lectores, que pagaría por visionar el aristocráticorabel de la Middleton. Los mismos que tal vez no hayan dado una moneda para ayudar al prójimo en toda su vida. Estamos todos locos.

lunes, 23 de febrero de 2015

50 Bodrios de Grey

                                                 












Lo confieso (mea culpa). No he ido a ver 50 Sombras de Grey. No pienso hacerlo (ni de gratis). Ya tuve bastante ración de inanidad y vacío con su referente narrativo. Literatura para gañanes de líbido efervescente y/o féminas de vida sexual menesterosa. No hay otro modo de acercarse a semejante banalidad conceptual. Con frecuencia bajo la etiqueta de Best Seller se agazapa una suerte de producto alimenticio. Literatura fast food, digestión rápida para vacaciones a la sombra de los pinos (como en la canción). Esta narrativa de cordel, ligera de cascos (y de léxico) puede resultar gratificante cuando el autor consigue hilvanar argumentos leves, pero adictivos. Inanes a la par que sugerentes. Sucedió así con dislates como El Código Da Vinci, basado en las profundas“investigaciones “ del libro: El Enigma Sagrado, y que fue el origen del fenómeno literario de “los hijos pródigos”. Novelas nacidas a la sombra de grandes éxitos editoriales, que imitan preferentemente los defectos de aquellas. El orbe narrativo se inundó de teorías disparatadas y Da Vinci fue masacrado y diseccionado in vitro, en  productos  cada vez más casposos. Surgieron códigos secretos a porfía, secretos templarios hasta en el papel higiénico, estirpes perdidas, reliquias ocultas y secretos arcanos que harían tambalearse el orden establecido. Este fenómeno no era novedoso en los foros culturetas. 
Tras el éxito de la excelente propuesta de El Nombre de la Rosa, señero compendio de erudición y subyugante thriller, surgieron a su sombra, un racimo de detectives históricos. Monasterios, abadías donde la oración era sustituida por otros menesteres más mundanos y menos píos. Solo faltó un detective cañí; moreno de verde luna; que realizase sus pesquisas en el Sacromonte a golpe de bulería, exhibiendo tatuado “amor de madre” en el antebrazo. La saga del mago juvenil Harry Potter también sufrió de este tipo de sucedáneos, que crecen como setas, alimentándose del éxito ajeno. El inesperado ascenso al Olimpo de las superventas de un texto como 50 Sombras de Grey, pone sobre el tapete la coartada de un extraño híbrido que algún iluminado bautizó como “literatura erótica para mujeres”. Nada más lejano de la realidad. El texto infumable es intensamente antierótico y vocacionalmente falocrático. La definición que hace de si misma esta protagonista desnortada, para definirse en el epílogo de un escarceo amoroso nos da una idea del pelaje de la novela. Rememoren la canción La Bien Pagá y cambien en participio verbal por otro mas descriptivo. Esta trilogía de Gray; de escritura farragosa, carece de verdadera relación afectiva y humana entre los protagonistas,que poseen todo el tiempo de mundo para dedicarlo a sus perfomances. No hay nada inédito en estas páginas. Ningún descubrimiento del Nuevo Mundo en las escenas -presuntamente de alto voltaje- lo que hace más difícil comprender que adultos con relaciones equilibradas y satisfactorias puedan bucear en estas páginas a la búsqueda de acrobacias impensables o técnicas amatorias secretas. Estos libros son un tostón de qualité. Forman parte de esa literatura que el lector agota por darle una oportunidad de redención al resto de las páginas, por mas harto que se encuentre de “la diosa que hay en mí”. Si eliminamos la morbosa atracción por descubrir escenas de dominación y sumisión al macho; de improbable atractivo para un lector equilibrado; nos queda un bodriete un poco meapilas. Bien analizado ni penetra (si se me permite el juego de palabras) en el lado oscuro, y además naufraga como literatura de alto voltaje. A su sombra han empezado a nacer productos, donde priman las cadenas, esposas de diseño y demás parafernalia, junto a iconos de mujer sumisa o títulos que evocan esclavitud femenina. Una gozada. Si a esto le añadimos que quienes no se acerquen a esta lectura asepticamente (desde una perspectiva unicamente literaria) deberían meditarlo detenidamente. Para aquellos a quienes les pone este tipo de argumentos, simplemente aclararles que se están deleitando con una parafilia. Es decir con algo enfermizo, patológico, con diagnostico psiquiátrico, en el extrarradio de los parámetros de normalidad. Por si no se habían percatado.




martes, 20 de enero de 2015

Mesías



Mesías


                                                              
 Dan miedo los Mesías. Miedo y grima. Ofrecen paraísos y estancias en el jardín del Edén con adosados y vistas al mar.  Prometen hermosas huríes, envueltas en tules. ejecutando exóticas danzas (o castos y vigorizantes bailes regionales, vaya usted a saber) Aparecen con frecuencia en tiempos de sequía, augurando lluvia. En tiempos de hambruna, asegurando manjares exquisitos para todos. En los tiempos del cólera (con permiso de García Márquez) repartiendo elixires milagrosos. Son vendedores de humo, mercaderes de niebla. Pescadores cuyas ganancias se basan en el río revuelto, no en su habilidad con las redes. Parlanchines cuyas ofertas se apoyan en la ineptitud de otros, nunca en su propia valía. Te venden el oro, antes de encontrar el filón, caminan sobre las aguas sin saber donde está el lago. Dan mucho mas miedo cuando su oferta ya era vieja antes de nacer. Cuando la ranciedad de sus propuestas ya ha sido aplastada por el peso de la historia y la realidad. Pero su capacidad de seducción no tiene límites. Para eso son unos iluminados. 



Te hacen ver la luz donde reina la tiniebla. Viven para ofrecer fuentes inagotables donde sólo hay páramos desiertos. Aprovechan la desesperación y el cansancio humanos para ofrecer plazas seguras en un futuro optimista, pleno de felicidad que ellos nos van  a construir. Pero no pueden explicar los medios con que cuentan para crear ese paraíso en la tierra. El potencial cliente debe alimentarse de la fe, ya que la lógica le lleva a sospechar que estos ídolos caminan con pies de barro. Narran lo que los desesperados quieren oír, ofrecen aquello que los abatidos desean escuchar. Sus promesas para calmar la sed, carecen de pozos, sus ofertas de calmar el hambre se gestaron en graneros vacíos. Son viejos conocidos por la historia. El mundo clásico; que ya sabía mucho de éstos pájaros; tuvo a bien mentarlos en La Eneida, ese prodigioso culebrón nacido de la pasión amorosa  de una hermosa espartana llamada Helena. Timeo Danaos et dora ferentes (decía Virgilio, que ya los había detectado). O lo que es lo mismo: Temo a los Danaos, aunque vengan llenos de regalos (o sobre todo por esto).  Los habitantes de Troya no se enteraron de la movida y dejaron entrar el regalo envenenado (el caballo de Troya). Y se armó la de ídem. Pues eso.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Niebla, la perrita

                                                        


Niebla no es pequeña, ni peluda, ni suave. No es tan blanca por fuera que parezca toda de algodón, ni parece que no tenga huesos como el Platero juanramoniano. Para ser exactos desde los parámetros humanos Niebla seria correosa, arrugada y algo decrépita. Como habrán adivinado Niebla es una perrita a la que le ha tocado en suerte vivir sinsabores y maldades, a cargo de perracos de dos patas. Según la cronología humana tendrá unos setenta años, que ella lleva con dignidad y orgullo admirables, derrochando la energía y actividad de un cachorro, o de quien comienza a vivir cada día. Y es que  a ella debe de parecerle que ha nacido de nuevo. Encerrada durante años en un criadero, multípara y mal cuidada, con el único objetivo de dar dinero al cuatrero que la tenía encerrada. Cuando ya dejó de serle útil, el verraco la abandonó a su suerte, sin haber recibido una sola caricia en su perra vida. Por suerte para ella, fue encontrada por una persona (no todos los que caminan sobre dos piernas pueden definirse como tales) y después, adoptada por alguien que le regaló todo el cariño que hasta entonces no había tenido. Tiene esa mirada noble de quienes no saben guardar rencor, aunque imagino que ni siquiera tendrá recuerdos del cenutrio que la tuvo encerrada, y aprende a jugar como un cachorro. De hecho es capaz de agotar a los cachorros en el juego. Es como si aspirase a quemar etapas. A pesar de sus anteriores vivencias, se acerca trotando a todos los humanos. Coloca su cabeza patricia de Golden Retriever en las rodillas, solicitando; no mendigando; una caricia o un achuchón. Habitan en sus ojos la dignidad y la fidelidad de que carecen algunos sujetos bípedos. Es tierna y coscona, de ojos melancólicos, pero sobre todo es agradecida. Conoce la medida de las cosas y sabe devolver incondicionalmente lo que recibe. No es difícil encontrarla panza arriba, ofreciendo la barriguita para ser acariciada, o trotando anacrónicamente con cachorros a los que duplica en años, y cuadruplica en peso, pero que no consiguen acabar con sus ambiciones de juego. Así son sus ganas de vivir, su incapacidad para el resentimiento, su agradecimiento de lo que obtiene en ese instante. Ella ignora que algunos  de esos sicópatas de dos patas cuelgan a los galgos cuando ya no los necesitan, sin que les afecte la mirada de incomprensión de quienes les seguían como dioses, cuando no  son más que defecaciones humanas. Ya no tiene memoria del maltrato y el sufrimiento pasados en manos de desaprensivos y miserables, chusma de la peor calaña. Navega contracorriente. Trota contra reloj. Lucha con el tiempo, como si intuyera que este le va a pasar factura. Y lo hace regalando fidelidad y nobleza. Cualidades que no aprendió de los humanos con los que tuvo la desgracia de tratar. Algún día se irá al cielo, o adonde vayan los perritos buenos, pero lo hará feliz, sabiendo que en este puñetero mundo, alguien le dio una oportunidad de devolver la lealtad y generosidad de que son capaces estos amigos de cuatro patas. Palabras que desgraciadamente ignoran los miembros defectuosos de nuestra especie. Niebla nos da una lección de vida cada día. Carpe Diem, parece decirnos. Aprovecha el instante, ya que es irrepetible. Si en el mundo hubiera más perros y menos perracos, todo fluiría mucho mejor. Ustedes ya me entienden. Larga vida a Niebla, la perrita.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Toxiconautas

 
Es la eterna historia de la humanidad. Un hombre crea o descubre una innovación positiva o aprovechable para sus semejantes. Siempre acecha detrás un hábil malhechor, un depravado o un negociante sin escrúpulos, que pervierte el invento para fines propios. Cuando los Hermanos Lumiére desarrollaron el cine, todo un abanico de posibilidades creativas, artísticas, documentales, testimoniales, se  abrían para el hombre. No habrían transcurrido diez minutos de su presentación en sociedad, cuando algún personaje taimado, ya sopesaba las posibilidades crematísticas de utilizar el invento para estimular la lubricidad ajena. Con la grabación de humanos retozando y cochinerías varias. No era nada nuevo. Ya había sucedido con la fotografía, y antes con la pintura. Los pioneros en paliar el dolor, que desarrollaron la morfina, no podían imaginar que ciudadanos sin escrúpulos la utilizarían para desarrollar adicciones y vivir de la desgracia ajena. Uno de los mayores avances para la aldea global ha sido el desarrollo de Internet. Las posibilidades infinitas en cuanto acceso al conocimiento, información, visualización  en tiempo real de familiares  que se encuentran lejos, acceso a bibliotecas, intercambios de conocimiento, etc. El listado de beneficios de una red optimizada es interminable. No es extraño que a los regímenes totalitarios la Global Web no les haga demasiado chiste. Por ello tratan de neutralizarla con los medios y usos acostumbrados. Pero tras esta interminable lista de beneficios humanos y sociales, se agazapaban carroñeros, delincuentes y personajes tóxicos. La Deep Web es un quebradero de cabeza para cualquier sociedad. Un cajón de sastre perverso y escurridizo, donde tienen cabida toda la  negatividad y depravación humana. El acceso a las Redes Sociales trajo consigo una larga inventario de beneficios, pero también atrajo; como moscón a la miel; un prototipo de ciudadano que anteriormente tan sólo incomodaba en su entorno más íntimo: La gente tóxica (ahora Tóxiconautas). 
El hábitat de este espécimen es cualquier foro o página, donde pueda verter su negatividad y el veneno que le rezuma por el colmillo. De difícil erradicación, su trayectoria, expulsado de un foro a otro; puede seguirse fácilmente por su rastro de ponzoña. La vertiente positiva se manifiesta en la alegría de su entorno familiar y laboral, ante el entretenimiento que absorbe los ocios del tarado. Antes de la existencia de las posibilidades que nos ofrece la Red, estos patéticos residentes en el absurdo vital, vertían toda su fecalidad machacando a quienes le rodeaban, vampirizando y parasitando su entorno. No es difícil detectarlos. Están  agazapados, al aguardo de cualquier opinión ajena para derramar su neurosis obsesiva, escudriñando entre los posts, buscando su minuto de gloria. Es indiferente el contenido del foro. Si se trata de una página de cine, literatura o similar, aguardará a que los foreros alaben un film o libro con datos técnicos y conocimiento, para intervenir con su dardo envenenado. De repente, aparece. Con un nick tan revulsivo como él (y seguramente un icono en los mismos términos) haciendo gala de su notable nivel cultural: Pos a mí, no ma gustáo. Hasta aquí todo bien. Un ciudadano ejerciendo el derecho de opinión. Pero algo empieza a oler a podrido. En las siguientes entregas, el divo comenzará a entrar más a fondo, para descalificar todo aquello que otros encumbren. Su léxico aumentará en precisión y conocimientos: Menuda puta mierda de libro/película. Aquí los foreros más avezados comenzarán a sospechar que se les ha colado una sanguijuela mediática. Los siguientes pasos, la descalificación, el insulto van en sentido creciente hasta que el moderador bannea (manda a tomar por el envés) al tarado. Este personaje, anclado en su mediocridad, buscará otras válvulas de escape para su fatuidad. Puede aparecer en un grupo sobre la migración de las grullas silvestres, y al siguiente amanecer, en otro de coleccionistas de canícas de barro. A él le es indiferente, necesita su minuto de gloria. Precisa espacio donde vomitar su hediondez y su miseria. Los peores, con mucha diferencia, son los de matiz ideológico o sectario. Estas criaturitas sabelotodos, de lengua bífida, siempre están atentas a que algún forero opine sobre temas de actualidad o sociales, para abril su esfínter anímico y arrojarse como un carroñero sobre la víctima. Su escasa capacidad de autocrítica les impide comprender que hacen el ridículo, o que sus opiniones tienen el mismo interés que el orto (o las heces) de un simio. Es importante aprender a detectar a estos narcisistas, para no darles cancha cuando sueltan sus deyecciones vitales en algún post. Una vez descubiertos, la ignorancia es el peor de los castigos para estas personalidades patológicas y tóxicas, que aman la descalificación o sienten placer en el insulto. No hay que busca coartadas sobre el ostracismo a que se les condenó en el colegio o malos tratos paternos. Es mucho más sencillo: Son gilipollas.







martes, 11 de noviembre de 2014

Las aguas bajan rojas en Bangladés







En Bangladés los ríos bajan teñidos de color rojo, teñidos de un color verde nada esperanzador, habitados de color azul muerte. En Bangladés; como en tantos otros lugares; el depredador ha llegado para envenenar las aguas, para explotador la extrema pobreza con la promesa fatua de un mañana mejor, que nunca llegará. A la empresa nociva no le interesa suceda esa entelequia. Entonces se terminarían sus obscenos beneficios. Las ganancias sin fin, teñidas de escarlata. Como esas aguas ahora textiles, esos ríos envenenados con la ambición del capital, con la extrema hipocresía de quienes dicen ayudar. Ellos son los causantes de que los campos de arroz agonicen, del veneno que mata a los peces y arruina a los campesinos. Como en una pirueta, inmoral y pervertida. Las víctimas acuden a los causantes de su desgracia, para que les salven de la miseria que ellos mismos han creado. Es el salario de la esclavitud, de la indignidad. Los campos estériles, hediondos de la ponzoña vertida, los gobiernos corruptos y la esclavitud anímica de seres humanos, forzados por la miseria. Anclados a ese hado miserable que decide con que sexo naces, que cuerpo habitas, a que raza perteneces. La vida humana a veces es cuestión de suerte, de mala suerte en la mayoría de los casos. La miseria les lleva a las manos explotadoras de empresas desalmadas, preguntándose porque sus niños tienen dolores de cabeza, vómitos o ahogos. Llorando porque su dolor, se viste del color de la moda predominante en occidente esa temporada, se cubre con el agua que baja teñida de injusticia hacia la bahía de Bengala. Bangladés y otros lugares desdichados se llevan la peor parte del pastel de la globalización. Los expertos cantan aleluyas sobre los beneficios de elevar el nivel de vida de estos países. La verdad oculta es el edificio derrumbado, que los propietarios tenían cerrado por fuera, con cientos de víctimas que parecen no importar por estos lares, dada su lejanía geográfica. La verdad es que nos vestimos y calzamos con el producto de la  explotación más hipócrita y repulsiva. Aquella que se disfraza de bondad y altruismo empresarial, cuando en realidad es la manipulación de los más débiles. Los medios necesarios para paliar esta contaminación, requerirían normativas que obligarían a las empresas a tomar medidas ecológicas para reducir el impacto ambiental. Nada más lejos de sus intenciones. Es más sencillo aflojar el bolsillo a los gobiernos corruptos. Que trasladen al único funcionario del Ministerio de Medio Ambiente, que se preocupo de investigar, a supervisar una central lechera. Dejemos de echar los balones fuera. Todos somos culpables. Meditemos sobre esto, la próxima vez que acudamos a comprarle a nuestro hijo unas zapatillas que molan. Están teñidas de dolor y sufrimiento. La aguas bajan turbias en Bangladés.

sábado, 25 de octubre de 2014

El Hundimiento




La polémica creada por la notable cinta interpretada por Bruno Ganz, en el papel del megalómano dictador alemán, invita a la reflexión sobre hechos históricos normalmente sometidos al trazo grueso de directores y escritores que ejercitan su imaginación para presentar un hatajo de fantoches histéricos, un puñado de sádicos; que ha creado un subgénero; tanto en el papel como el en celuloide. Un lugar común poblado de siniestros personajes siempre dispuestos a practicar vejaciones o a torturar a sus víctimas por puro placer. Este mensaje truculento, mas propio de una publicación pulp, con visión claramente comercial, donde las vesanias son ejecutadas por simiescos individuos, no es más que una efusión arbitraria donde los sanguinarios ejecutores están sometidos a clichés mediáticos. Ninguna de estas propuestas, más propias de un best-seller menesteroso que de la investigación del historiador, tienen que ver con la terrible cotidianeidad de la barbarie razonada. Con la ideología pervertida y el adoctrinamiento desde la infancia, con la exposición del mal con rigor gélido y no discrecional. Los histéricos cicerones del mal, resultan pobremente perturbadores con su violencia aleatoria y efectista, frente a la terrible realidad de la desensibilización progresiva, frente a la manipulación que se puede aplicar a cualquier persona. La terrible realidad de que eran ciudadanos iguales a cualquier otro, antes del infierno. Se reprocha a la película el mostrar un Hitler que acariciaba niños o perros. Son hechos históricos. Él, y cualquier otros de su camarilla diabólica, acariciaban niños, sentían las mismas necesidades y afectos que cualquier otra persona. No nacieron siendo monstruos, aunque el imaginario colectivo nos facilite no identificarnos con estas aberraciones; históricas y humanas; presentándolos como sádicos irredentos, individuos dominados por patologías perversas, carentes de cualquier condición humana. Estas conjeturas literarias son inexactas y estadísticamente imposibles. La verdad es mucho más terrible que la simplificación ofrecida para acallar nuestras conciencias y sentirnos ajenos y lejanos al horror, a la barbarie de nuestros semejantes. Ningún ser humano es capaz de conjeturar cual sería su conducta, rodeado de determinados condicionamientos y estímulos sociales o culturales. Es cierto que entre todos los implicados en aquellas atrocidades, abundaron psicópatas y sádicos, que aprovecharon las circunstancias, como hoy lo hacen en grupos extremistas y terroristas. Pero quienes desataban sus depravados instintos fueron minoría en relación a los miles de participantes pasivos en el horror. Algunos lo hicieron de forma directa, aislándose mediante la desensibilización progresiva, alcoholismo, etc. Este fue el caso de los Einsatzgruppen, las sanguinarias unidades que acompañaban en retaguardia al ejército regular para "limpiar" las zonas conquistadas. Durante las primeras masacres, sus miembros vomitaban ante la perspectiva de fusilar civiles, mujeres y niños. Con la desensibilización lo convirtieron en una actividad cotidiana, sostenida a base de alcohol y miedo a las represalias propias, llegando a asesinar en un sólo día miles de personas indefensas y desnudas. Ninguno de estos hombres había nacido para convertirse en una bestia. Fueron el resultado de un adoctrinamiento perverso, de un caldo social y político opresivo, cuya otra opción era la muerte o los campos de concentración. Otros decidieron ignorar el mal y mirar hacia otro lado desde la retaguardia. La burocratización de la muerte, precisaba de comparsas que realizaran estos trabajos sin participar directamente, pero con pleno conocimiento, y convirtió al ser humano en mera estadística. La mayor preocupación era cumplir los plazos y cantidades diarias, hacer bien el trabajo e irse después a comer. Esa realidad es mucho más terrible que la violencia aleatoria o visceral para la satisfacción enfermiza de un desequilibrado o fanático. En el segundo de los casos, se odia a la víctima, por eso se destruye. En el primero es mucho más terrible. Eliminas su cualidad de humano, anestesiando cualquier sentimiento misericordioso y tratándolos como números, carentes de características que te identifiquen con ellos. Borramos la empatía, y conseguimos personas amaestradas, capaces de sobrevivir en un entorno social degenerado, fanatizados por la propaganda y el adoctrinamiento, convencidos de que frente a ellos tenían razas inferiores y perjudiciales para sus familias y entorno. Adiestrados desde que tenían uso de razón en la obligación de eliminar el peligro de los infrahumanos, si albergaban cualquier duda al respecto, sus opciones eran la horca y las represalias contra sus familiares. Jorge Luís Borges elaboró un cuento, con su lucidez característica, titulado Réquiem Alemán. Allí nos muestra la perspectiva; racionalmente perturbadora; del mal asumido y procesado por un oficial nazi momentos antes de su ejecución en un magistral ejercicio literario, difícil de digerir. En los últimos meses de la guerra, Hitler era un patético pelele, derrotado por la enfermedad, tembloroso, adicto a la morfina, incapaz de asumir la culpabilidad que se llevó a la tumba a tantos millones de personas. Las cotas de fanatismo alcanzadas en esos instantes resultan demoledoras. Magda Goebbels envenenando a sus hijos para que no vivieran en un mundo sin nacionalsocialismo. Los oficiales de las SS, disparándose en la sien antes que rendirse, fieles a su juramento al dictador, cuando todo ha terminado. El ser humano es básicamente moldeable, arcilla manipulable si no se accede al conocimiento. Tan sólo la cultura y el discernimiento, nos hacen capaces de construir criterios para enfrentarlos al lado oscuro que subyace en nuestra naturaleza. El mensaje que obtenemos de la historia es que nadie esta libre de la influencia del mal. Es tangencial a nuestra respiración. Tratar de ocultarlo como algo lejano, o como una falacia histórica, es el primer paso para la derrota. ¿Que habría sido de todos estos hombres y mujeres de haber nacido en otro periodo de la historia? ¿Que habría sucedido con nosotros mismos, sobreviviendo bajo el yugo stalinista? ¿Seríamos los mismos, uniformados, con el libro de Mao en las manos? ¿Que ideas trepanarían nuestro cerebro con una carga de explosivos para los infieles en la cintura? La respuesta es difícil. Ser un héroe de mesa camilla, observando la historia desde el mando a distancia, resulta acomodaticio. Pensar que esto nunca nos hubiera pasado a nosotros. Sobre todo cuando no escuchamos las patadas de la Gestapo o de la Brigada Político-Social llamando a nuestra puerta.

viernes, 24 de octubre de 2014

Adán y Eva. Zascandiles en porretas


 Es lo último en basurilla televisiva. No conformes con castigar al personal, a golpe de productos del pelaje de Gran Hermano. Experimento sociológico; como tal vende la conductora del programa;  lo que en realidad es zoológico de frikis y desnortados que vagan por la casa rascándose las verijas. Un asunto de importancia mundial, ya te digo. Otra de las joyas de la corona es Mujeres y Hombres y Viceversa, infumable mercado de copiosa carne y escaso cerebro, donde lo más cerca de un libro que han estado los participantes, fue cuando hicieron botellón al lado de la biblioteca. Las chonis y los posturitas exhiben sus carencias, en una degradante mercadería de escasas neuronas y exceso de testosterona. La receta de estas ensaladas es siempre la misma: Búsquese el grupo de haraganes y zascandiles más extremo. Las mefistofélicas mentes de los responsables de estos engendros, saben seleccionar entre las frutas más pochas y deterioradas entre los aspirantes. Agítese todo y sírvase frío. En algún caso en lugar de ensalada, directamente se nos ofrece la defecación de algún mandril, como en el caso de Gandía Shore, la mayor colección de zoquetes y cenutrios imaginable, reunida hasta la fecha. Es cierto (basándonos en el share) que existe un público ávido de seguir este tipo de boñigas visuales. Espectadores que tratan de suministrar un poco de luz a sus vidas contemplado la miseria y el edredoning ajenos. En el caso del programa que nos trae, la oferta es aún más golosa: los tarados y gañanes estarán en porretas. Imaginen al salidillo de turno, con  la babilla resbalándole por la comisura labial, al morboso de mesa-camilla deleitándose con los placeres que se le van a ofrecer, para encontrar mucho ruido y pocas nueces. Los pretendidos Adanes y Evas, amén de zascandiles, son unos meapilas. Se sitúan en escorzos forzados, en perspectivas imposibles, se tapan con cojines el rabel, dan muestras de una elasticidad asombrosa para ocultar las partes verendas. Cuando no se pixeliza directamente para no mostrar colgajo o cacahuete. El salidillo se siente estafado y recoge la babilla. Para el morbosillo los especimenes están francamente mustios, sin responder a las expectativas. Deberían denunciar a la cadena. Los diálogos de los zopencos son aún peor: ¿Te gusta el arte? Yo soy anarquista, contesta una de las nudies. Yo soy polivalente ¿Aparte de un poquillo ligera (de ropa) o de cascos? Los diálogos parecen elaborados por un grupo de taimados guionistas, la situación semeja los dislates de actores contratados. Que conste que el problema no son los cuerpos. El cuerpo humano, como la excelsa voz de un cantante o la envidiable capacidad de dibujar, puede ofrecer algo hermoso cuando las angulaciones, la simetría y el equilibrio del conjunto lo convierten en una obra de arte. Ahí están las esculturas, fotografías y cuadros que ofrecen un remanso de belleza y armonía. El problema es que la inmensa mayoría de la población no  gozamos de esas angulaciones, simetría, ni equilibrio de conjunto (salta a la vista). Gozamos; en abundancia; de lorzas, asimetrías y vericuetos  escasamente estéticos. La astucia que manejan  estos desechos de programación es “que hablen de mí, aunque sea mal”. Aquí no se trataba de ofertar cuerpos gloriosos en estado de gracia edénica. El objetivo era crear polémica y aumentar el share a base de cenutrios despelotados. No es el quid del asunto que unos mamarrachos anden “a poile” en un ámbito absurdo, y en horario inadecuado. Esto se arregla con unas hojitas de parra como atrezzo. El verdadero problema es que son unos bufones vocacionales. Esto es mucho más difícil de solucionar.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Oleo de niño africano sobre fondo gris

Ya  se que no me conocéis, pero les he pedido a quienes me cuidan que me escriban esta carta para que sepáis quien soy. Yo tampoco habría podido escribirla, apenas se hacerlo, aunque los cooperantes y los misioneros se preocupan de enseñarnos, tenemos otras prioridades, como son poder llevarnos un trozo de pan a la boca todos los días. Ellos son buenos, nos cuidan, nos alimentan, nos enseñan, han venido desde vuestros países para estar con nosotros, aunque ahora no los reconozco escondidos en unos trajes extraños que han de ponerse. Ya no puedo abrazarlos, de hecho hace mucho que nadie me abraza, y todos se alejan de mi. Dicen que tengo dentro una enfermedad. Yo no entiendo nada. Se que en vuestro mundo; aunque los misioneros dicen que es el mismo mundo, yo lo dudo; cuando un niño se pone enfermo lo curan con medicinas. ¿Por qué no hay medicinas para nosotros, si esta enfermedad lleva aquí muchos años? Nosotros aquí somos felices construyendo una pelota de trapo para jugar, por eso no puedo entender lo que me cuentan de los niños de vuestra tierra. Dicen que lloran y se enfadan si nos les compran los últimos teléfonos móviles o aparatos para jugar, que se pasan horas aislados mirando la pantalla. Deberían venir aquí, les enseñaríamos a jugar y a llorar tan sólo por cosas importantes, les enseñaríamos a disfrutar de un trozo de trapo como balón. A disfrutar de la vida. Una vida que muchos de mis amigos han perdido, tirados en el suelo, como animales. Por eso he pedido que os manden esta carta. Los cooperantes me han contado que habéis salido ala calle para salvar a un perrito, todos a una, pidiendo que no muriera. Esto me ha llenado de esperanza, unas personas capaces de luchar por la vida de un perrito deben ser bueno y nobles. Tan sólo ignoran lo que nos esta pasando aquí. Se que cuando llegue mi mensaje y todos conozcan nuestra situación, os echareis a las calles para que no sigamos muriendo. Aunque los que me ayudan mueven la cabeza negativamente cuando se lo digo, yo se que no habéis hecho nada, simplemente por que ignorabais lo que estaba pasando por aquí. Ahora cuando os llegue mi carta, se que no dudareis. No conocíais nuestros nombres. Nadie os contó lo que estábamos sufriendo. Yo también tenía un perrito. Hace mucho tiempo que no me dejan verlo. Aunque quizás para mi no halla esperanza, esta carta que os envió se que ayudará a otros niños como yo
. Confío en unos hombres que quieren salvar criaturas vivas, como lo somos todos los que llevamos años muriendo. Ahora ya tendréis la información. Ahora ya lo sabéis y confío en vosotros. Cuando vengáis, intentad preguntar por mí, no se si podré recibiros. Mi nombre es Ninguno.


viernes, 10 de octubre de 2014

El perrito Excalibur




Tenía nombre de espada legendaria. El perrito Excalibur se ha marchado, sin saber nada del absurdo en que viven esos seres de dos patas que le alimentaban y cuidaban. Es cierto que percibimos cierta nobleza en las conductas caninas, aunque los puristas se rasguen las vestiduras por atribuir cualidades humanas a una mascota. También hay afecto en esa mirada que contempla mansamente a los que consideran su manada. Unos ojos, en los que a veces se puede leer la indefensión de criaturas que dependen para todo de nosotros. Una mirada que parece preguntar que papel juegan en medio de todos nuestros desbarajustes. Frente a nosotros, tienen la ventaja de no ser conscientes de si mismos. Desconocen su propia existencia y, afortunadamente, no saben que hay un final. Nosotros lo tenemos más crudo. Conscientes de nuestra caducidad, pero desconocedores de nuestras postrimerías. Para defender a Excalibur  se han echado a la calle asociaciones y amantes de los animales. Está bien. Todos defendemos que no se practique ningún tipo de crueldad con los animales. Pero este no era el caso. Nos movilizamos para proteger a un animal, pero en África llevan años muriendo personas, devastados por la enfermedad, en la calle, desnudos. Sin el último consuelo de sentir un contacto humano. No nos hemos manifestado. Nos bombardean a diario con noticias sobre muertes, destrucción, violaciones de derechos, que nos resultan lejanos. No nos hemos manifestado.  Ahora tenemos en nuestras puertas lo que creíamos pertenecía a otro mundo, hasta el punto que las farmacéuticas ni siquiera se habían preocupado de este problema. No hubo ninguna manifestación. Somos una especie capaz de salir a la calle, por alguna absurda y vergonzante movida futbolística, mientras seguimos consintiendo que cuatro rufianes se estén llevando millones. Nadie se echa a la calle para exigir que no terminen sus condenas hasta que devuelvan el dinero. Vivimos un inmenso dislate. Hace tiempo que perdimos el norte. Desensibilizados. Anestesiados de tanto ver repetidos los mismos hechos, no reaccionamos. No se nos cae la piel a tiras ante tanta desgracia y dolor. Hemos perdido la medida de las cosas a base de ignorarlas. Que inmensa razón barajaba Marx (Groucho, no el otro), cuando pedía que se parase el mundo, para poder bajarse. Desde ese lugar adonde vayan los perritos, Excalibur nos estará observando. Atónito. Sin comprender nada. Ni nosotros somos capaces de comprendernos.

martes, 30 de septiembre de 2014

Una cura de humildad



De vez en cuando la naturaleza tiene el  detalle de recordarnos que somos una especie prescindible y olvidable. En medio de nuestras cuitas cotidianas, de los sueños de grandeza irrealizados. Ignora por norma nuestros proyectos a corto o largo plazo y nos regala un hachazo que derrumba el árbol de nuestras entelequias. Nuestro absurdo orgullo de especie privilegiada por ser bípedos y con dedos prensiles, poco más nos diferencia, salvo el tener conciencia de nosotros mismos. Llega en forma de catástrofe natural, holocausto bélico o invadiendo nuestros orgullosos cuerpos metrosexuales, sin permiso, con una tropa de bichitos microscópicos, que pueden masacrarnos aunque no sean visibles al ojo humano. Pertenecemos a una especie depredadora de si misma que nació  con fecha de caducidad. Aunque olvidamos con frecuencia este pequeño detalle. Si un amanecer revelara que habíamos desaparecido del Planeta, nadie nos echaría de menos. Pero disminuiría el deterioro que ocasionamos en nuestro entorno y quizás, paradójicamente, el lugar sería mucho más humano al carecer de nosotros. Estas curas de humildad envían un mensaje que suele caer en saco roto. La naturaleza nos da un toque de atención para que reflexionemos sobre nuestro destino como especie. Los enemigos que pueden acabar con nosotros, en ocasiones no están a la vista. No sienten. No piensan (cualidad compartida por algunos humanos). No vuelcan sus aspiraciones sobre futuros inciertos. No construyen castillos en el aire. Estos bichejos heredarán la tierra. Y nosotros que lo veamos.

The Extraordinary Tale. 2013

Título original The Extraordinary Tale of the Times Table Año 2013 Duración 79 min. País  España Director José F. Ortuño ,  Lau...