La carrera mediática del
ciudadano Toledo ha seguido un sendero inversamente proporcional a su otra querencia (la
actoral), hoy en día tan fosilizada que el más experto paleontólogo tendría
mucho trabajo para seguir su estela. El ciudadano Toledo ejerce de cantamañanas
vocacional para su particular (y escasa) parroquia. Lo hace sin vergüenza
(propia, ni ajena) con un discurso mostrenco y zascandil, que desconoce la
mesura. Nunca fue precisamente un intérprete del Actor´s Studio. El ciudadano
Toledo ha confundido el método Stanislavski con el método Stalinlasvky. Cosas
de la fonética (y del analfabetismo), de eso el ciudadano Toledo y su
parroquia también poseen en abundancia. El genocidio practicado por los
taimados conquistadores, consistió fundamentalmente en sustituir la religión de
un pueblo imperialista que masacraba; arrancando el corazón; a los pueblos
oprimidos y practicaba el canibalismo ritual, por otra que predicaba el amor al
prójimo (que cabronazos, oye). Quizás este sea el problema del ciudadano
Toledo, que ha demostrado una inquina selectiva hacia determinadas religiones.
Tal vez para evitar encontrarse una gumia en el cuello si extendía su discurso mas allá..
Las razones de espacio obligan a no enumerar la cantidad de verdades a medias que contienen las soflamas de estos pamplinas. Para eso están las bibliotecas. Desear daño o muerte a
terceros, es de mal nacido y denota espécimen de baja cuna. Son muchos los
habitantes del terruño, que consideran la monarquía un sistema obsoleto y
vestigio de la estructura medieval de la sociedad, pero manifiestan sus ideas
con respeto democrático y en los cauces apropiados. No en las cloacas esperpénticas de la
seudo-intelectualidad y la caspa militante. El ciudadano Toledo gasta aspecto
de revolucionario de salón, de gurú menesteroso, con escaso afecto por la ducha o
la lavadora. Es el look impostado, que asume parte de la progresía casposa de
todo a cien, con trazas de meterse hasta las rayas de los pasos de cebra. En
esta piel de toro sobran titiriteros inadaptados, abanderados de la
mediocridad, a los que solo le falta el bolso de artesanía indígena para salir
en las enciclopedias cuando buscamos: Progre trasnochado. Hay que escapar de la
ignorancia contumaz que este “Mester de progresía” derrama a su paso, como
juglares hábiles en la mendacidad y lo trivial. En este país sobran los
salvadores, los revolucionarios de mesa camilla, los militantes de primera fila
que tras la manifestación retornan a su mansión de lujo y nivel de vida
capitalista. El postureo de quienes tienen inmobiliarias a golpe de talonario
político y desde la pantalla, con instruida villanía, echan pestes del sistema que están explotando.
A estas alturas pensar que durante el 12 de Octubre algún ciudadano está
celebrando la colonización es un absurdo histórico. Observar el mundo de hace
quinientos años con ojos actuales, otro error garrafal. A nadie se le ocurre
que al cantar “lunes, 19 de octubre de 2015
Willy Toledo, el cantamañanas
La carrera mediática del
ciudadano Toledo ha seguido un sendero inversamente proporcional a su otra querencia (la
actoral), hoy en día tan fosilizada que el más experto paleontólogo tendría
mucho trabajo para seguir su estela. El ciudadano Toledo ejerce de cantamañanas
vocacional para su particular (y escasa) parroquia. Lo hace sin vergüenza
(propia, ni ajena) con un discurso mostrenco y zascandil, que desconoce la
mesura. Nunca fue precisamente un intérprete del Actor´s Studio. El ciudadano
Toledo ha confundido el método Stanislavski con el método Stalinlasvky. Cosas
de la fonética (y del analfabetismo), de eso el ciudadano Toledo y su
parroquia también poseen en abundancia. El genocidio practicado por los
taimados conquistadores, consistió fundamentalmente en sustituir la religión de
un pueblo imperialista que masacraba; arrancando el corazón; a los pueblos
oprimidos y practicaba el canibalismo ritual, por otra que predicaba el amor al
prójimo (que cabronazos, oye). Quizás este sea el problema del ciudadano
Toledo, que ha demostrado una inquina selectiva hacia determinadas religiones.
Tal vez para evitar encontrarse una gumia en el cuello si extendía su discurso mas allá..
Las razones de espacio obligan a no enumerar la cantidad de verdades a medias que contienen las soflamas de estos pamplinas. Para eso están las bibliotecas. Desear daño o muerte a
terceros, es de mal nacido y denota espécimen de baja cuna. Son muchos los
habitantes del terruño, que consideran la monarquía un sistema obsoleto y
vestigio de la estructura medieval de la sociedad, pero manifiestan sus ideas
con respeto democrático y en los cauces apropiados. No en las cloacas esperpénticas de la
seudo-intelectualidad y la caspa militante. El ciudadano Toledo gasta aspecto
de revolucionario de salón, de gurú menesteroso, con escaso afecto por la ducha o
la lavadora. Es el look impostado, que asume parte de la progresía casposa de
todo a cien, con trazas de meterse hasta las rayas de los pasos de cebra. En
esta piel de toro sobran titiriteros inadaptados, abanderados de la
mediocridad, a los que solo le falta el bolso de artesanía indígena para salir
en las enciclopedias cuando buscamos: Progre trasnochado. Hay que escapar de la
ignorancia contumaz que este “Mester de progresía” derrama a su paso, como
juglares hábiles en la mendacidad y lo trivial. En este país sobran los
salvadores, los revolucionarios de mesa camilla, los militantes de primera fila
que tras la manifestación retornan a su mansión de lujo y nivel de vida
capitalista. El postureo de quienes tienen inmobiliarias a golpe de talonario
político y desde la pantalla, con instruida villanía, echan pestes del sistema que están explotando.
A estas alturas pensar que durante el 12 de Octubre algún ciudadano está
celebrando la colonización es un absurdo histórico. Observar el mundo de hace
quinientos años con ojos actuales, otro error garrafal. A nadie se le ocurre
que al cantar “viernes, 9 de octubre de 2015
Ana Diosdado. La soledad del cómico
Hay
algo de efímero en las andanzas del cómico. Fugacidad que comparten artes como
la música, la danza o el teatro. Ese instante mágico que solo es posible
atrapar, cuando llega por vía directa al espectador que ocupa la butaca.
Ninguna grabación puede reproducir la intensidad del instante, la energía
transmitida, inatrapable y única. Ana Diosdado eligió esta profesión; en cierto
modo ingrata; llena de luces y sombras. Lo hizo desde una carrera inacabada de
Filosofía y Letras, pasando por la literatura como vocación para quedar
finalista del premio Planeta con “En cualquier lugar, no importa cuando”, con
veinticuatro años. A una edad en que otros andan deambulando sin rumbo por los
senderos de la vida, ya había decidido su camino, actuado en la compañía de
Margarita Xirgu y escrito otro libro “Campanas que aturden”. Su mayor éxito quizás fue la obra “Olvida los
tambores” (premios Mayte y Foro Teatral) una denuncia de la hipocresía social y
la imposición de normas estrictas, que se convierte en espejo de la sociedad de
inicios de los setenta, manejando un lenguaje rico y contenido, llegando casi
a quinientas representaciones. Le tocó vivir años difíciles en aquella España
pacata y garbancera. Un país de doble y triple moral, donde una serie como
“Anillos de Oro” levantó ampollas y sirvió para que se rasgara las vestiduras
lo más añejo de los sacrosantos valores patrios. Tan solo 13 capítulos para
enfrentarse a una nación constreñida por el hisopo y el fajín cuartelero. Por
aquella recordada serie desfilaron algunos de los grandes; inmerecidamente
olvidados, como José Bódalo o José Mª Rodero. La sintonía de Antón García Abril
pasó a formar parte de la historia de nuestra televisión. El éxito se repetiría
con “Segunda Enseñanza”. Ana caminó entre los escenarios, la creación teatral,
el guión, la faceta literaria o periodística (vocación más fuerte que la
interpretación) reinterpretó su entorno y la visión del teatro (su obra El
Okapi tenía 19 personajes) e incluso el mismo lenguaje dramático. Obras
valientes como “Los Comuneros”, una parábola social estrenada al final de la
dictadura, camuflaban bajo el teatro histórico la crítica sociopolítica y el
uso despótico del poder. Lúcida metáfora de la voluntad del pueblo contra
las imposiciones. El elenco que estrenó la obra en 1970 es una antología de lo
más granado de nuestro teatro: María José Alfonso, Juan Diego, Jaime Blanch,
Mercedes Sampietro, Emilio Gutiérrez Caba y Pastor Serrador.
Entonces
Buero Vallejo era el gurú de la dramaturgia histórica (Un soñador para un
pueblo, Las Meninas, El Concierto de San Ovidio). Se trataba de un teatro complejo por el número de escenas y
elevado número de actores, impensable hoy en día. La Real Academia la
honró con el premio Fastnrath por su innovación en el lenguaje de los
personajes. En su calidad de dramaturga, fue una rareza en un mundo mayoritariamente masculino. Por su atrevimiento en los temas de sus series televisivas, una
pionera que demostró su coraje ante una sociedad que avanzaba lentamente hacia
el cambio, lastrada por los fantasmas de la ignorancia. Le sorprendió el final
del camino cuando triunfaba dirigiendo su última obra sobre los escenarios. Una
imaginativa colisión entre ¿cómo no? dos mujeres fuertes y combativas: Una
mundana, escasamente mística, Teresa de Avila (espléndida María José Goyanes)
frente al carácter indomable de la
Princesa de Éboli. Un texto de tinte clásico, que ha pasado
por los mejores festivales (Almagro, Alcalá, Cáceres) La cálida voz,
aterciopelada, de Emilio Gutiérrez Caba, otro de los grandes de la edad de oro
del teatro en Tv (Estudio 1), representa a San Juan de la Cruz. Su marcha nos ha
dejado sobre las tablas, una obra que seguirá recorriendo, sin duda con éxito,
los escenarios, aún en ausencia de su autora. Es la grandeza y miseria del
cómico. En el escenario de la vida; igual que en el teatro;cuando baja el telón
estamos completamente solos.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Políticos (Por la patilla)
No hay sensación mas indignante
para la plebe (el currito de a pie) que coincidir con un contubernio de ágrafos
y saltimbanquis políticos en algún acto cultural. En primer lugar por lo
molesto de la situación (fulanos con pinganillo, medidas de seguridad, etc.)
que lastran, dificultan (y molestan) la trascendencia de la obra, concierto o
declamación. En segundo lugar por la certeza (absoluta e indiscutible) de que dichos
saltimbanquis y funambulistas se encuentran de facto en dicho evento cultural,
por la hispánica patilla (vamos, de gratis total). Añadamos que los connaisseurs y diletantes del arte en
cuestión (ya sea teatro, danza o cualesquiera) no recuerdan haber visionado
jamás el rostro de los interfectos en otros lugares (cuando hay que apoquinar,
vaya) llegan a la conclusión de que los espantapájaros allí expuestos no son
excesivamente aficionados a la cultura en general y al arte en particular,
salvo cuando hay “de gratis”, o se requiere postureo
por la presencia de algún artista de su palo político, que pueda servir de
arbotante a sus veleidades mundanas. De ese modo los volatineros de turno no
sólo habrán presenciado por el hispánico gañote un espectáculo que al votante
le habrá costado rascarse el bolsillo (gracias IVA cultural), también acudirán
al ágape Vip a posturear con los artistas (por la patilla) y serán devueltos a
alguna de sus (varias) viviendas habituales en coches oficiales (por la
patilla). En cifras contundentes: gasto cero patatero. Aportación al mundo de
la cultura: cero patatero. Esta nefasta costumbre carpetovetónica, no es
endémica de nuestra mezcolanza celtíbera (auque en algunas autonomías con
equidad, ya le han cortado el rollete) también la epidemia invade en el vecino
país. El sufrido público que acudía recientemente a un concierto donde estaban
invitadas altas personalidades lusas, tuvo que esperar alegremente que
terminasen el cocktail, y se dignasen acceder a las localidades (en primera
fila), ya pasada la hora prevista y con la orquesta sufriendo de hipotermia,
debido a la temperatura reinante. Añadan algún anacronismo como acudir a estos
actos pertrechado con uniforme oficial (los médicos no acuden con bata, ni los
abogados con toga) y comprenderán el abucheo que el respetable les dedico muy
lindamente. El aficionado no gusta de tener cerca a personajes que se han
triplicado el sueldo, o aseguran que bajándose el suyo no se arregla nada en el
país (sic). Pero reconociendo su derecho de asistencia como ciudadanos comunes
(que ser, lo son), es justicia que paguen de su bolsillo. Aunque vivamos en el
terruño de Rinconete y Cortadillo o Guzmán de Alfarache (al menos estos tenían
clase), no somos jilipollas.
martes, 16 de junio de 2015
Leticia se ha agrandado el chichi
No es el titulo de una película
para marranetes. Tampoco del literario Virgo de Visanteta. Se trata de
una efeméride imprescindible para el desarrollo de la cultura occidental:
Leticia Sabater retorna (cual florecilla primaveral) al estado virginal. La
chica peliteñida, la presentadora de ojos disímiles, que traumatizó a toda una
generación con el “Okeymakey”, la chica de la neurona “megachachi” (su única
neurona), vuelve a ser mozuela y entera. Aquesta mocedad recobrada la ha
perpetrado Leticia tras informarse (ignoramos si puerta por puerta) que era de
uso común entre las “celebrities”. Acompaña sus apasionantes declaraciones con
un exceso de información (que diría el Travolta de Pulp Ficcion) describiendo
el armamento excesivo de sus partenarires y las dificultades para el ejercicio
satisfactorio de la coyunda; con unos especímenes tan dotados; que parecían
pertenecer al mundo equino antes que al humano. La reconstrucción del virgo de
Leti-leti ha resultado un arriesgado trabajo donde se combinan la espeleología,
la paleoarqueología, y el buen hacer de restauradores de la escuela de Bellas
Artes. Con ese prodigioso dominio del lenguaje cervantesco y la clase que la
caracteriza, la show woman nos aclara que “tenía que agrandarse un poquitín el
chichi”. Ignoramos si bajo cuerda se habrá solicitado una subvención para
rehabilitación de estructuras arcaicas, que en los asuntos de verijas, toda
precaución es válida y nunca excesiva. Para los bajos, calor y refajo. Leti es
una cajita de sorpresas. Sus canciones destilan una poesía a caballo entre un
Ruben Dario en ácido y un Bécquer fumeta tras una noche de farra:
“Me gustan los
latinos, me ponen cachonda,
Cuerpos musculosos. Me pone su anaconda”
Extraordinario dominio del
castellano y exquisita elegancia, se condensan en estos húmedos versos. La misma
Leticia tiene el detalle de aclarar que introdujo escenas divertidas en su
infumable video IMCA (un atentado integral contra la Teoría de la Evolución ), para “que no
se fijaran solo en su cuerpo”. Afortunadamente. Un detallazo desviar la mirada
hacia otros menesteres. El video está en estudio para ser aprobado por la OMS , una vez que Leticia rinda
cuentas con la
Seguridad Social por los tratamientos psicológicos a que se
ve forzada aquella generación que fue torturada con el “okeymakey” y el “megachachi”.
Quizás antes la devore la anaconda. No hay que perder la esperanza.
lunes, 15 de junio de 2015
A Carmena le crecen los enanos (y Colau se ha coláo)
A Carmena le crecen los enanos.
Es el paisaje después de la batalla. Tras el buen rollito y el flower power castizo a ritmo de flauta,
acechaban los de siempre. Se han colado por la puerta grande. Carmena tiene un
concejal al que le divierten los chistes filonazis, filoetarras y necrófilos.
Ciertamente es un tema mas adecuado para los especialistas de salud mental,
pero el problema es que dicho espantajo esta en nómina con dinero público. La
otra joya de la corona es una enchufada de Errejón, que ha sorteado a personas
más preparadas, para colocarse en cabeza. Sus méritos: asaltar un lugar de
culto protegido por martes, 2 de junio de 2015
Una gaviota sin plumas
Una gaviota sin plumas, quiso en la niebla navegar. Llegó la noche y no
supo regresar. Era los años setenta. El grupo Mocedades interpretaba (vía
Juan C. Calderón) esta canción en la controvertida película “Las Adolescentes”.
Ahora es otra la gaviota desplumada y escarnecida (aunque el autor del logo
aclara que se trata de un charrán). La gaviota pepera quiso en la niebla
navegar. Partiendo de un voto mayoritario; tras la debacle zapaterista; el
número de dislates y patochadas (con consecuencias funestas) se dibuja en cuarto
creciente, hasta conducir al ave a la perdida del plumaje. La emprendieron con
los funcionarios (cabeza de turco para todos los ejecutivos) y les sustrajeron
paga extraordinaria y los famosos “moscosos”, un timo que el ejecutivo
felipista pactó con los funcionarios ante la imposibilidad de subir el sueldo (12%)
como correspondía. Al eliminar los “moscosos” y tampoco devolver el dinero
(además de cornudo apaleado), el partido en el Gobierno pensó que proyectaba
una imagen de “buen rollito” a la ciudadanía. La primera en la frente. Sin
reposición de bajas, sin contratación de interinos, pronto se adivinó que la
medida populista, era agua de borrajas. Un artificio contable para presentar en
Bruselas.
El sendero del absurdo se abría ante un ejecutivo incapaz de escuchar
el clamor popular y de ver los que pasaba delante de sus narices. El autismo
mediático del líder, haciendo oídos sordos a las peticiones de los ciudadanos, la
reforma laboral más complaciente con los empresarios desde hace décadas, la
siniestra e involucionista “Ley Mordaza”, y un largo listado de despropósitos.
Pero el escollo más insalvable, ha sido no renovar la plantilla de su parque
jurásico. Marianico el corto y sus
muchachos, han mantenido en primera línea esperpentos como Esperanza Aguirre,
recién escapada de un libreto valleinclaniano y que podía haber protagonizado
“Tocatta y Fuga de Esperanzita”. Que falta de visión mantener en la poltrona
a “martes, 3 de marzo de 2015
Ídolos (con pies de barro)
Los antiguos romanos
(imperialistas ellos) gozaban de un conocimiento notable de la naturaleza
humana. En concreto de la naturaleza indolente de aquellos que denominaban
plebe, cuya haraganería y molicie les obligaba a la búsqueda de actividades con
que entretener sus ocios, para evitar el noble ejercicio del pensamiento
individual, con frecuencia origen de ideas peligrosas para el estado y las
buenas costumbres. Nace entonces el Panem et Circenses. Lo que viene siendo el “te entretengo pá que
no pienses” de toda la vida. Sagazmente manipulaban al personal con combates de gladiadores o alimentando fieras
corrupias con filetes de prisionero. No hace demasiadas décadas nuestra excelsa televisión; tan solo dos Cadenas en blanco y negro; anestesiaba al personal con combates de
boxeo, tauromaquia o partidos de fútbol en medio de la grisura imperante.
Nobles actividades cuando el referente tiene otras opciones y elige de “motu
propio”, pero peligrosa arma en manos de un gobierno que oferta los páramos
baldíos de la ignorancia como oferta para que deambule alegremente el ciudadano. Los
romanos actuales manipulan el opio del pueblo (la caja tonta), para entretener nuestros ocios con inanidades varias. Con la repetición, consiguen que el receptor de sus
deyecciones llegue a considerar normal visualizar los escarceos amorosos de
unos zascandiles que deambulan en porretas por una isla, o los enfrentamientos
verbales de un grupo de cenutrios encerrados en una casa, vomitando insensateces.
El “todo vale” cuando se trata de ver las majaderías que surgen de la pantalla,
ha embotado la capacidad de criterio, aletargado el espíritu y la opinión,
hasta el extremo de asimilar como cotidiano la anormalidad y el desvío. El
espectador se zampa, sin especias ni cocción, la charcutería que les ofrece una
programación claramente alienante, dónde los valores fundamentales son la falta
de ética, de estética y de dignidad. Penetran en nuestras casas personajes
patéticos, casposos hasta la médula, frikis desnortados, fulanos que piensan
que la moral es una marca farmacéutica. Se fomenta la macarrería de callejón,
el higadillo y la casquería, el analfabetismo vocacional, llevado con orgullo.
Lo peor es que este mensaje envenenado llega sin filtro a los más jóvenes que
reciben estos modos de conducta simiescos como algo cotidiano. Una generación
cuyos valores están siendo pervertidos por el triunfo a costa de la propia
entidad. Jóvenes que carecen de empatía y cuyo valor de referencia es el
triunfo sin esfuerzo, ignorando a las personas o la propia autoestima. Los
referentes sociales de los adolescentes son una gavilla de mostrencos, ágrafos por naturaleza,
personajes de sainete, esperpénticos, carentes de enjundia, cuya aportación al
género humano deja el listón bajo cero. El "Panem et Cirquenses" ha vuelto para quedarse. Nos
siguen creando ídolos con pies de barro. ¿Ídolos del pueblo? Va a ser que no.
Ídolos de la plebe. Que no es lo mismojueves, 26 de febrero de 2015
Estamos todos locos
Un leve vistazo a cualquier
periódico o noticiario televisivo, plantea serias dudas sobre nuestra evolución
desde aquellos tiempos en que perseguíamos mamuts para obtener alimentos. Los avances parecen
haberse quedado en la epidermis. Hemos mejorado comodidades y servicios. La
tecnología nos facilita agotar lentamente los recursos del planeta. Los adelantos médicos nos facilitan castigar durante más años a la naturaleza. Pero sin duda hemos
involucionado en cuanto a estupidez y maldad. Nos hemos vuelto desalmados a
nivel colectivo. Y lo que es peor, queremos compartir nuestra degradación con
el resto de la humanidad, vía medios de comunicación o redes asociales. Un grupo
de tarados representando una ejecución del estado islámico. Debióan encontrar graciosa la temática carnavalesca. Imposible imaginar mayor falta de
sensibilidad. Otra noticia muestra unos canis dedicándose a lo suyo, violencia
de macho alfa. El público que asiste a la pelea de estos jóvenes no se inmuta,
se dedica a grabar con los móviles. Nadie interviene hasta que uno de ellos lleva
un rato inconsciente de una terrible patada. Los comentarios: Te están dando la
del pulpo, por parte de un espectador, denotan la catadura moral del cenutrio. Un
inocente (e indefenso) perro es apaleado salvajemente por varios psicópatas que graban; entre risas; para colgarlo y compartir su valiente “hazaña” con el
mundo. Adolescentes criados entre algodones y con todas las opciones de información
a su alcance, se marchan de casa voluntariamente, para integrar grupos asesinos
fanáticos. Al menos Hasan-i Sabbah (El Viejo de la Montaña ) drogaba antes a
sus "asesinos” para llevarlos a la fortaleza de Alamut y comerles el tarro con
promesas de Paraíso. Estos jóvenes se marchan por su libre albedrío. En la libérrima
Venezuela; paradigma de democracia y ejemplo a seguir; un chico de catorce años
es asesinado en una manifestación. Un delincuente disfruta de vacaciones en la
nieve a destajo, con un dinero que se supone no debería tener, mientras desahucian
a familias y las dejan en la calle, con el beneplácito de la justicia. Una
cadena televisiva dedica uno de sus programas-detritus a un caso de importancia
mundial: el estreñimiento de Belén Esteban. Las sesudas meditaciones de los
parroquianos acerca de la necesidad de un supositorio laxante que ayude a
hacer su caquita, consiguen agotar el tiempo del filosófico programa. De las reticentes
heces de la “princesa de la plebe” a la jugosa oferta que el marranete Larry
Flynt le hace a Pippa Middleton, por un despelote de nada en su escatológica
publicación. Lo grave de todo este asunto es que el avispado editor de
basurillas, ha realizado correctamente sus cálculos. Una ingente cantidad de presuntos
lectores, que pagaría por visionar el aristocráticorabel de la Middleton. Los mismos
que tal vez no hayan dado una moneda para ayudar al prójimo en toda su vida.
Estamos todos locos.
lunes, 23 de febrero de 2015
50 Bodrios de Grey
Lo confieso (mea culpa). No he ido
a ver 50 Sombras de Grey. No pienso hacerlo (ni de gratis). Ya tuve bastante
ración de inanidad y vacío con su referente narrativo. Literatura para gañanes de
líbido efervescente y/o féminas de vida sexual menesterosa. No hay otro modo
de acercarse a semejante banalidad conceptual. Con frecuencia bajo la etiqueta
de Best Seller se agazapa una suerte de producto alimenticio. Literatura fast
food, digestión rápida para vacaciones a la sombra de los pinos (como en la
canción). Esta narrativa de cordel, ligera de cascos (y de léxico) puede resultar gratificante cuando el autor consigue hilvanar argumentos leves, pero
adictivos. Inanes a la par que sugerentes. Sucedió así con dislates como El
Código Da Vinci, basado en las profundas“investigaciones “ del libro: El Enigma Sagrado,
y que fue el origen del fenómeno literario de “los hijos pródigos”. Novelas
nacidas a la sombra de grandes éxitos editoriales, que imitan preferentemente
los defectos de aquellas. El orbe narrativo se inundó de teorías disparatadas y
Da Vinci fue masacrado y diseccionado in vitro, en productos
cada vez más casposos. Surgieron códigos secretos a porfía, secretos
templarios hasta en el papel higiénico, estirpes perdidas, reliquias ocultas y
secretos arcanos que harían tambalearse el orden establecido. Este fenómeno no
era novedoso en los foros culturetas.
Tras el éxito de la excelente propuesta de El Nombre de la Rosa, señero compendio de erudición y subyugante thriller, surgieron a su
sombra, un racimo de detectives históricos. Monasterios, abadías donde la
oración era sustituida por otros menesteres más mundanos y menos píos. Solo
faltó un detective cañí; moreno de verde luna; que realizase sus pesquisas en
el Sacromonte a golpe de bulería, exhibiendo tatuado “amor de madre” en el
antebrazo. La saga del mago juvenil Harry Potter también sufrió de este tipo de sucedáneos, que crecen como setas, alimentándose del éxito ajeno. El inesperado
ascenso al Olimpo de las superventas de un texto como 50 Sombras de Grey, pone
sobre el tapete la coartada de un extraño híbrido que algún iluminado bautizó
como “literatura erótica para mujeres”. Nada más lejano de la realidad. El
texto infumable es intensamente antierótico y vocacionalmente falocrático. La
definición que hace de si misma esta protagonista desnortada, para definirse en
el epílogo de un escarceo amoroso nos da una idea del pelaje de la novela.
Rememoren la canción La Bien
Pagá y cambien en participio verbal por otro mas descriptivo.
Esta trilogía de Gray; de escritura farragosa, carece de verdadera relación
afectiva y humana entre los protagonistas,que poseen todo el tiempo de mundo
para dedicarlo a sus perfomances. No hay nada inédito en estas páginas. Ningún
descubrimiento del Nuevo Mundo en las escenas -presuntamente de alto voltaje-
lo que hace más difícil comprender que adultos con relaciones equilibradas y
satisfactorias puedan bucear en estas
páginas a la búsqueda de acrobacias impensables o técnicas amatorias secretas.
Estos libros son un tostón de qualité. Forman parte de esa literatura que el
lector agota por darle una oportunidad de redención al resto de las páginas,
por mas harto que se encuentre de “la diosa que hay en mí”. Si eliminamos la
morbosa atracción por descubrir escenas de dominación y sumisión al macho; de
improbable atractivo para un lector equilibrado; nos queda un bodriete un poco
meapilas. Bien analizado ni penetra (si se me permite el juego de palabras) en
el lado oscuro, y además naufraga como literatura de alto voltaje. A su sombra
han empezado a nacer productos, donde priman las cadenas, esposas de diseño y
demás parafernalia, junto a iconos de mujer sumisa o títulos que evocan
esclavitud femenina. Una gozada. Si a esto le añadimos que quienes no se
acerquen a esta lectura asepticamente (desde una perspectiva unicamente
literaria) deberían meditarlo detenidamente. Para aquellos a quienes les pone este tipo de argumentos, simplemente
aclararles que se están deleitando con una parafilia. Es decir con algo
enfermizo, patológico, con diagnostico psiquiátrico, en el extrarradio de los parámetros de
normalidad. Por si no se habían percatado.
martes, 20 de enero de 2015
Mesías
Te
hacen ver la luz donde reina la tiniebla. Viven para ofrecer fuentes
inagotables donde sólo hay páramos desiertos. Aprovechan la desesperación y el
cansancio humanos para ofrecer plazas seguras en un futuro optimista, pleno de
felicidad que ellos nos van a construir.
Pero no pueden explicar los medios con que cuentan para crear ese paraíso en la
tierra. El potencial cliente debe alimentarse de la fe, ya que la lógica le
lleva a sospechar que estos ídolos caminan con pies de barro. Narran lo que los
desesperados quieren oír, ofrecen aquello que los abatidos desean escuchar. Sus
promesas para calmar la sed, carecen de pozos, sus ofertas de calmar el hambre
se gestaron en graneros vacíos. Son viejos conocidos por la historia. El mundo
clásico; que ya sabía mucho de éstos pájaros; tuvo a bien mentarlos en La
Eneida, ese prodigioso culebrón nacido de la pasión amorosa de una hermosa espartana llamada Helena. Timeo Danaos et dora
ferentes (decía Virgilio, que ya los había detectado). O lo que es lo
mismo: Temo a los Danaos, aunque vengan llenos de regalos (o
sobre todo por esto). Los habitantes de
Troya no se enteraron de la movida y dejaron entrar el regalo envenenado (el
caballo de Troya). Y se armó la de ídem. Pues eso.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Niebla, la perrita
Niebla no es pequeña, ni peluda, ni suave. No es tan blanca por
fuera que parezca toda de algodón, ni parece que no tenga huesos como el
Platero juanramoniano. Para ser exactos
desde los parámetros humanos Niebla
seria correosa, arrugada y algo decrépita. Como habrán adivinado Niebla es una
perrita a la que le ha tocado en suerte vivir sinsabores y maldades, a cargo de
perracos de dos patas. Según la cronología humana tendrá unos setenta años, que
ella lleva con dignidad y orgullo admirables, derrochando la energía y
actividad de un cachorro, o de quien comienza a vivir cada día. Y es que a ella debe de parecerle que ha nacido de
nuevo. Encerrada durante años en un criadero, multípara y mal cuidada, con el
único objetivo de dar dinero al cuatrero que la tenía encerrada. Cuando ya dejó
de serle útil, el verraco la abandonó a su suerte, sin haber recibido una sola
caricia en su perra vida. Por suerte para ella, fue encontrada por una persona
(no todos los que caminan sobre dos piernas pueden definirse como tales) y después,
adoptada por alguien que le regaló todo el cariño que hasta entonces no había
tenido. Tiene esa mirada noble de quienes no saben guardar rencor, aunque
imagino que ni siquiera tendrá recuerdos del cenutrio que la tuvo encerrada, y
aprende a jugar como un cachorro. De hecho es capaz de agotar a los cachorros en el juego. Es como si aspirase a quemar etapas. A pesar de sus anteriores
vivencias, se acerca trotando a todos los humanos. Coloca su cabeza patricia de Golden Retriever
en las rodillas, solicitando; no mendigando; una caricia o un achuchón. Habitan
en sus ojos la dignidad y la fidelidad de que carecen algunos sujetos bípedos.
Es tierna y coscona, de ojos melancólicos, pero sobre todo es agradecida.
Conoce la medida de las cosas y sabe devolver incondicionalmente lo que recibe.
No es difícil encontrarla panza arriba, ofreciendo la barriguita para ser
acariciada, o trotando anacrónicamente con cachorros a los que duplica en años,
y cuadruplica en peso, pero que no consiguen acabar con sus ambiciones de
juego. Así son sus ganas de vivir, su incapacidad para el resentimiento, su
agradecimiento de lo que obtiene en ese instante. Ella ignora que algunos de esos sicópatas de dos patas cuelgan a los
galgos cuando ya no los necesitan, sin que les afecte la mirada de
incomprensión de quienes les seguían como dioses, cuando no son más que defecaciones humanas. Ya no tiene
memoria del maltrato y el sufrimiento pasados en manos de desaprensivos y
miserables, chusma de la peor calaña. Navega contracorriente. Trota contra
reloj. Lucha con el tiempo, como si intuyera que este le va a pasar factura. Y
lo hace regalando fidelidad y nobleza. Cualidades que no aprendió de los
humanos con los que tuvo la desgracia de tratar. Algún día se irá al cielo, o
adonde vayan los perritos buenos, pero lo hará feliz, sabiendo que en este
puñetero mundo, alguien le dio una oportunidad de devolver la lealtad y
generosidad de que son capaces estos amigos de cuatro patas. Palabras que
desgraciadamente ignoran los miembros defectuosos de nuestra especie. Niebla
nos da una lección de vida cada día. Carpe
Diem, parece decirnos. Aprovecha el instante, ya que es irrepetible. Si en
el mundo hubiera más perros y menos perracos,
todo fluiría mucho mejor. Ustedes ya me entienden. Larga vida a Niebla, la
perrita.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Toxiconautas
Es la eterna historia de la humanidad. Un hombre crea o descubre una innovación
positiva o aprovechable para sus semejantes. Siempre acecha detrás un hábil
malhechor, un depravado o un negociante sin escrúpulos, que pervierte el
invento para fines propios. Cuando los Hermanos Lumiére desarrollaron el cine,
todo un abanico de posibilidades creativas, artísticas, documentales,
testimoniales, se abrían para el hombre.
No habrían transcurrido diez minutos de su presentación en sociedad, cuando
algún personaje taimado, ya sopesaba las posibilidades crematísticas de
utilizar el invento para estimular la lubricidad ajena. Con la grabación de
humanos retozando y cochinerías varias. No era nada nuevo. Ya había sucedido
con la fotografía, y antes con la pintura. Los pioneros en paliar el dolor, que
desarrollaron la morfina, no podían imaginar que ciudadanos sin escrúpulos la
utilizarían para desarrollar adicciones y vivir de la desgracia ajena. Uno de
los mayores avances para la aldea global ha sido el desarrollo de Internet. Las
posibilidades infinitas en cuanto acceso al conocimiento, información,
visualización en tiempo real de
familiares que se encuentran lejos,
acceso a bibliotecas, intercambios de conocimiento, etc. El listado de
beneficios de una red optimizada es interminable. No es extraño que a los
regímenes totalitarios la
Global Web no les haga demasiado chiste. Por ello tratan de
neutralizarla con los medios y usos acostumbrados. Pero tras esta interminable
lista de beneficios humanos y sociales, se agazapaban carroñeros, delincuentes
y personajes tóxicos. La Deep
Web es un quebradero de cabeza para cualquier sociedad.
Un cajón de sastre perverso y escurridizo, donde tienen cabida toda la negatividad y depravación humana. El acceso a
las Redes Sociales trajo consigo una larga inventario de beneficios, pero
también atrajo; como moscón a la miel; un prototipo de ciudadano que
anteriormente tan sólo incomodaba en su entorno más íntimo: La gente tóxica
(ahora Tóxiconautas).
El hábitat de este espécimen es cualquier foro o
página, donde pueda verter su negatividad y el veneno que le rezuma por el
colmillo. De difícil erradicación, su trayectoria, expulsado de un foro a otro;
puede seguirse fácilmente por su rastro de ponzoña. La vertiente positiva se
manifiesta en la alegría de su entorno familiar y laboral, ante el
entretenimiento que absorbe los ocios del tarado. Antes de la existencia de las
posibilidades que nos ofrece martes, 11 de noviembre de 2014
Las aguas bajan rojas en Bangladés

En Bangladés los ríos bajan teñidos de color rojo, teñidos de un color verde nada esperanzador, habitados de color azul muerte. En Bangladés; como en tantos otros lugares; el depredador ha llegado para envenenar las aguas, para explotador la extrema pobreza con la promesa fatua de un mañana mejor, que nunca llegará. A la empresa nociva no le interesa suceda esa entelequia. Entonces se terminarían sus obscenos beneficios. Las ganancias sin fin, teñidas de escarlata. Como esas aguas ahora textiles, esos ríos envenenados con la ambición del capital, con la extrema hipocresía de quienes dicen ayudar. Ellos son los causantes de que los campos de arroz agonicen, del veneno que mata a los peces y arruina a los campesinos. Como en una pirueta, inmoral y pervertida. Las víctimas acuden a los causantes de su desgracia, para que les salven de la miseria que ellos mismos han creado. Es el salario de la esclavitud, de la indignidad. Los campos estériles, hediondos de la ponzoña vertida, los gobiernos corruptos y la esclavitud anímica de seres humanos, forzados por la miseria. Anclados a ese hado miserable que decide con que sexo naces, que cuerpo habitas, a que raza perteneces. La vida humana a veces es cuestión de suerte, de mala suerte en la mayoría de los casos. La miseria les lleva a las manos explotadoras de empresas desalmadas, preguntándose porque sus niños tienen dolores de cabeza, vómitos o ahogos. Llorando porque su dolor, se viste del color de la moda predominante en occidente esa temporada, se cubre con el agua que baja teñida de injusticia hacia la bahía de Bengala. Bangladés y otros lugares desdichados se llevan la peor parte del pastel de la globalización. Los expertos cantan aleluyas sobre los beneficios de elevar el nivel de vida de estos países. La verdad oculta es el edificio derrumbado, que los propietarios tenían cerrado por fuera, con cientos de víctimas que parecen no importar por estos lares, dada su lejanía geográfica. La verdad es que nos vestimos y calzamos con el producto de la explotación más hipócrita y repulsiva. Aquella que se disfraza de bondad y altruismo empresarial, cuando en realidad es la manipulación de los más débiles. Los medios necesarios para paliar esta contaminación, requerirían normativas que obligarían a las empresas a tomar medidas ecológicas para reducir el impacto ambiental. Nada más lejos de sus intenciones. Es más sencillo aflojar el bolsillo a los gobiernos corruptos. Que trasladen al único funcionario del Ministerio de Medio Ambiente, que se preocupo de investigar, a supervisar una central lechera. Dejemos de echar los balones fuera. Todos somos culpables. Meditemos sobre esto, la próxima vez que acudamos a comprarle a nuestro hijo unas zapatillas que molan. Están teñidas de dolor y sufrimiento. La aguas bajan turbias en Bangladés.
sábado, 25 de octubre de 2014
El Hundimiento
La polémica creada por la notable
cinta interpretada por Bruno Ganz, en el papel del megalómano dictador alemán,
invita a la reflexión sobre hechos históricos normalmente sometidos al trazo
grueso de directores y escritores que ejercitan su imaginación para presentar
un hatajo de fantoches histéricos, un puñado de sádicos; que ha creado un subgénero;
tanto en el papel como el en celuloide. Un lugar común poblado de siniestros
personajes siempre dispuestos a practicar vejaciones o a torturar a sus víctimas
por puro placer. Este mensaje truculento, mas propio de una publicación pulp,
con visión claramente comercial, donde las vesanias son ejecutadas por simiescos
individuos, no es más que una efusión arbitraria donde los sanguinarios
ejecutores están sometidos a clichés mediáticos. Ninguna de estas propuestas, más
propias de un best-seller menesteroso que de la investigación del historiador,
tienen que ver con la terrible cotidianeidad de la barbarie razonada. Con la
ideología pervertida y el adoctrinamiento desde la infancia, con la exposición
del mal con rigor gélido y no discrecional. Los histéricos cicerones del mal,
resultan pobremente perturbadores con su violencia aleatoria y efectista, frente
a la terrible realidad de la desensibilización progresiva, frente a la
manipulación que se puede aplicar a cualquier persona. La terrible realidad de
que eran ciudadanos iguales a cualquier otro, antes del infierno. Se reprocha a
la película el mostrar un Hitler que acariciaba niños o perros. Son hechos históricos.
Él, y cualquier otros de su camarilla diabólica, acariciaban niños, sentían las
mismas necesidades y afectos que cualquier otra persona. No nacieron siendo
monstruos, aunque el imaginario colectivo nos facilite no identificarnos
con estas aberraciones; históricas y humanas; presentándolos como sádicos
irredentos, individuos dominados por patologías perversas, carentes de
cualquier condición humana. Estas conjeturas literarias son inexactas y estadísticamente
imposibles. La verdad es mucho más terrible que la simplificación ofrecida para
acallar nuestras conciencias y sentirnos ajenos y lejanos al horror, a la
barbarie de nuestros semejantes. Ningún ser humano es capaz de conjeturar cual
sería su conducta, rodeado de determinados condicionamientos y estímulos
sociales o culturales. Es cierto que entre todos los implicados en aquellas
atrocidades, abundaron psicópatas y sádicos, que aprovecharon las
circunstancias, como hoy lo hacen en grupos extremistas y terroristas. Pero
quienes desataban sus depravados instintos fueron minoría en relación a los
miles de participantes pasivos en el horror. Algunos lo hicieron de forma
directa, aislándose mediante la desensibilización progresiva, alcoholismo, etc.
Este fue el caso de los Einsatzgruppen, las sanguinarias unidades que
acompañaban en retaguardia al ejército regular para "limpiar" las
zonas conquistadas. Durante las primeras masacres, sus miembros vomitaban ante
la perspectiva de fusilar civiles, mujeres y niños. Con la desensibilización lo
convirtieron en una actividad cotidiana, sostenida a base de alcohol y miedo a
las represalias propias, llegando a asesinar en un sólo día miles de personas
indefensas y desnudas. Ninguno de estos hombres había nacido para convertirse
en una bestia. Fueron el resultado de un adoctrinamiento perverso, de un caldo
social y político opresivo, cuya otra opción era la muerte o los campos de
concentración. Otros decidieron ignorar el mal y mirar hacia otro lado desde la
retaguardia. La burocratización de la muerte, precisaba de comparsas que realizaran
estos trabajos sin participar directamente, pero con pleno conocimiento, y convirtió
al ser humano en mera estadística. La mayor preocupación era cumplir los plazos
y cantidades diarias, hacer bien el trabajo e irse después a comer. Esa
realidad es mucho más terrible que la violencia aleatoria o visceral para la
satisfacción enfermiza de un desequilibrado o fanático. En el segundo de los
casos, se odia a la víctima, por eso se destruye. En el primero es mucho más
terrible. Eliminas su cualidad de humano, anestesiando cualquier sentimiento
misericordioso y tratándolos como números, carentes de características que te
identifiquen con ellos. Borramos la empatía, y conseguimos personas
amaestradas, capaces de sobrevivir en un entorno social degenerado, fanatizados
por la propaganda y el adoctrinamiento, convencidos de que frente a ellos tenían
razas inferiores y perjudiciales para sus familias y entorno. Adiestrados desde
que tenían uso de razón en la obligación de eliminar el peligro de los
infrahumanos, si albergaban cualquier duda al respecto, sus opciones eran la
horca y las represalias contra sus familiares. Jorge Luís Borges elaboró un
cuento, con su lucidez característica, titulado Réquiem Alemán. Allí nos muestra la perspectiva; racionalmente
perturbadora; del mal asumido y procesado por un oficial nazi momentos antes de
su ejecución en un magistral ejercicio literario, difícil de digerir. En los últimos
meses de la guerra, Hitler era un patético pelele, derrotado por la enfermedad,
tembloroso, adicto a la morfina, incapaz de asumir la culpabilidad que se llevó
a la tumba a tantos millones de personas. Las cotas de fanatismo alcanzadas en
esos instantes resultan demoledoras. Magda Goebbels envenenando a sus hijos
para que no vivieran en un mundo sin nacionalsocialismo. Los oficiales de las
SS, disparándose en la sien antes que rendirse, fieles a su juramento al
dictador, cuando todo ha terminado. El ser humano es básicamente moldeable,
arcilla manipulable si no se accede al conocimiento. Tan sólo la cultura y el
discernimiento, nos hacen capaces de construir criterios para enfrentarlos al
lado oscuro que subyace en nuestra naturaleza. El mensaje que obtenemos de la historia
es que nadie esta libre de la influencia del mal. Es tangencial a nuestra
respiración. Tratar de ocultarlo como algo lejano, o como una falacia histórica, es
el primer paso para la derrota. ¿Que habría sido de todos estos hombres y
mujeres de haber nacido en otro periodo de la historia? ¿Que habría sucedido
con nosotros mismos, sobreviviendo bajo el yugo stalinista? ¿Seríamos los
mismos, uniformados, con el libro de Mao en las manos? ¿Que ideas trepanarían
nuestro cerebro con una carga de explosivos para los infieles en la cintura? La
respuesta es difícil. Ser un héroe de mesa camilla, observando la historia
desde el mando a distancia, resulta acomodaticio. Pensar que esto nunca nos
hubiera pasado a nosotros. Sobre todo cuando no escuchamos las patadas de la Gestapo o de la Brigada Político-Social
llamando a nuestra puerta.
viernes, 24 de octubre de 2014
Adán y Eva. Zascandiles en porretas

Es lo último en basurilla
televisiva. No conformes con castigar al personal, a golpe de productos del
pelaje de Gran Hermano. Experimento
sociológico; como tal vende la conductora del programa; lo que en realidad es zoológico de frikis y
desnortados que vagan por la casa rascándose las verijas. Un asunto de
importancia mundial, ya te digo. Otra de las joyas de la corona es Mujeres y Hombres y Viceversa, infumable
mercado de copiosa carne y escaso cerebro, donde lo más cerca de un libro que
han estado los participantes, fue cuando hicieron botellón al lado de la
biblioteca. Las chonis y los posturitas
exhiben sus carencias, en una degradante mercadería de escasas neuronas y
exceso de testosterona. La receta de estas ensaladas es siempre la misma:
Búsquese el grupo de haraganes y zascandiles más extremo. Las mefistofélicas
mentes de los responsables de estos engendros, saben seleccionar entre las
frutas más pochas y deterioradas entre los aspirantes. Agítese todo y sírvase
frío. En algún caso en lugar de ensalada, directamente se nos ofrece la
defecación de algún mandril, como en el caso de Gandía Shore, la mayor colección de zoquetes y cenutrios
imaginable, reunida hasta la fecha. Es cierto (basándonos en el share) que existe un público ávido de
seguir este tipo de boñigas visuales. Espectadores que tratan de suministrar un
poco de luz a sus vidas contemplado la miseria y el edredoning ajenos. En el
caso del programa que nos trae, la oferta es aún más golosa: los tarados y gañanes
estarán en porretas. Imaginen al salidillo de turno, con la babilla resbalándole por la comisura
labial, al morboso de mesa-camilla deleitándose con los placeres que se le van a
ofrecer, para encontrar mucho ruido y pocas nueces. Los pretendidos Adanes y
Evas, amén de zascandiles, son unos meapilas. Se sitúan en escorzos forzados,
en perspectivas imposibles, se tapan con cojines el rabel, dan muestras de una
elasticidad asombrosa para ocultar las partes verendas. Cuando no se pixeliza
directamente para no mostrar colgajo o cacahuete. El salidillo se siente
estafado y recoge la babilla. Para el morbosillo los especimenes están
francamente mustios, sin responder a las expectativas. Deberían denunciar a la
cadena. Los diálogos de los zopencos son aún peor: ¿Te gusta el arte? Yo soy
anarquista, contesta una de las nudies.
Yo soy polivalente ¿Aparte de un poquillo ligera (de ropa) o de cascos? Los
diálogos parecen elaborados por un grupo de taimados guionistas, la situación
semeja los dislates de actores contratados. Que conste que el problema no son
los cuerpos. El cuerpo humano, como la excelsa voz de un cantante o la envidiable
capacidad de dibujar, puede ofrecer algo hermoso cuando las angulaciones, la
simetría y el equilibrio del conjunto lo convierten en una obra de arte. Ahí
están las esculturas, fotografías y cuadros que ofrecen un remanso de belleza y
armonía. El problema es que la inmensa mayoría de la población no gozamos de esas angulaciones, simetría, ni
equilibrio de conjunto (salta a la vista). Gozamos; en abundancia; de lorzas,
asimetrías y vericuetos escasamente
estéticos. La astucia que manejan estos
desechos de programación es “que hablen de mí, aunque sea mal”. Aquí no se
trataba de ofertar cuerpos gloriosos en estado de gracia edénica. El objetivo
era crear polémica y aumentar el share
a base de cenutrios despelotados. No es el quid del asunto que unos mamarrachos
anden “a poile” en un ámbito absurdo,
y en horario inadecuado. Esto se arregla con unas hojitas de parra como
atrezzo. El verdadero problema es que son unos bufones vocacionales. Esto es
mucho más difícil de solucionar.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Oleo de niño africano sobre fondo gris
Ya se que no me conocéis, pero les he pedido a
quienes me cuidan que me escriban esta carta para que sepáis quien soy. Yo
tampoco habría podido escribirla, apenas se hacerlo, aunque los cooperantes y los
misioneros se preocupan de enseñarnos, tenemos otras prioridades, como son
poder llevarnos un trozo de pan a la boca todos los días. Ellos son buenos, nos
cuidan, nos alimentan, nos enseñan, han venido desde vuestros países para estar
con nosotros, aunque ahora no los reconozco escondidos en unos trajes extraños
que han de ponerse. Ya no puedo abrazarlos, de hecho hace mucho que nadie me
abraza, y todos se alejan de mi. Dicen que tengo dentro una enfermedad. Yo no
entiendo nada. Se que en vuestro mundo; aunque los misioneros dicen que es el
mismo mundo, yo lo dudo; cuando un niño se pone enfermo lo curan con medicinas.
¿Por qué no hay medicinas para nosotros, si esta enfermedad lleva aquí muchos
años? Nosotros aquí somos felices construyendo una pelota de trapo para jugar,
por eso no puedo entender lo que me cuentan de los niños de vuestra tierra.
Dicen que lloran y se enfadan si nos les compran los últimos teléfonos móviles
o aparatos para jugar, que se pasan horas aislados mirando la pantalla.
Deberían venir aquí, les enseñaríamos a jugar y a llorar tan sólo por cosas
importantes, les enseñaríamos a disfrutar de un trozo de trapo como balón. A
disfrutar de la vida. Una vida que muchos de mis amigos han perdido, tirados en
el suelo, como animales. Por eso he pedido que os manden esta carta. Los
cooperantes me han contado que habéis salido ala calle para salvar a un
perrito, todos a una, pidiendo que no muriera. Esto me ha llenado de esperanza,
unas personas capaces de luchar por la vida de un perrito deben ser bueno y nobles.
Tan sólo ignoran lo que nos esta pasando aquí. Se que cuando llegue mi mensaje
y todos conozcan nuestra situación, os echareis a las calles para que no
sigamos muriendo. Aunque los que me ayudan mueven la cabeza negativamente
cuando se lo digo, yo se que no habéis hecho nada, simplemente por que
ignorabais lo que estaba pasando por aquí. Ahora cuando os llegue mi carta, se
que no dudareis. No conocíais nuestros nombres. Nadie os contó lo que estábamos
sufriendo. Yo también tenía un perrito. Hace mucho tiempo que no me dejan
verlo. Aunque quizás para mi no halla esperanza, esta carta que os envió se que
ayudará a otros niños como yo
. Confío en unos hombres que quieren salvar criaturas vivas,
como lo somos todos los que llevamos años muriendo. Ahora ya tendréis la información.
Ahora ya lo sabéis y confío en vosotros. Cuando vengáis, intentad preguntar por
mí, no se si podré recibiros. Mi nombre es Ninguno.viernes, 10 de octubre de 2014
El perrito Excalibur
Tenía nombre de espada
legendaria. El perrito Excalibur se
ha marchado, sin saber nada del absurdo en que viven esos seres de dos patas
que le alimentaban y cuidaban. Es cierto que percibimos cierta nobleza en las conductas caninas,
aunque los puristas se rasguen las vestiduras por atribuir cualidades humanas a
una mascota. También hay afecto en esa mirada que contempla mansamente a los
que consideran su manada. Unos ojos, en los que a veces se puede leer la
indefensión de criaturas que dependen para todo de nosotros. Una mirada
que parece preguntar que papel juegan en medio de todos nuestros desbarajustes.
Frente a nosotros, tienen la ventaja de no ser conscientes de si mismos.
Desconocen su propia existencia y, afortunadamente, no saben que hay un final. Nosotros lo
tenemos más crudo. Conscientes de nuestra caducidad, pero
desconocedores de nuestras postrimerías. Para defender a Excalibur se han echado a la
calle asociaciones y amantes de los animales. Está bien. Todos defendemos que
no se practique ningún tipo de crueldad con los animales. Pero este no era el
caso. Nos movilizamos para proteger a un animal, pero en África llevan años
muriendo personas, devastados por la enfermedad, en la calle, desnudos. Sin el
último consuelo de sentir un contacto humano. No nos hemos manifestado. Nos
bombardean a diario con noticias sobre muertes, destrucción, violaciones de
derechos, que nos resultan lejanos. No nos hemos manifestado. Ahora tenemos en nuestras puertas lo que
creíamos pertenecía a otro mundo, hasta el punto que las farmacéuticas ni
siquiera se habían preocupado de este problema. No hubo ninguna manifestación.
Somos una especie capaz de salir a la calle, por alguna absurda y vergonzante
movida futbolística, mientras seguimos consintiendo que cuatro
rufianes se estén llevando millones. Nadie se echa a la calle para exigir que
no terminen sus condenas hasta que devuelvan el dinero. Vivimos un inmenso
dislate. Hace tiempo que perdimos el norte. Desensibilizados. Anestesiados de
tanto ver repetidos los mismos hechos, no reaccionamos. No se nos cae la piel a
tiras ante tanta desgracia y dolor. Hemos perdido la medida de las cosas a base
de ignorarlas. Que inmensa razón barajaba Marx (Groucho, no el otro), cuando
pedía que se parase el mundo, para poder bajarse. Desde ese lugar adonde vayan
los perritos, Excalibur nos estará
observando. Atónito. Sin comprender nada. Ni nosotros somos capaces de comprendernos.martes, 30 de septiembre de 2014
Una cura de humildad
De vez en cuando la naturaleza
tiene el detalle de recordarnos que
somos una especie prescindible y olvidable. En medio de nuestras cuitas
cotidianas, de los sueños de grandeza irrealizados. Ignora por norma nuestros
proyectos a corto o largo plazo y nos regala un hachazo que derrumba el árbol
de nuestras entelequias. Nuestro absurdo orgullo de especie privilegiada por
ser bípedos y con dedos prensiles, poco más nos diferencia, salvo el tener
conciencia de nosotros mismos. Llega en forma de catástrofe natural, holocausto
bélico o invadiendo nuestros orgullosos cuerpos metrosexuales, sin permiso, con una tropa de bichitos
microscópicos, que pueden masacrarnos aunque no sean visibles al ojo humano.
Pertenecemos a una especie depredadora de si misma que nació con fecha de caducidad. Aunque olvidamos con
frecuencia este pequeño detalle. Si un amanecer revelara que habíamos
desaparecido del Planeta, nadie nos echaría de menos. Pero disminuiría el
deterioro que ocasionamos en nuestro entorno y quizás, paradójicamente, el
lugar sería mucho más humano al carecer de nosotros. Estas curas de humildad
envían un mensaje que suele caer en saco roto. La naturaleza nos da un toque de
atención para que reflexionemos sobre nuestro destino como especie. Los
enemigos que pueden acabar con nosotros, en ocasiones no están a la vista. No
sienten. No piensan (cualidad compartida por algunos humanos). No vuelcan sus
aspiraciones sobre futuros inciertos. No construyen castillos en el aire. Estos
bichejos heredarán la tierra. Y nosotros que lo veamos.
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The Extraordinary Tale. 2013
Título original The Extraordinary Tale of the Times Table Año 2013 Duración 79 min. País España Director José F. Ortuño , Lau...
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Se nos ha ido uno de los grandes. Se ha marchado con ese silencio humilde y sin estridencias...
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